En Río Grande, la concentración comenzó acompañando a los trabajadores de Aires del Sur y luego se trasladó a la Plaza Almirante Brown. En Ushuaia se movilizaron en San Martín y Fadul, mientras que en Tolhuin la convocatoria tuvo lugar en el cartel de ingreso a la ciudad. “Es la primera vez que logramos coincidir las tres ciudades al mismo tiempo por esta causa. Eso es muy significativo. Es un abrazo colectivo en medio de tantas luchas”, señaló.
Algañaraz vinculó la modificación de la ley con un modelo de desarrollo basado en el extractivismo y cuestionó que se presente como parte de una transición energética. “Hablan de transición energética, pero no es una transición eco-social pensada para las comunidades, sino una transición capitalista y extractivista. Lo que buscan es habilitar la explotación en zonas glaciares y periglaciares para avanzar sobre minerales estratégicos como el cobre y el litio”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó la importancia de los glaciares como reservas estratégicas de agua dulce. “No hay nada más importante que el agua. No solo sostiene la vida humana, sino también actividades como la agricultura y la ganadería. Sin agua no hay producción ni desarrollo posible”, afirmó, y agregó que en Tierra del Fuego existen miles de cuerpos glaciares que constituyen una fuente vital para el equilibrio ambiental.
La referente también cuestionó el discurso oficial que asocia la flexibilización ambiental con generación de empleo. “Nos dicen que esto es progreso y trabajo, pero vemos cómo en la industria fueguina hay trabajadores que no saben mes a mes si continúan empleados. Hablan de generar empleo mientras miles de familias viven en incertidumbre. No se puede plantear el desarrollo a costa de nuestros bienes naturales y de derechos laborales”, expresó.
Durante la entrevista, criticó además las declaraciones de funcionarios nacionales que responsabilizan a los ambientalistas por frenar inversiones. “No somos los malos de la película. No estamos en contra del trabajo ni del progreso. Queremos trabajo digno y un modelo que no destruya nuestras fuentes de agua”, enfatizó, y advirtió sobre situaciones de criminalización de la protesta en distintos puntos del país.
Algañaraz reconoció que uno de los principales desafíos es la falta de información en amplios sectores de la comunidad. “Mucha gente no sabía que se estaba tratando la ley ni cuál es la importancia de los glaciares. Nosotros hacemos un trabajo enorme a pulmón, investigando, generando contenido, hablando con especialistas y abogados ambientalistas, pero es difícil competir con los grandes aparatos mediáticos”, explicó.
Por eso, señaló que buscan ampliar las formas de convocatoria sumando expresiones artísticas y espacios de diálogo en lugares públicos. “No todo el mundo se siente cómodo con un megáfono o un discurso militante. La música, la poesía y la danza también son formas de decir y de llegar a más personas”, indicó.
Finalmente, insistió en la necesidad de construir unidad frente al contexto actual. “La idea es acompañar todas las luchas: la de los trabajadores, la de los proyectos culturales que se están quedando sin financiamiento, la de quienes defienden el agua y el territorio. El poder que se viene es muy pesado y necesitamos estar juntos. La defensa del agua es una causa que nos atraviesa a todos”, concluyó.