La mesa política del Gobierno, que se reunió recientemente en la Casa Rosada, parece estar dividida en cuanto a la estrategia a seguir. Por un lado, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, Patricia Bullrich, asegura tener los votos necesarios para aprobar la reforma tal como está. Por otro lado, algunos mandatarios provinciales y legisladores de partidos aliados al Gobierno creen que es posible que se realicen cambios en el texto, especialmente en lo que respecta al impuesto a las Ganancias.
El tema de Ganancias es el principal punto de discordia y podría ser modificado. Las provincias están preocupadas por la caída de la recaudación que implicaría la baja del impuesto, y algunos gobernadores ya están coordinando con sus legisladores los pasos a seguir. "Vamos a esperar a ver qué sale del Senado", aclaró un funcionario de diálogo directo con uno de los gobernadores del centro del país.
En la Patagonia, directamente consideran que la Nación va a rever su postura: "No tengo la línea de que no vaya a haber cambios en la ley, hasta último momento todo puede cambiar. Incluso durante el tratamiento", señalaron. Esto coincide con lo que dice otra persona que tiene contacto directo con varios mandatarios locales cercanos al oficialismo, quien remarcó que "formalmente nadie dijo nada", por lo que no descartó que sí se vaya a modificar el artículo referido a Ganancias.
Si el resto de los bloques consigue los números necesarios, el proyecto podría sufrir cambios ya sea el próximo miércoles, o incluso durante su discusión en Diputados, que podría demorarse hasta la primera semana de marzo, según reconocieron en la bancada libertaria. "Está difícil que se trate durante las sesiones extraordinarias, no dan los tiempos", admitieron en el espacio que encabeza el cordobés Gabriel Bornoroni.
Además de los retrasos propios del proceso legislativo, en el medio están los feriados del lunes 16 y martes 17 de febrero por carnaval y la Cámara baja también tiene que abordar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
En este contexto, el oficialismo tendría en este recinto el consenso como para aprobar la reforma penal juvenil, que tiene a la baja de la edad de imputabilidad como principal medida. Sin embargo, el escenario sería más complicado con respecto a la modernización laboral: "Patricia quiso llevarse la pelota para su campo, solamente para presentar esa victoria como propia, pero descuidó lo que puede llegar a pasar acá", cuestionó un diputado de uno de los partidos afines al Gobierno.
En resumen, la reforma laboral en Argentina está en un momento crítico, y solo el tiempo dirá si se aprueba tal como está o si se realizan cambios significativos. Lo que es seguro es que la tensión y la incertidumbre seguirán siendo parte del proceso en los próximos días.