
El 2 de abril de 1982, un año antes de queJavier Milei entrara en la secundaria, comenzó la Guerra de Malvinas. Pero también pasó algo más: una brutal escena que resume a la perfección lo que fue para Javier Milei los años de su infancia. El entonces niño, al que le faltaba un año para entrar en la secundaria, vio sorprendido los anuncios grandilocuentes que hacía la televisión sobre el comienzo del conflicto bélico, y cometió el pecado de decir en voz alta en la cocina de su casa-con las certezas que un chico de 11 años puede tener- que la escalada iba a terminar mal para Argentina. Eso provocó la indignación patriótica de Norberto, su padre, que lo golpeó con una salvaje violencia. Karina, testigo involuntario de la paliza, sufrió un shock tan terrible por presenciar la escena que hubo que llevarla al hospital. Desde ahí la madre telefoneó a Javier. “Tu hermana está así por culpa tuya”, le dijo, tal cual le contó en el 2018 al periodista Agustín Gallardo en una entrevista para Perfil.
Sin embargo, hay una figura relacionada con la guerra de Malvinas que, lejos de traerle un recuerdo doloroso, es alguien digna de admirar para Milei. Es el caso de Margaret Thatcher, quien era primera ministra británica mientras duró en conflicto bélico, y quien dio la órden del hundimiento del General Belgrano, un crimen de guerra -ya que estaba fuera del área de la contienda- y que terminó con la muerte de 323 argentinos, la mitad de los soldados que murieron en las Islas. Para el Presidente, sin embargo, ella es algo parecido a una heroína, alguien a quien admira. Tanto que, de hecho, tiene una foto suya en el despacho de la Casa Rosada.
La imagen se encuentra en una de las mesas de trabajo que tiene en su oficina. De las fotos que suelen circular, sería la que está a la derecha de su escritorio, donde también tiene libros y otros papeles de trabajo. Thatcher no está sola ahí: también hay un souvenir idéntico pero con el rostro de Ronald Reagan, el presidente estadounidense a quien Milei también admira. Este presente le había llamado la atención al canal británico BBC, que cuando entrevistó al mandatario en mayo del año pasado, en ese mismo lugar, contó en la nota sobre el objeto. “Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder. Eso no quiere decir que uno no pueda considerar que quienes estaban en frente eran personas que hacen bien su trabajo. Y no solo admiro a Margaret Thatcher, lo admiro también a Ronald Reagan en Estados Unidos. ¿Y cuál es el problema? Criticar a alguien por su nacionalidad o raza es intelectualmente muy precario. He escuchado muchos discursos de Margaret Thatcher, ella fue brillante. ¿Entonces, cuál es el problema?", respondió el libertario cuando le consultaron si “admiraba” a Thatcher.
La idolatría con Thatcher no es nueva. En el último debate presidencial, Sergio Massa le había preguntado por su admiración a quien definió como “un enemiga de la Argantina”. Milei le respondió: “Con ese criterio, cuando Alemania en el 74 le hizo 4 goles a Argentina, Cruyff la rompió e hizo un desastre (ndr: Cruyff jugaba para Holanda) vos tendrías que considerar que es un pésimo jugador. O con los goles que nos hizo Mbappe en la final tendrías que despreciarlo. Nos tocó una guerra y la perdimos". El Presidente, en esto, se ve que es coherente: cada vez que entra a su despacho en la Casa Rosada puede ver a su ídola.