Este hallazgo histórico es un golpe significativo para el Reino Unido, que ha intentado justificar su ocupación de las Malvinas desde 1833 con argumentos falsos sobre la soberanía previa. La carta del capitán Henry Jones es una prueba contundente de que, en realidad, el Reino Unido reconocía la autoridad argentina sobre el archipiélago en los primeros años de la independencia.
La carta fue dirigida al Director de la Aduana, Enrique Torres, quien se encargaba de supervisar y otorgar permisos para explotaciones en zonas estratégicas del Atlántico Sur. Este tipo de trámites, habituales en la dinámica administrativa del período, reflejan cómo el Estado naciente comenzaba a consolidar mecanismos formales de control político, fiscal y económico sobre espacios considerados propios.
Este episodio es una de las primeras pruebas documentadas del ejercicio efectivo de soberanía argentina en las Islas Malvinas durante los años iniciales del proceso independentista. En un contexto en el que la caza de lobos marinos representaba una actividad sumamente rentable, el requisito de solicitar permisos reforzaba la noción de un territorio administrado y regulado por Buenos Aires.
La historia de las Malvinas es compleja y está llena de episodios de ocupación y desocupación. El archipiélago fue descubierto por los españoles a comienzos del siglo XVI y, posteriormente, los británicos intentaron instalar un asentamiento en 1765, lo que generó conflictos con España. Sin embargo, en 1770 y 1774, los españoles expulsaron a los británicos y, en 1780, destruyeron el puerto y el fuerte británico en Puerto de la Cruzada.
El abandono británico de Puerto Egmont en 1774 y la falta de reacción ante los actos de soberanía ejercidos por el naciente gobierno argentino entre 1810 y 1829 son pruebas claras de que el Reino Unido sabía que no tenía derechos legítimos sobre las Malvinas.
En conclusión, la carta del capitán Henry Jones es un hallazgo histórico que pone en evidencia la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Es un recordatorio de que la lucha por la recuperación de la soberanía sobre el archipiélago sigue vigente y que la historia es un argumento fundamental en esta disputa