La ciudad de Ushuaia atravesó un intenso temporal de viento que dejó un saldo de importantes daños materiales, intervenciones de emergencia durante toda la noche y un fuerte despliegue de organismos municipales y provinciales. El fenómeno, caracterizado por ráfagas que superaron los 100 kilómetros por hora y una dirección poco habitual, generó complicaciones en distintos barrios y obligó a activar protocolos de respuesta inmediata.
El funcionario indicó que el evento había sido anticipado a través del seguimiento de herramientas meteorológicas, que ya advertían sobre un episodio fuera de lo común. “Sabíamos que se venía un temporal importante, con ráfagas intensas, y por eso se realizó un trabajo preventivo con distintas áreas”, sostuvo.
El impacto del temporal se hizo sentir con fuerza en varios sectores de la ciudad. Se registraron caídas de árboles, algunos de gran porte, que terminaron sobre viviendas y vehículos. También hubo voladuras de techos completos, afectando seriamente la estructura de varias casas, e incluso provocando daños en el interior de las mismas.
Uno de los episodios más significativos tuvo lugar en el barrio Pipo, donde el revestimiento lateral de un edificio de aproximadamente tres pisos de altura se desprendió por completo. La estructura, de unos 15 metros de ancho, cayó sobre autos estacionados en las inmediaciones, generando importantes daños materiales.
“Ese tipo de revestimiento, muy común en la ciudad, no resistió la presión del viento del norte y terminó desprendiéndose. Por suerte no hubo que lamentar heridos en ese caso”, explicó Ruano.
Además, se reportaron situaciones similares en distintos puntos, con chapas sueltas, estructuras inestables y elementos que representaban riesgo para la circulación.
El temporal también afectó el suministro eléctrico. Desde horas de la noche comenzaron a registrarse cortes en distintos sectores, principalmente por la caída de árboles o chapas sobre tendidos eléctricos.
Ante estas situaciones, se trabajó de manera coordinada con personal de energía, ya que muchas intervenciones requerían asegurar previamente la zona para evitar riesgos mayores. “Cuando hay cables comprometidos, nosotros no podemos intervenir directamente. Se necesita primero el trabajo del personal especializado para garantizar seguridad”, explicó el funcionario.
Las tareas de restitución del servicio se extendieron durante la noche y la madrugada, con equipos desplegados en distintos puntos críticos.
Para hacer frente a la magnitud del evento, se conformaron al menos siete grupos de trabajo integrados por bomberos, Defensa Civil y personal municipal. Cada equipo tuvo funciones específicas, desde la poda y remoción de árboles hasta el aseguramiento de chapas y la asistencia directa a vecinos afectados.
El operativo se organizó de manera dinámica, priorizando las situaciones de mayor riesgo y atendiendo las emergencias que se iban reportando a través de las líneas habilitadas.
Ruano destacó especialmente la labor coordinada entre las distintas instituciones: “Se trabajó muy bien con bomberos y con todas las áreas. Fue un trabajo conjunto, ordenado, tratando de dar respuesta a cada situación que se presentaba”.
El subdirector de Defensa Civil también hizo hincapié en las condiciones extremas en las que se desarrollaron algunas intervenciones y en la necesidad de resguardar al personal.
“No se expone a nadie en situaciones de riesgo extremo. Hubo ráfagas muy fuertes que incluso hicieron caer a bomberos mientras estaban trabajando. En esas condiciones no se puede trabajar en altura ni con ciertos equipos”, remarcó.
En ese sentido, explicó que muchas de las tareas más complejas debieron postergarse hasta que disminuyera la intensidad del viento, priorizando siempre la seguridad.
Si bien con el correr de las horas el temporal comenzó a ceder y la situación general se estabilizó, las autoridades continúan en estado de alerta y monitoreando posibles nuevas complicaciones.
Además, se mantiene el relevamiento de daños en distintos sectores de la ciudad, con el objetivo de asistir a los vecinos afectados y evaluar intervenciones posteriores.
En relación a versiones sobre posibles daños en el aeropuerto, Ruano indicó que no hubo reportes oficiales a través de los canales de emergencia, aunque no descartó que puedan haberse registrado situaciones menores.
“Ahora estamos más calmos, pero seguimos atentos a lo que pueda surgir”, concluyó.
El episodio dejó en evidencia la vulnerabilidad que puede generar un cambio en las condiciones habituales del clima en una ciudad como Ushuaia, donde tanto la infraestructura como el entorno natural están fuertemente condicionados por patrones de viento predominantes.