por Redacción Del Pueblo
En diálogo con FM Del Pueblo, Erikson confirmó que durante uno de los monitoreos semanales realizados en el sector de Puerto Almanza, más precisamente en Bahía Verón, las muestras arrojaron resultados por encima de los niveles permitidos de toxina paralizante, por lo que se estableció la correspondiente veda.
El funcionario explicó que los controles se realizan todas las semanas mediante la extracción de muestras en los sectores de producción. Estas son trasladadas al laboratorio para su análisis y, a partir de los resultados, se informa a los pescadores habilitados sobre la evolución del fenómeno y las áreas donde está permitida la actividad.
Erikson aclaró que la toxina paralizante afecta específicamente a los moluscos bivalvos, como mejillones y cholgas, pero no al pescado ni a los crustáceos. Sin embargo, remarcó que la población debe extremar las precauciones y evitar recolectar mariscos por cuenta propia.
«Lo que tiene que hacer la gente es comprarle a los pescadores habilitados», sostuvo, al explicar que quienes cuentan con autorización reciben un mapeo de las zonas habilitadas para la extracción y conocen cuáles son los sectores donde pueden desarrollar su actividad.
En ese sentido, insistió en que el marisqueo particular está prohibido debido al riesgo que representa la presencia de toxinas en niveles elevados. La intoxicación por toxina paralizante puede tener consecuencias graves e incluso provocar la muerte.
Respecto de la extensión del fenómeno, el director del laboratorio señaló que, si bien existe presencia de toxinas en distintos sectores, los niveles que representan un riesgo mortal se detectaron particularmente en la zona de Bahía Verón. El resto de las áreas continúa bajo monitoreo permanente para determinar si los valores aumentan o disminuyen.
La preocupación también alcanza a la Costa Atlántica fueguina. Erikson indicó que se encuentra vedada la extracción desde San Pablo hasta la zona de Río Grande, mientras se continúa evaluando el comportamiento del fenómeno.
Asimismo, hizo referencia a sectores frecuentados tradicionalmente por vecinos de Río Grande para recolectar mariscos, como Punta María y el denominado Paso de las Cholgas. Advirtió que esas prácticas deben suspenderse mientras se mantengan las restricciones sanitarias.
El funcionario explicó que el laboratorio comenzará a realizar nuevos muestreos en la zona del Paso de las Cholgas y hacia sectores más al norte, incluyendo Punta Páramo. Los resultados podrían estar disponibles durante la semana siguiente.
En ese contexto, reconoció que la extensión del territorio provincial y las distancias representan una dificultad para llegar a todos los sectores costeros. «Tierra del Fuego tiene tantos kilómetros de costa que a veces es imposible, con los recursos, poder llegar a todo», explicó. Por ese motivo, señaló que los equipos priorizan las zonas donde existe mayor demanda y presencia de personas que realizan actividades de recolección.
Erikson también detalló cómo funciona el sistema de certificación para la comercialización de productos del mar. Actualmente, Puerto Almanza cuenta con un centro de expedición habilitado, donde se realizan los análisis correspondientes y se entrega un certificado que acredita que el producto fue evaluado en el laboratorio.
Los pescadores extraen las muestras de los productos que comercializan y, una vez realizados los controles, reciben la documentación que les permite venderlos. Por eso, el funcionario remarcó que los consumidores deben exigir el certificado sanitario al momento de comprar.
«El consumidor le tiene que pedir un certificado que emite el centro de expedición, que acredita que el producto pasó por el Laboratorio de Toxinas y Microbiología y fue analizado», señaló.
Además de la toxina paralizante, Erikson explicó que se realizan estudios para detectar otras sustancias que pueden afectar a los moluscos bivalvos, como las toxinas amnésicas y lipofílicas, así como también controles microbiológicos. Aunque algunas de estas toxinas no tienen consecuencias mortales, su detección resulta fundamental para garantizar que los productos lleguen en condiciones adecuadas a los consumidores.
El responsable del laboratorio destacó el trabajo conjunto que mantienen con los pescadores habilitados y aseguró que existe una comunicación permanente, especialmente cuando aparecen episodios de marea roja. «Ningún pescador quiere que le pase algo a la gente que consume el producto», afirmó.
Finalmente, llevó tranquilidad respecto de la continuidad del consumo de productos del mar que cuentan con los controles correspondientes y pidió a la población mantenerse informada sobre la evolución del fenómeno.
«Lo que pedimos nosotros es que la gente siga consumiendo, que esté atenta a los medios, porque nosotros lo vamos informando, pero que le compren a los pescadores habilitados», expresó.
Ante cualquier duda sobre el origen o las condiciones de comercialización de un producto, Erikson indicó que los vecinos pueden comunicarse con el Ministerio de Producción y Ambiente, acercarse a sus dependencias en Ushuaia o realizar consultas directamente al responsable del laboratorio.
La recomendación central es evitar absolutamente la recolección por cuenta propia y no consumir moluscos bivalvos que no cuenten con los controles sanitarios y la certificación correspondiente.