De acuerdo a lo informado por la propia institución, el hecho ocurrió en la franja horaria comprendida entre las 18:30 y las 20:30, momento en el que personas desconocidas ingresaron al predio y sustrajeron distintos elementos de valor esenciales para el funcionamiento cotidiano del club.
Entre los objetos robados se encuentran una cámara de la marca JVC, una antena de Starlink, una computadora ASUS y varias tablets BGH, entre otros equipos. Se trata de herramientas utilizadas tanto para la organización institucional como para actividades deportivas y administrativas.
Desde el Club Universitario de Rugby expresaron su profunda preocupación no solo por la pérdida material, sino por el impacto emocional que genera este tipo de hechos. “Más allá de lo material, lo que realmente duele es el golpe al esfuerzo de todos: cada cosa que hay en el club es fruto del trabajo, el compromiso y el aporte de cada familia”, señalaron a través de un comunicado.
En esa línea, remarcaron que el robo provoca “impotencia, bronca y una fuerte sensación de vulnerabilidad”, afectando no solo a la institución sino a toda la comunidad que forma parte del club. El Universitario cumple un rol social clave en la ciudad, siendo un espacio de contención, formación y desarrollo para jóvenes y familias.
Tras el hecho, los responsables de la institución radicaron la correspondiente denuncia penal, mientras que personal policial realizó peritajes en el predio y en las zonas aledañas a la cancha del Cono de Sombra con el objetivo de recabar pruebas que permitan avanzar en la investigación.
El perjuicio, sin embargo, no se limita únicamente a los elementos sustraídos. Desde el club advirtieron que deberán afrontar nuevos gastos para reparar los daños ocasionados durante el ingreso de los delincuentes, además de reponer equipos fundamentales para el normal desarrollo de sus actividades.
Finalmente, hicieron un llamado a la comunidad para colaborar en la recuperación de los objetos robados. “Les pedimos que estén atentos a cualquier publicación o intento de venta de estos elementos en redes sociales u otros medios”, solicitaron, apelando a la solidaridad de los vecinos.
El hecho vuelve a poner en agenda la preocupación por la seguridad en espacios comunitarios y deportivos de la ciudad, donde el esfuerzo colectivo suele ser el motor principal para sostener su funcionamiento diario.