“El Presidente está violando abiertamente la Constitución Nacional, trabajando para la estrategia del Foreign Office británico”, le dijo a Buenos Aires/12 Ernesto Alonso, titular del Centro de Ex Combatientes de las Islas Malvinas de La Plata, horas después de emitir un comunicado en el que acusan a Javier Milei de traición a la patria, “como Galtieri en 1982”.
“La afirmación de que vamos a recuperar las islas cuando los isleños lo deseen sube al ring a un tercero que hasta acá no tenía ni voz ni voto, que son los kelpers. Y casualmente coincide con la estrategia diseñada por la diplomacia británica hace alrededor de diez años”, explica.
Lo que intenta hacer Milei, en este caso, es un mal uso del principio de autodeterminación de los pueblos reconocido por la Organización de Naciones Unidas (ONU). El detalle es que los británicos en las islas no son técnicamente “pueblo”, sino “población implantada”, a partir de la invasión de 1833.
Para Alonso, el argumento de que el viaje a Londres que planea el Presidente servirá para destrabar la compra de material bélico, que Argentina tiene vedado desde 1982, responde a un triple interés: geopolítica, negocios personales y “batalla cultural”.
“Primero, comprar material a Estados Unidos o miembros de la OTAN, socios de Gran Bretaña, es consolidar la sumisión en términos geopolíticos. En términos logísticos y geopolíticos, compramos elementos cuyo control está en manos de los enemigos de Argentina. Ya tuvimos una prueba en 1982. Argentina usaba misiles Exocet, de origen francés. Cuando se produjo el desembarco en las islas, se terminó la provisión y nos quedamos sin misiles”, sostiene el dirigente.
“Esto es lo mismo. Al comprar los aviones F16, los blindados de Estados Unidos cuando había otra opción brasileña o las barcazas a Israel, cuando el Astillero Río Santiago tiene un prototipo desarrollado, se profundiza la sumisión geopolítica. Aquella vez, las decisiones se tomaron en el marco de la guerra fría. Hoy, otra vez, hay una confrontación entre Estados Unidos, por un lado, y Rusia y China, por el otro. Y Trump responde con una suerte de reedición de la Doctrina Monroe, América para los americanos”, completa.
“Encima, pagamos mucho más caro, lo que nos lleva al otro interés, que son las comisiones, los sobornos, las coimas. En las compras de armamento siempre hay retornos de por medio, a los compradores, jefes de las fuerzas, ministros involucrados”, agrega.
En este esquema de compras internacionales, Alonso resalta el rol de Patricia Bullrich, su esposo Guillermo Yanco y el titular de la Cámara de Comercio Argentino Israelí, Mario Montoto.
“Por último está la cuestión de la llamada batalla cultural”, agrega. “Instalan la idea de que los kukas persiguieron a las fuerzas armadas, el revanchismo y todo ese discurso berreta y que estas compras, supuestamente, las jerarquizan. Cuando, en realidad, eliminaron el Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) que asignaba un porcentaje específico del presupuesto nacional y tienen a la gente con sueldos de hambre. Ese combo lleva a casos como el suicidio que se conoció días atrás en la quinta de Olivos”, agrega.
Ecos de 1982
“La dictadura nos llevó a una aventura bélica y embargó el futuro de los argentinos, después de la derrota militar en el Atlántico Sur, posibilitó que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte multiplique en 23 veces los territorios usurpados, instalando una fortaleza militar de la OTAN que amenaza la paz de Argentina y de la región, tomando UK una posición geopolítica de proyección hacia la Antártida que no tenía antes de 1982”, afirma uno de los párrafos centrales del citado documento, que Alonso se encarga de desarrollar.
“La aventura de Galtieri y compañía terminó siendo absolutamente funcional a los intereses imperiales, con un saldo profundamente negativo para los argentinos”, explica y agrega que en 1965 se había conseguido “un avance muy importante”, con la resolución 2065 de la ONU, que reconoce que se trata de un caso de colonialismo. Todos esos avances se pierden a partir de 1982.
Alonso traza un paralelismo. “Entonces se decía, despectivamente, que Galtieri era un borracho. La verdad, si le gustaba mucho o poco el whisky, es irrelevante. Lo central es que trabajó para los intereses imperiales y contra la soberanía. De la misma manera, importa muy poco cuán loco está Milei. Lo importante es que les viene a hacer los mandados a los ingleses”, define.
“El Presidente de la Nación Argentina está realizando una acción violatoria de la cláusula transitoria primera incorporada en la reforma de 1994 que expresa: ‘La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino’, afirma el mismo texto más adelante.
Y completa: “la República Argentina respeta el modo de vida de sus habitantes y sus derechos no así “sus deseos”. Los habitantes de las Islas Malvinas son una población insertada por la usurpación perpetrada en 1833, por lo tanto, no les corresponde el derecho de la “Autodeterminación”, ese derecho solo los pueblos lo detentan”.
Para Alonso, las declaraciones de Milei están en sintonía con iniciativas británicas tales como el plebiscito realizado hace algunos años entre los habitantes de las islas. “Son cosas que no tienen ninguna validez jurídica, pero les sirven para sembrar confusión. Puro humo”, reflexiona.
“Entre este último viaje que hice a las islas y el anterior, de 2017, observamos una gran inversión en infraestructura. Los caminos, el puerto, nada de eso está hecho para la escala de un pueblito de tres mil criadores de ovejas. Es evidente que están pensando tanto en el fin del tratado antártico como en la explotación hidrocarburífera”.
En los últimos años, el perfil de los isleños sufrió enormes cambios. Los de ascendencia británica, de tres o cuatro generaciones hoy son apenas una primera minoría. La inversión británica atrae chilenos, filipinos y gente de diversos orígenes, que va a trabajar unos años y hacerse de una diferencia económica. Todos estos elementos confirman la importancia estratégica de las islas en la mirada geopolítica británica de mediano y largo plazo.
Por último, Alonso afirma que “ya está totalmente comprobado que en esa plataforma marítima, que es parte del Mar Argentino, hay enormes reservas de petróleo de clase mundial. Pero, para que esa explotación sea rentable, requiere de una refinería continental, lo más cerca posible. El peor escenario posible, el más humillante, es ese: que Milei habilite esa refinería”.
Por último, Alonso se lamenta de que “Argentina hoy está muy barata. Con un par de valijas de dólares se compran los diputados o senadores que quieran y te dan vuelta la historia”.