por Redacción Del Pueblo
La funcionaria remarcó que uno de los sectores más golpeados es el de la construcción, representado por la UOCRA, debido a la retirada del Estado nacional de la obra pública, lo que derivó en la paralización de numerosos proyectos que estaban en ejecución en distintos puntos del país. En ese contexto, señaló que esta situación no solo impactó en la pérdida de puestos de trabajo, sino que además generó una migración de trabajadores que dejaron la provincia en busca de nuevas oportunidades laborales.
Castiglione explicó que en Tierra del Fuego la retracción del empleo se siente con mayor fuerza en Río Grande, donde la actividad industrial, especialmente la vinculada al subrégimen de promoción, es uno de los motores económicos centrales. Indicó que el impacto comenzó en el sector textil y que ahora se profundiza en la industria electrónica, a partir de decisiones como la baja de aranceles a productos importados, lo que incrementa la competencia en un contexto de consumo prácticamente paralizado.
En ese sentido, la ministra fue contundente al afirmar que el principal problema que manifiestan actualmente las empresas es la falta de ventas. Según describió, no solo se ha visto afectada la comercialización de productos nacionales, sino que tampoco se registra un repunte significativo en los importados, lo que refleja un freno generalizado del consumo. “No hay circulante, no hay poder adquisitivo, y eso repercute directamente en toda la economía”, sintetizó.
La funcionaria detalló que este escenario genera un efecto dominó que alcanza a múltiples sectores productivos. Explicó que la caída en la demanda impacta, por ejemplo, en la industria del plástico, que en la provincia produce insumos para envases vinculados a alimentos y productos de limpieza. Si disminuye la venta de estos productos, automáticamente baja la necesidad de insumos, afectando así a toda la cadena productiva. “Es una cadena donde todo está interrelacionado y el consumo es el motor principal”, remarcó.
Otro de los puntos que destacó Castiglione fue la desigualdad en las condiciones de competencia frente a productos importados. Señaló que la industria nacional debe enfrentarse a mercados como el de China, donde los costos de producción, la escala y las condiciones tributarias son completamente diferentes. En ese marco, sostuvo que la reducción o eliminación de aranceles deja a las empresas locales en una situación de clara desventaja.
Asimismo, advirtió que este contexto genera incertidumbre en el sector empresarial, especialmente a la hora de invertir. Según explicó, muchas empresas han realizado importantes inversiones en infraestructura, tecnología y desarrollo de productos en la provincia, lo que dificulta tomar decisiones drásticas como el cierre o la relocalización. Sin embargo, planteó que la falta de previsibilidad en las reglas de juego —como posibles cambios en políticas arancelarias o de importación— desalienta nuevos proyectos.
A pesar de este panorama, la ministra observó que varias empresas continúan operando, aunque con niveles de actividad reducidos, lo que atribuyó a una combinación de factores, entre ellos la necesidad de sostener estructuras productivas y la expectativa de una eventual mejora en las condiciones económicas. En este sentido, explicó que, frente a escenarios de crisis, las empresas suelen optar por estrategias como la diversificación o la ampliación de mercados para intentar compensar las pérdidas.
En relación a la situación del comercio, Castiglione también hizo referencia a la caída del consumo que afecta tanto a grandes cadenas como a pequeños comercios, especialmente los de cercanía. Indicó que, incluso en ciudades como Ushuaia, donde el turismo suele dinamizar la economía, se ha registrado una temporada por debajo de las expectativas en algunos rubros.
Finalmente, la funcionaria subrayó que el Gobierno provincial viene trabajando desde hace tiempo en la diversificación de la matriz productiva, impulsando sectores como el forestal, la turba y la acuicultura, entre otros, con el objetivo de generar nuevas fuentes de empleo y reducir la dependencia de la industria electrónica. No obstante, reconoció que se trata de procesos que requieren tiempo, planificación e inversión.
En paralelo, destacó la necesidad de avanzar en la modernización del Estado provincial, incluyendo la actualización de marcos normativos que en algunos casos datan de la década del noventa, con el objetivo de mejorar la eficiencia y facilitar la actividad económica.
En un contexto desafiante, Castiglione dejó en claro que la recuperación del empleo está estrechamente vinculada a la reactivación del consumo y al fortalecimiento del poder adquisitivo de la población, elementos que consideró claves para poner nuevamente en marcha el circuito económico.