por Redacción Del Pueblo
En el corazón de la carpa de veteranos, donde cada año se renuevan los abrazos, los recuerdos y la memoria colectiva, Jorge “Beto” Althieri vuelve a ser protagonista de una historia que atraviesa generaciones. En la previa de una nueva vigilia en Río Grande, su testimonio resuena con fuerza, no solo por lo vivido durante la Guerra de las Malvinas, sino por todo lo que vino después.
A sus 20 años, recién salido del servicio militar y con la vida civil comenzando a tomar forma, Althieri fue convocado nuevamente tras la recuperación de las islas el 2 de abril de 1982. Sin dudarlo, se presentó. “Yo ya estaba en mi casa, enseñando artes marciales, pero cuando pasó lo de Malvinas me convocaron y fui”, recuerda.
Su destino sería uno de los escenarios más cruentos del conflicto: el Monte Longdon. Allí, en la noche del 11 de junio, comenzó uno de los enfrentamientos más intensos contra las tropas británicas. “El ataque empezó cerca de las diez y media de la noche y resistimos hasta la madrugada. Nosotros estábamos defendiendo el territorio”, relata.
Fue en ese combate donde su vida cambió para siempre. Una explosión cercana lo hirió gravemente en la cabeza. “La esquirla me partió el casco. Ahí quedé tirado. Mis compañeros me bajaron y me salvaron”, cuenta. Aquella herida le dejó secuelas permanentes: hemiplejia en el lado derecho del cuerpo, pérdida del ojo izquierdo y daño neurológico.
Sin embargo, lejos de definirse por el dolor, Althieri habla desde el orgullo. “No estoy llorando lo que me pasó. Me siento orgulloso de haber defendido a la patria”, afirma con firmeza.
La guerra no terminó para él el 14 de junio, cuando se produjo el cese de hostilidades. “No fue una rendición, fue un cese. Seguir combatiendo hubiera significado perder más compañeros”, sostiene. Y agrega: “Nosotros no peleamos por un sueldo, peleamos por nuestra bandera”.
Con el paso de los años, su historia sumó un capítulo tan increíble como emotivo: el casco que le salvó la vida apareció décadas después en una subasta en Europa. “Al principio no lo creía. Me mostraron fotos y vi que tenía mi nombre escrito”, recuerda.
Intentó recuperarlo, pero en un primer momento no lo logró: un comprador británico lo adquirió en el último instante. Pasaron cuatro años hasta que el casco volvió a aparecer en el mercado. Fue entonces cuando, con la ayuda de una producción periodística y la intervención del periodista Daniel Haddad, se logró el contacto con el dueño.
El valor del objeto —18.500 dólares— hacía imposible su compra para Althieri. Sin embargo, la historia tuvo un giro inesperado. “Me dijeron que me quedara tranquilo. Días después me llamaron y cuando fui, una señora entró con el casco en la mano. Ahí me quebré. Fui con mi hijo, y él me dijo que era la primera vez que me veía llorar”, relata emocionado.
Hoy, ese casco no es solo un objeto: es símbolo de vida, memoria y supervivencia.
Pero más allá de lo personal, Althieri insiste en la importancia de mantener viva la historia. “Lo de Malvinas lo tengo todos los días. Cuando me levanto, cuando me ato los cordones con una sola mano. Es un recuerdo constante, pero también una responsabilidad”, explica.
En ese sentido, destaca el valor de las vigilias y del contacto con las nuevas generaciones. “Hay chicos que no conocen estas historias. Por eso es importante contarlas, para que sepan lo que pasó y lo que significó”, señala.
También remarca la solidaridad internacional que recibió Argentina durante el conflicto. “Perú nos ayudó con aviones, Bolivia con donaciones de sangre. Eso no hay que olvidarlo”, dice.
A pocas horas de una nueva vigilia, Althieri ya está en la carpa, junto a su esposa y otros veteranos, compartiendo ese espacio de memoria que se repite cada año en Río Grande.
“Esta noche vamos a gritar ‘Viva la Patria’ por los 632 compañeros que quedaron allá”, anticipa.
Y en ese grito, que mezcla dolor, orgullo y memoria, se sintetiza una historia que no se apaga: la de quienes estuvieron en la Guerra de las Malvinas y siguen, cada día, dando testimonio para que el recuerdo nunca deje de estar presente.