01/04/2026 - Edición Nº412

Malvinas

A 44 AÑOS DE MALVINAS

Alonso: “La democracia todavía tiene una deuda con Malvinas”

12:34 | En dialogo con Fm del Pueblo, el excombatiente Ernesto Alonso advirtió que, a 44 años de la Guerra de Malvinas, las denuncias por torturas a soldados argentinos siguen sin resolución judicial y denunció que “el terrorismo de Estado también se trasladó a la guerra”, en medio de una causa que aún espera definiciones clave en la Justicia.


por Redacción Del Pueblo


En diálogo con FM del Pueblo, Ernesto Alonso, excombatiente y actual secretario de Derechos Humanos del Centro de Ex Combatientes de La Plata (CECIM), trazó un crudo panorama sobre lo ocurrido en las islas y el largo camino judicial que aún no logra respuestas concretas.

“El proceso de memoria, verdad y justicia no alcanzó a Malvinas. Esa es una deuda pendiente de la democracia”, afirmó Alonso, al tiempo que recordó que la guerra fue una decisión de la última dictadura militar, el mismo régimen responsable de miles de desapariciones forzadas en el país.

El referente explicó que, tras el regreso de los soldados al continente, existió un intento deliberado de silenciar los testimonios. “Se nos impuso una cartilla de recomendaciones, hubo amedrentamientos, presiones para que no habláramos. Nunca hubo un pacto de silencio de nuestra parte, pero sí un intento de imponerlo desde el poder”, relató.

Lejos de aceptar ese condicionamiento, desde el CECIM La Plata impulsaron desde temprano la denuncia pública de lo sucedido. “Como jóvenes que apostábamos a la recuperación de la democracia, hicimos todo lo contrario: contar lo que pasó”, señaló.

La causa judicial que investiga estos hechos se inició en 2007 y está radicada en el juzgado federal de Río Grande. Actualmente, incluye a más de 200 militares denunciados por distintos delitos, entre ellos torturas, tormentos, abusos, estaqueamientos, abandono de persona y homicidios. Sin embargo, a pesar del volumen de pruebas acumuladas, aún no hay condenas firmes.

Alonso fue contundente al describir las prácticas que sufrieron muchos soldados argentinos en Malvinas. “Hubo hambre forzada, castigos físicos extremos, enterramientos, simulacros de fusilamiento, disparos intimidatorios y torturas psicológicas. En algunos casos, se los enterraba hasta el cuello, generando un terror permanente ante la posibilidad de morir con la subida de la marea”, detalló.

También mencionó el uso de agua congelada como método de castigo. “A muchos compañeros les hacían introducir los pies en pozos de agua helada. Eso generó secuelas gravísimas, incluso amputaciones posteriores”, explicó.

El excombatiente remarcó que estas prácticas no fueron hechos aislados, sino parte de un esquema sistemático. “En todas las unidades militares hubo denuncias de torturas. La lógica era disciplinar a los soldados, muchas veces en condiciones de hambre extrema, donde incluso hubo casos de muerte por desnutrición”, afirmó.

Parte de estas evidencias se encuentran respaldadas en documentos oficiales, como el Informe Rattenbach, que analizó el desempeño de las Fuerzas Armadas durante la guerra. Según Alonso, allí aparecen testimonios de altos mandos que reconocen la aplicación de “mano dura”, un eufemismo que encubre prácticas de violencia sistemática.

Uno de los nombres que surge en el marco de la causa es el del exsubteniente Jorge Taranto, señalado como una figura activa en la defensa de los imputados y en la difusión de discursos negacionistas. “Intenta desacreditar a las víctimas, habla de denuncias falsas y busca frenar el avance de la causa. Es parte de una estrategia para garantizar la impunidad”, denunció Alonso.

El dirigente también expresó preocupación por el estado actual del proceso judicial. Varios expedientes se encuentran en la Corte Suprema de Justicia, mientras se multiplican las demoras. En ese contexto, advirtió sobre lo que denominó “impunidad biológica”: el fallecimiento de los acusados sin haber sido juzgados.

“Ya hay responsables que murieron impunes, y también compañeros que eran víctimas y ya no están. El tiempo juega en contra de la justicia”, lamentó.

En paralelo, Alonso cuestionó el resurgimiento de discursos que relativizan o niegan estos hechos, y advirtió sobre una mirada que intenta presentar la guerra exclusivamente como una gesta heroica. “Hay un relato que romantiza Malvinas y oculta lo que realmente pasó. Nosotros estamos en condiciones de discutir eso con quien sea”, sostuvo.

En ese sentido, vinculó estas posturas con sectores políticos actuales y apuntó contra la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien identificó como una referente de espacios que reivindican el accionar militar durante la dictadura.

Más allá de las disputas políticas, el excombatiente insistió en la necesidad de trabajar sobre la memoria colectiva, especialmente con las nuevas generaciones. “Hay chicos que hoy votan y no conocen esta historia. Es fundamental que el pueblo argentino sepa lo que pasó con sus soldados en Malvinas”, expresó.

Finalmente, Alonso planteó que la discusión sobre Malvinas no puede limitarse a la soberanía territorial, sino que también debe incluir una dimensión ética y política. “La soberanía también es memoria, es justicia, es la capacidad de un pueblo de hacerse cargo de su historia y de defender su destino”, concluyó.

A más de cuatro décadas del conflicto, la causa por torturas en Malvinas sigue abierta. Para los excombatientes y organismos de derechos humanos, el objetivo es claro: terminar con la impunidad y lograr que la justicia alcance, de una vez por todas, también a Malvinas.