por Redacción Del Pueblo
El historiador riograndense planteó la necesidad de construir una nueva mirada sobre Tierra del Fuego, su historia, sus archipiélagos y su potencial económico. Cuestionó la falta de nuevos proyectos estratégicos de la dirigencia política y propuso desarrollar circuitos turísticos, museos, miradores y espacios de investigación vinculados al Atlántico Sur.
En diálogo con FM del Pueblo, el historiador Gastón Toledo Saldaño compartió una serie de reflexiones sobre la identidad fueguina, el desarrollo histórico de Río Grande y los desafíos que enfrenta Tierra del Fuego en el nuevo escenario geopolítico y económico.
Durante la entrevista, explicó que uno de los objetivos de su trabajo de investigación es recuperar una perspectiva histórica que también contemple el desarrollo de la zona norte de la provincia, muchas veces relegada en los relatos tradicionales, más concentrados en Ushuaia y la historia vinculada al presidio.
Toledo Saldaño sostuvo que la fueguinidad debe entenderse como un espacio de tensión permanente entre quienes llegan y quienes ya forman parte de la comunidad. En ese sentido, señaló que las sucesivas corrientes migratorias suelen construir relatos fundacionales que, en ocasiones, niegan o invisibilizan la historia anterior del territorio.
El historiador también vinculó el desarrollo de la actividad pecuaria en la Patagonia con acontecimientos internacionales del siglo XIX, como la Guerra de Secesión estadounidense, entre 1861 y 1865, y la crisis económica internacional de 1873. Según explicó, estos procesos permiten revisar las interpretaciones tradicionales sobre el origen de la industria ganadera en la región y su relación con los mercados internacionales.
La dirigencia política y la falta de nuevos proyectos
Uno de los planteos más fuertes de la entrevista estuvo relacionado con la dirigencia política fueguina y la necesidad de construir una agenda estratégica que vaya más allá de los discursos históricos de la provincialización y la promoción industrial.
“Yo noto que la última generación en Tierra del Fuego que tuvo proyectos para este lugar fue la generación del 80”, expresó Toledo Saldaño, al considerar que las nuevas generaciones políticas todavía utilizan los mismos argumentos y referencias, sin haber logrado construir nuevos paradigmas para pensar el futuro de la provincia.
En ese marco, cuestionó algunas interpretaciones sobre la situación demográfica y el impacto de la crisis industrial. Consideró que los datos sobre la cantidad de personas que abandonaron la provincia deben analizarse en relación con la población que permanece, ya que también podrían reflejar un proceso de arraigo.
Para el historiador, Tierra del Fuego necesita comenzar a pensarse desde su condición geográfica, histórica y política, contemplando no solamente el territorio provincial, sino también los espacios marítimos, los archipiélagos y las relaciones con Chile y el Reino Unido.
El Estrecho de Magallanes y la dimensión geopolítica
La conversación también abordó la situación del Estrecho de Magallanes y las recientes discusiones vinculadas al tránsito de una embarcación chilena hacia las Islas Malvinas.
Toledo Saldaño consideró que estos acontecimientos deben analizarse desde una perspectiva histórica y geopolítica más amplia, y no solamente desde una reacción nacionalista frente a cada situación puntual.
En ese sentido, sostuvo que Tierra del Fuego debe comprender su relación con un espacio binacional, trinacional y, al incorporar la Antártida, plurinacional.
También cuestionó que en numerosos ámbitos académicos y políticos se aborden Malvinas y la Antártida de manera separada del resto de los archipiélagos fueguinos.
Como ejemplo, mencionó a las islas del grupo Tule, en el Atlántico Sur, y la necesidad de revisar sus denominaciones y fortalecer el conocimiento sobre esos territorios.
“Si no pasa lo que pasa hoy: no hay voz fueguina en ningún lado fuera de la isla hablando de este asunto”, advirtió, al reclamar una mayor participación de representantes e investigadores de la provincia en los debates nacionales sobre soberanía y geopolítica.
Río Grande como destino turístico del fin del mundo
Otro de los ejes centrales fue el potencial turístico de Río Grande. Para Toledo Saldaño, existe una oportunidad económica que todavía no está siendo aprovechada: el importante tránsito de visitantes que circulan entre Punta Arenas y Ushuaia, muchos de los cuales atraviesan la ciudad sin detenerse.
Como ejemplo, mencionó que, según una conversación que mantuvo con responsables de un hostel, alrededor de 700 motocicletas pasarían anualmente por la zona, pero menos de 50 se quedarían en Río Grande.
A partir de esa situación, propuso instalar una nueva concepción turística que permita posicionar a toda Tierra del Fuego como destino y no solamente a Ushuaia.
“El fin del mundo no es Ushuaia, el fin del mundo es el archipiélago”, afirmó.
Entre sus propuestas para Río Grande mencionó:
La creación de un Museo de los Pioneros.
La construcción de un Museo del Mar.
El desarrollo de un espacio dedicado a la historia y la investigación del Atlántico Sur.
La instalación de un Instituto Nacional del Mar.
La generación de espacios para congresos, encuentros científicos y eventos internacionales.
La puesta en valor turístico de Cabo Domingo, Cabo Peña y Monte Viejo mediante miradores, escalinatas y circuitos interpretativos.
La construcción de infraestructura para recibir motorhomes y viajeros, con servicios de Wi-Fi, abastecimiento y disposición de líquidos.
También cuestionó que la avenida San Martín no tenga una conexión directa con la Circunvalación y propuso pensar un ingreso a la ciudad con una gran rotonda, estacionamiento y un monumento que identifique a Río Grande como parte del circuito turístico del fin del mundo.
Para el historiador, estas iniciativas no solamente permitirían atraer visitantes, sino también generar actividad económica, empleo y nuevas oportunidades para los comerciantes y prestadores locales.
Finalmente, Toledo Saldaño insistió en que la provincia necesita revisar su identidad y proyectar su futuro con una mirada integral.
La discusión, según planteó, no pasa únicamente por defender lo construido durante las últimas décadas, sino por animarse a pensar qué lugar quiere ocupar Tierra del Fuego en los próximos 25 años, con una dirigencia capaz de incorporar nuevas ideas sobre territorio, turismo, soberanía, cultura y desarrollo económico.