¿Hasta cuándo una madre tiene que soportar que la Justicia de Tierra del Fuego siga postergando una decisión que debió haber sido tomada hace años? ¿Cuánto más les va a llevar resolver lo que un adulto hizo—con total frialdad y brutalidad—contra una niña indefensa de apenas tres años?
Me pregunto, señores del Superior Tribunal de Justicia de Tierra del Fuego:
¿Cuántas veces más tengo que ingresar a tribunales a preguntar por novedades?
¿Acaso ya se acostumbraron a verme caminando por esos pasillos, esperando, suplicando, insistiendo?
¿No sienten vergüenza cada vez que me ven y no tienen respuestas?
Ahora, nuevamente, se aproxima la feria judicial. Y yo, otra vez, quedo suspendida en el aire… ¿Debo seguir esperando un año más? ¿Un año más sin justicia? ¿Un año más con el asesino de mi hija en libertad mientras su condena continúa apelada, protegida por un sistema que parece darle todas las garantías a él y ninguna a Agustina?
Basta.
Basta de privilegios.
Basta de dilaciones.
Basta de garantías para quien no tuvo clemencia con una niña de tres años.
Mi hija ya no tiene voz.
Pero yo sí.
Y no voy a callar.
Exijo justicia. Exijo que el Superior Tribunal de Justicia resuelva de una vez.
Exijo cárcel para el asesino de Agustina Varela YA.
Porque mi duelo no puede cerrarse, porque mi vida no puede avanzar, porque ninguna madre debería pasar 19 años pidiendo algo tan básico, tan elemental, tan justo:
que el asesinato de su hija no quede impune.