por Redacción Del Pueblo
En diálogo con FM Del Pueblo, Luis Schreiber realizó un balance de su participación en la asamblea de la Confederación General Almacenera, desarrollada en Buenos Aires, donde estuvo acompañado por José Luis “Yiyi” Iglesias, representante de la Cámara de Comercio de Río Grande. Del encuentro participaron referentes comerciales y almaceneros de diferentes provincias, además de representantes de Chile y funcionarios nacionales.
Uno de los principales temas abordados fue la caída de las ventas, una problemática que, según explicó Schreiber, atraviesa a los comercios de todo el país. “Están todos muy preocupados por la caída de las ventas. De punta a punta del país está el negocio de las ventas mínimas en todos lados”, sostuvo.
El dirigente destacó la importancia de fortalecer el comercio de cercanía frente a las grandes superficies comerciales, al considerar que los pequeños negocios cumplen un papel fundamental en la distribución de los recursos dentro de los barrios. En ese sentido, remarcó que las ganancias de los almacenes permanecen en la economía local, mientras que buena parte de los ingresos de las grandes cadenas no necesariamente se reinvierte en las mismas comunidades.
LOS COSTOS Y LOS IMPUESTOS, ENTRE LAS PRINCIPALES PREOCUPACIONES
Durante el encuentro también se planteó la necesidad de reducir la carga impositiva y revisar los costos que afrontan los pequeños comerciantes para sostener sus actividades.
Schreiber explicó que las tarifas de electricidad y gas representan una preocupación creciente, a lo que se suman las comisiones de los medios de pago electrónicos, los impuestos sobre las operaciones y los costos financieros.
“Hoy el dinero electrónico representa el 95% de nuestras ventas y ahí nos sacan todos, nos cobran todos los impuestos. De la tarjeta misma nos sacan un porcentaje importante”, explicó.
Al respecto, señaló que durante períodos de inflación elevada algunos de esos costos podían pasar más desapercibidos, pero que actualmente tienen un impacto mucho más evidente en la rentabilidad de los comercios.
“Cuando tenías una inflación del 200%, quizás no te dabas cuenta o la inflación misma te licuaba el porcentaje, pero hoy se nota. A fin de mes, cuando hacés la cuenta, es un costo importante”, manifestó.
También cuestionó la superposición de impuestos y reclamó una reducción de las comisiones que cobran las entidades financieras y las plataformas de pago, al considerar que representan una carga difícil de sostener para los pequeños establecimientos.
LA ENERGÍA Y LOS AUMENTOS DE LOS SERVICIOS
Otro de los puntos analizados fue el impacto del costo energético sobre el comercio y la producción. Schreiber advirtió que las tarifas continúan aumentando y que esta situación afecta directamente la estructura de gastos de los establecimientos.
En ese contexto, cuestionó la contradicción entre los anuncios oficiales sobre la desaceleración de la inflación y los incrementos que se registran en distintos servicios.
“Es difícil entender cómo esos aumentos son tan bruscos y cómo, por otro lado, pregonan que la inflación está tan baja. Son aumentos bastante costosos al final del día”, expresó.
Además, consideró que la energía debe tener tarifas más accesibles no solamente para los comercios, sino también para los sectores productivos, ya que su encarecimiento repercute sobre toda la cadena económica.
En relación con la evolución de los precios, mencionó que durante la reunión se analizaron indicadores de consultoras que anticipaban una inflación cercana al 2% para octubre, aunque aclaró que la estabilidad de ese indicador no significa que las familias y los comerciantes hayan dejado de afrontar aumentos importantes.
LA SITUACIÓN DE LAS ZONAS DE FRONTERA
Schreiber también hizo referencia a la problemática particular que atraviesan los comercios ubicados en zonas fronterizas, donde las diferencias cambiarias con los países vecinos pueden modificar los hábitos de consumo y afectar seriamente la actividad comercial.
Según explicó, durante el encuentro se planteó la necesidad de avanzar en una legislación específica para las fronteras, una propuesta que fue trasladada a representantes nacionales.
El referente de los almaceneros recordó situaciones en las que comerciantes de localidades fronterizas llegaron a experimentar una fuerte reducción de sus ventas por la conveniencia económica de comprar del otro lado de la frontera.
Incluso mencionó casos en los que los comerciantes tenían dificultades para aceptar pesos argentinos porque los clientes preferían realizar operaciones con monedas que ofrecían mejores condiciones.
“LA ARGENTINA TIENE QUE SER UN PAÍS INDUSTRIAL”
Consultado sobre las posibles alternativas económicas frente al escenario actual y los planteos de recomposición de ingresos, Schreiber consideró fundamental recuperar la actividad industrial como motor del empleo y del consumo.
“Yo lo veo bien, pero no sé cómo lo harán. Tenemos que tener en cuenta que la Argentina tiene que ser un país industrial, porque con la industria se crean puestos de trabajo y con el trabajo se tiene dinero para poder ir a gastar, a pagar y a vivir”, afirmó.
En ese sentido, cuestionó el modelo económico que, según su interpretación, está provocando un deterioro de la actividad industrial y advirtió que sus consecuencias se extienden progresivamente hacia otros sectores.
“Este sistema donde destruyen la industria no nos lleva a ningún lado y, al contrario, nos hace caer cada día más. Ya vimos que no solamente cayó la industria, sino que después empiezan a caer los comercios, después empieza a caer la gente y después empieza a emigrar porque, al no tener trabajo, busca expectativas en otro lado”, sostuvo.
Para Schreiber, la recuperación del poder adquisitivo y del consumo necesita estar acompañada por una política que impulse la producción nacional y garantice condiciones para sostener los puestos de trabajo.
TIERRA DEL FUEGO Y UNA CRISIS QUE SE REPITE EN TODO EL PAÍS
Al comparar la situación de Río Grande y Tierra del Fuego con la realidad de otras provincias, el dirigente señaló que la caída de la actividad industrial es una problemática extendida a nivel nacional, aunque reconoció que en la provincia tiene una incidencia especialmente importante por la cantidad de establecimientos fabriles existentes.
“Lo que vimos es que esto que venimos diciendo de que la industria ha caído, pasó en todos lados. Quizás acá se notó un poquito más porque tenemos muchas industrias que se han caído, pero eso pasó de punta a punta del país”, explicó.
Finalmente, volvió a cuestionar la presión impositiva y los aumentos de los combustibles, al señalar que cada incremento termina trasladándose a los costos de funcionamiento de los comercios.
“Como no tienen plata de dónde sacar, enseguida te ponen algún impuesto más o el propio recurso de subir la nafta te termina subiendo los impuestos. La nafta tiene muchos impuestos, entonces te están subiendo los impuestos y el costo tuyo se dispara y no hay manera de poder sostenerlo”, concluyó.
El balance de Schreiber dejó en evidencia una preocupación compartida por los pequeños comerciantes de distintas regiones del país: la caída del consumo, el incremento de los costos y la pérdida de actividad industrial configuran un escenario que amenaza la continuidad de numerosos comercios y pone en discusión la necesidad de políticas que impulsen la producción, el empleo y el mercado interno.