13/02/2026 - Edición Nº365

Provinciales

TIERRA DEL FUEGO

​"No existe la bala de plata" ​El lapidario diagnóstico de Adrián Schiavini sobre la crisis de las jaurías en Tierra del Fuego

11/02/2026 19:37 | ​La reciente matanza de 145 ovejas en la Misión Salesiana de Río Grande no fue un accidente, sino el síntoma de una patología social y política terminal. Para el Dr. Adrián Schiavini, investigador principal del CADIC-CONICET, el panorama es de un "absoluto pesimismo". Según el biólogo, la provincia se enfrenta a un problema estructural donde la desidia ciudadana y la geografía local se combinan para crear un escenario sin salida aparente.



El origen: La puerta abierta
​Para Schiavini, la raíz del conflicto no está en el campo, sino en la ciudad. En declaraciones a FM del Pueblo, el experto fue tajante al señalar la irresponsabilidad de los dueños de mascotas como el motor principal de la tragedia ambiental y productiva.
​“En el fondo esto es consecuencia de la decisión de alguien que le abrió la puerta a su perro o perra en la casa para que salga a pasear, para que se divierta, para que no lo moleste”, afirmó.
​El investigador sostiene que ataques como el de Río Grande son perpetrados, muy probablemente, por perros con dueño que no son supervisados y que salen de las zonas urbanas para dar rienda suelta a un instinto destructivo.
​"Diversión" y muerte: La psicología del ataque
​Schiavini desmitificó la idea de que estos animales maten por hambre. Se trata de un instinto depredador alterado, una conducta de persecución que nada tiene que ver con la supervivencia alimentaria.


​Para graficar la naturaleza de estos episodios, el biólogo apeló a una analogía cruda:
​La dinámica: El perro persigue lo que se mueve; el cordero, sin experiencia, huye hasta el agotamiento.
​El móvil: “Esto es como ver un grupo de pibes que a la salida de un boliche dicen: ‘oh mira, vamos a romper eso, que soy loco, que es divertido’”, comparó Schiavini.


​Un ecosistema que protege al predador
​A diferencia de otras provincias de la Patagonia, Tierra del Fuego presenta un desafío geográfico adicional. El ecotono y la cordillera ofrecen refugio perfecto. Según el experto, el perro ha encontrado en los bosques fueguinos el ambiente ideal para esconderse del control humano y sostener su población a lo largo del tiempo.
​Más allá de la economía: Un peligro latente


​El impacto no es solo para el productor ganadero. Schiavini advirtió que la crisis es también sanitaria y de seguridad ciudadana:
​Enfermedades: Transmitidas a través de las heces de los perros vagabundos.
​Ataques a personas: Un riesgo creciente para quienes realizan trekking o caminatas en zonas rurales y periféricas.
​Sin soluciones mágicas


​A pesar de que existen herramientas probadas en el mundo —como perros protectores, cercos eléctricos y control letal—, el investigador se muestra escéptico sobre su éxito en la isla debido a la falta de voluntad política y compromiso social.
​“El que piense que hay una bala de plata está equivocado”, sentenció, dejando en claro que mientras la comunidad siga permitiendo que sus perros vaguen por las calles, el ciclo de pérdidas y frustración en Tierra del Fuego no tendrá fin.