La terminal había permanecido cerrada desde el 5 de enero debido a un ambicioso plan de obras que contempló la reconstrucción de la pista, mejoras en el sistema de balizamiento y la modernización de distintos sectores de la infraestructura aeroportuaria. Estos trabajos apuntaron a elevar los estándares de seguridad operacional y optimizar las condiciones de funcionamiento de cara a una mayor demanda.
Con el anuncio de la reapertura, comenzaron a aparecer también las primeras tarifas aéreas. Para el mismo 15 de abril, los pasajes presentan valores cercanos a los 400 mil pesos, mientras que hacia fines de mes se registran precios más accesibles, que oscilan entre los 190 mil y 300 mil pesos, dependiendo de la disponibilidad y la anticipación en la compra.
Durante el período de cierre, los pasajeros debieron recurrir a una alternativa más compleja: viajar hasta Ushuaia y desde allí tomar vuelos, completando el trayecto por vía terrestre. Esta situación impactó de manera significativa en la conectividad de la ciudad, afectando tanto a residentes como a sectores vinculados al turismo, el comercio y la actividad empresarial.
La reactivación del aeropuerto representa así un paso clave para la recuperación del flujo de pasajeros y la normalización de las operaciones. Con instalaciones renovadas y mejores condiciones técnicas, se abre una nueva etapa para la conectividad aérea de Río Grande, en un contexto marcado por la cercanía de la temporada invernal.