05/03/2026 - Edición Nº385

Gremiales

ELECCIONES EN LA UOM

Ibáñez tras la elección en la UOM: “Perdimos por 61 votos, pero no vamos a fracturar; el miedo también jugó en esta elección”

08:44 | La reciente elección en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande dejó un resultado ajustado y un fuerte debate interno sobre el futuro del gremio. Tras la derrota de la lista opositora “La Celeste” por apenas 61 votos frente al oficialismo “Blanco y Negro”, encabezado por Oscar Martínez, el referente Pablo Ibáñez analizó el resultado y sostuvo que el escenario expuso tensiones acumuladas, demandas de renovación y un contexto atravesado por la crisis económica que impacta en las fábricas de la ciudad.



En diálogo con FM La Isla, Ibáñez reconoció que el resultado fue extremadamente parejo y que se definió prácticamente en las últimas urnas. Según explicó, la diferencia final rondó el dos por ciento, lo que a su entender refleja que una parte importante de los afiliados está reclamando cambios dentro del sindicato.

“Fue una elección muy pareja, definida prácticamente en las últimas urnas, estamos hablando de una diferencia que ronda el dos por ciento, eso marca algo”, afirmó el dirigente, quien destacó el crecimiento de su espacio en una contienda que enfrentó a una conducción sindical con décadas al frente del gremio metalúrgico en la ciudad.

Para Ibáñez, el resultado no puede interpretarse como una derrota contundente sino como una señal clara de las bases. Señaló que la lista Celeste, integrada por trabajadores de distintas plantas industriales y con fuerte presencia en las líneas de producción, logró acortar la distancia frente a una estructura gremial consolidada a lo largo de más de treinta años.

“No competimos solo contra una lista, competimos contra una estructura que viene hace más de veinte o treinta años, con un aparato aceitado, con infraestructura, con permisos gremiales y con delegados que pudieron militar con herramientas que nosotros no tuvimos”, sostuvo.

Durante la entrevista, el dirigente también planteó cuestionamientos al contexto en el que se desarrolló la elección. Si bien no denunció irregularidades formales en el proceso electoral, consideró que hubo utilización del aparato oficialista e influencia política que habría condicionado el clima en algunas fábricas.

En ese sentido, mencionó que se registraron festejos dentro de determinadas plantas industriales, como en BGH, algo que según expresó difícilmente se permita fuera de un contexto electoral. A su entender, ese tipo de situaciones reflejan el peso de una estructura sindical que cuenta con mayores recursos y presencia institucional.

Otro de los aspectos que remarcó en su análisis fue el impacto del contexto económico y productivo que atraviesa la industria electrónica de Río Grande. Ibáñez sostuvo que la crisis genera un clima de incertidumbre entre los trabajadores y que ese factor también pudo haber influido en el comportamiento electoral.

“La crisis genera miedo, el miedo condiciona. Muchos compañeros sienten que cualquier cambio puede ser un riesgo en este contexto”, expresó, al sugerir que el oficialismo pudo haber capitalizado ese temor en medio de la incertidumbre laboral que atraviesan muchas plantas industriales.

En ese marco, defendió la campaña realizada por su espacio y aseguró que la lista Celeste llevó adelante un proceso de construcción basado en el trabajo militante y en el diálogo directo con los trabajadores en cada establecimiento.

“Nosotros no amenazamos, no generamos clientelismo, no reclamamos favores. Hicimos campaña con nuestros propios aportes y con propuestas concretas”, aseguró.

Ibáñez también remarcó que los votos obtenidos por su lista fueron producto de una militancia genuina dentro de las fábricas y no de presiones o favores políticos.

“Los nuestros fueron votos genuinos, no forzados. No anduvimos presionando por votos ni reclamando favores por gestiones pasadas”, afirmó.

Más allá de las críticas y del análisis del resultado, el dirigente dejó en claro que su espacio no buscará provocar una ruptura dentro del gremio metalúrgico. En ese sentido, sostuvo que la tradición sindical marca que quien pierde debe acompañar, aunque insistió en que la unidad debe ser real y no solo discursiva.

“No vamos a fracturar. En el ámbito gremial el que pierde acompaña. Vamos a trabajar por la verdadera unidad, pero una unidad sin caretas y sin doble discurso”, expresó.

En ese punto recordó que tras la elección anterior no hubo instancias de integración entre oficialismo y oposición y cuestionó que durante los últimos cuatro años no se generaran espacios de participación para quienes integraban la minoría.

“Se habla de unidad, pero cuando uno piensa distinto es difícil que esa unidad se traduzca en hechos”, señaló.

Ibáñez también puso el foco en lo que considera un debate inevitable dentro del sindicato: el recambio generacional en la conducción. Según planteó, existe una demanda creciente de renovación entre los trabajadores, especialmente entre los sectores más jóvenes que se desempeñan en las plantas industriales.

“Las bases piden renovación. No podemos desconocer que hay una figura histórica al frente del gremio, pero el cambio generacional tiene que llegar”, sostuvo.

A pesar del resultado adverso, el dirigente aseguró que su espacio continuará trabajando y fortaleciendo su presencia dentro de las fábricas, convencido de que el proyecto político y sindical que representan tiene futuro.

“Esta era una oportunidad histórica, pero se va a volver a repetir. El proyecto es posible y factible”, aseguró.

La elección en la UOM volvió a demostrar la centralidad que tiene el gremio metalúrgico en la vida económica y social de Río Grande. En una ciudad donde la industria es uno de los principales motores del empleo, cada movimiento dentro del sindicato tiene repercusiones que van más allá del ámbito gremial.

El resultado final confirmó la continuidad de la conducción encabezada por Oscar Martínez, pero también dejó en evidencia el crecimiento de una oposición que quedó a apenas 61 votos de cambiar el rumbo del sindicato, marcando un nuevo escenario interno donde la demanda de renovación comienza a ganar cada vez más espacio.