El estudio fue elaborado por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), dependiente del CONICET, y forma parte del Inventario Nacional de Glaciares. Este trabajo permite dimensionar no solo la magnitud del hielo en la provincia, sino también su rol estratégico en el ecosistema fueguino.
A diferencia de los grandes glaciares continentales de la Patagonia, en Tierra del Fuego predominan formaciones de menor tamaño, muchas de ellas ubicadas en zonas de montaña de altura moderada. Esta particularidad los vuelve más vulnerables frente a las variaciones del clima, especialmente a los cambios en las precipitaciones y al aumento de temperaturas.
El informe también revela la diversidad de estos cuerpos de hielo. La mayor parte corresponde a glaciares descubiertos, que representan el 57% de la superficie total. Les siguen los glaciares de escombros, con un 25%, y los manchones de nieve, que alcanzan el 18%. En menor proporción, también se registran glaciares cubiertos y otras formaciones asociadas.
La distribución de los glaciares está directamente ligada a la geografía provincial. La cordillera fueguina, de menor altura y orientación oeste-este, junto con un régimen de precipitaciones que disminuye desde el Pacífico hacia el Atlántico, condiciona su ubicación. Por eso, la mayor concentración se encuentra en sectores elevados, especialmente en áreas cercanas al lago Fagnano.
Otro dato relevante es la altitud a la que se ubican estos glaciares. En promedio, se encuentran por encima de los 930 metros sobre el nivel del mar, una cota relativamente baja en comparación con otras regiones andinas. Esta condición también influye en su sensibilidad frente al cambio climático.
Más allá de su tamaño o ubicación, los glaciares cumplen una función esencial: actúan como reservas naturales de agua dulce, regulan el caudal de ríos y arroyos, y contribuyen al equilibrio de las cuencas hídricas. En un territorio donde los recursos son limitados y el ambiente es frágil, su presencia resulta fundamental.
Desde el Atlas destacan que estos cuerpos de hielo no solo son parte del paisaje fueguino, sino elementos clave para el futuro de la provincia. Su conservación es indispensable, tanto para monitorear los efectos del cambio climático como para garantizar la disponibilidad de agua en el extremo sur del país.