La causa transita la etapa de alegatos, instancia clave antes de que el tribunal dicte sentencia. Durante su exposición final, la representante del Ministerio Público explicó que el pedido de condena se fundamenta en la gravedad de los hechos y en la existencia de diversas circunstancias agravantes.
“Se analizaron diversas situaciones agravantes del delito, que es un delito grave”, sostuvo la fiscal, y remarcó que la figura penal prevé una escala punitiva incluso superior a la pena solicitada. “Tras valorar las circunstancias del caso, entendí que era la pena propicia para el hecho”, afirmó.
En cuanto al planteo de la defensa respecto de que el imputado no comprendería el idioma castellano, Zárate rechazó esa postura de manera categórica. “Hay diversos elementos de prueba que nos indican que eso no es así, que habla perfectamente castellano y que lo entiende”, señaló. Además, consideró que se trató de una estrategia procesal destinada a mejorar su situación ante el tribunal, y sostuvo que evidenciaba una actitud de manipulación.
Respecto de las supuestas contradicciones en el relato de la denunciante, la fiscal contextualizó que en casos de violencia de género es frecuente que las víctimas se retracten debido al círculo propio de la violencia. En ese sentido, afirmó que el imputado se habría aprovechado de la vulnerabilidad de la mujer y de su historia de vida para manipularla, ejerciendo incluso control sobre el dinero y los bienes.
Finalmente, indicó que la retractación registrada durante la instrucción fue analizada con perspectiva de género y que, según la acusación, existen indicios de presión y manipulación reflejados en las pruebas incorporadas al debate. Se espera que el tribunal dé a conocer su veredicto en los próximos días.