09/06/2026 - Edición Nº481

Provinciales

Tierra del Fuego

“Mirgor pone en marcha el banco de horas para evitar despidos en medio de la crisis autopartista”

08:51 | La compañía implementará desde julio un esquema de banco de horas acordado con SMATA para enfrentar la caída de la actividad industrial. El mecanismo permitirá sostener los salarios durante períodos de baja producción y se convierte en uno de los primeros casos de aplicación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.



En un contexto marcado por la caída de la actividad industrial y la pérdida de miles de puestos de trabajo en el sector autopartista, Mirgor implementará desde julio un sistema de banco de horas destinado a amortiguar el impacto de los períodos de baja producción y preservar el empleo.

La medida fue acordada con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) y representa uno de los primeros casos de aplicación práctica de los mecanismos incorporados recientemente a la legislación laboral nacional tras la reforma impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

El nuevo esquema permitirá que los trabajadores continúen cobrando sus salarios completos aun cuando la empresa atraviese períodos de menor actividad. Las horas que no puedan trabajarse debido a la falta de producción o de insumos quedarán registradas en un banco especial para ser recuperadas posteriormente cuando aumente la demanda.

Desde la empresa sostienen que la herramienta busca aportar previsibilidad tanto para la compañía como para los trabajadores en momentos donde la producción industrial atraviesa una fuerte desaceleración. La intención es evitar medidas más drásticas como suspensiones prolongadas o reducciones de personal, alternativas que ya se han visto en distintos establecimientos del sector durante los últimos meses.

El acuerdo contempla un banco de hasta 200 horas y establece condiciones específicas para la recuperación del tiempo acumulado. Una de las principales ventajas para los trabajadores es que cada hora compensada tendrá una equivalencia de una hora y media, lo que significa que el saldo pendiente podrá cancelarse más rápidamente cuando la producción vuelva a incrementarse.

Además, la recuperación de horas solo podrá realizarse durante jornadas de lunes a viernes. Si la empresa requiere actividad durante los fines de semana, únicamente una hora podrá descontarse del banco, mientras que el resto deberá abonarse bajo el régimen habitual de horas extras.

La situación de la industria autopartista explica en gran medida la decisión. El sector atraviesa uno de los períodos más complejos de los últimos años, afectado por la caída de la producción automotriz, la menor demanda y las dificultades económicas que atraviesa el mercado interno. Según estimaciones empresariales y sindicales, alrededor de 8.000 empleos se perdieron recientemente en distintas plantas del país.

En este escenario, los bancos de horas aparecen como una alternativa para administrar las fluctuaciones productivas sin afectar los ingresos de los trabajadores. Aunque la herramienta ya había sido utilizada en otras terminales automotrices mediante acuerdos particulares, la reciente reforma laboral otorgó un marco normativo más amplio para su implementación.

La experiencia que comenzará a desarrollar Mirgor será seguida de cerca por otras empresas del sector. De hecho, trascendió que SMATA analiza la posibilidad de avanzar con mecanismos similares en compañías como Renault, Stellantis y otras autopartistas que también enfrentan una reducción de la actividad.

Por ahora, la medida alcanzará únicamente a los establecimientos de Garín y Baradero. Las operaciones que la empresa posee en Tierra del Fuego quedarán excluidas debido a que allí los trabajadores están representados por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), sindicato con el que rigen convenios colectivos diferentes.

La puesta en marcha del banco de horas abre una nueva etapa en las relaciones laborales dentro de la industria. Mientras el sector empresario lo considera una herramienta para sostener la actividad en tiempos de incertidumbre, los gremios observan con atención su aplicación para garantizar que la flexibilidad productiva no implique una pérdida de derechos laborales ni una transferencia de los costos de la crisis hacia los trabajadores.