05/11/2026 - Edición Nº630

Provinciales

TIERRA DEL FUEGO

Cinco denuncias en una semana: crece la preocupación por el acoso digital a menores en Tierra del Fuego

04/11/2026 10:51 | En diálogo con FM del Pueblo, el especialista en ciberseguridad Aníbal Lazzaroni reveló que se registraron cinco denuncias por ciberdelitos contra menores en apenas una semana en Tierra del Fuego. Alertó sobre el crecimiento del grooming, la explotación sexual infantil y la creación de imágenes sexuales mediante inteligencia artificial. Además, cuestionó la falta de políticas públicas y reclamó mayor compromiso del Estado, las escuelas y las familias: “La violencia digital está instalada”.


por Redacción Del Pueblo


El especialista en ciberseguridad y prevención de la violencia alertó sobre el crecimiento del grooming, el acoso digital y la utilización de inteligencia artificial para generar imágenes sexuales falsas de estudiantes. Cuestionó la falta de políticas públicas, reclamó mayor compromiso de las familias y advirtió que los mecanismos de protección de niños y adolescentes están desbordados.

El especialista en ciberseguridad, ciberdelitos y prevención de la violencia, profesor Aníbal Lazzaroni, manifestó su preocupación por el avance de los delitos digitales contra niños y adolescentes en Tierra del Fuego. En diálogo con FM del Pueblo, reveló que durante la última semana se registraron cinco denuncias vinculadas con situaciones de acoso y violencia digital contra menores.

Sus declaraciones se produjeron luego de conocerse el caso del hombre de 22 años acusado de grooming y amenazas contra una niña de 12 años en Ushuaia, a quien habría contactado a través de un videojuego y posteriormente mediante conversaciones privadas. Según la investigación, el acusado viajó desde Buenos Aires hasta Tierra del Fuego con la intención de encontrarse con la menor.

Al analizar el episodio, Lazzaroni explicó que el grooming suele comenzar con una relación de confianza que el adulto construye progresivamente con la víctima, hasta identificar sus vulnerabilidades y aprovecharlas.

“En esa conversación se genera una relación. La menor expresa sus vulnerabilidades y ahí es donde la persona aprovecha para esperar solamente el momento justo para poder captarla”, describió.

En ese contexto, advirtió que existe una importante cantidad de situaciones que no siempre llegan a conocimiento de las autoridades. “Te va a sorprender la cantidad de denuncias que se hicieron. Tenemos cinco denuncias en lo que va de una semana”, afirmó.

 

El negocio detrás de la explotación digital de menores

 

Uno de los aspectos más preocupantes que señaló el especialista es el cambio en las modalidades de explotación sexual infantil a través de internet. Según explicó, actualmente muchos de estos delitos tienen una finalidad económica vinculada con la producción y comercialización de imágenes y videos de menores.

“Hoy el fin no es solamente la satisfacción sexual. Hoy el fin es corromper a un menor para tenerlo produciendo imágenes y videos para poder comercializarlos”, sostuvo.

Lazzaroni también indicó que la vulnerabilidad no afecta exclusivamente a las niñas. En su experiencia, comenzó a detectar un número importante de situaciones que involucran a adolescentes varones de entre 15 y 18 años.

 

Inteligencia artificial y producción de imágenes sexuales falsas

 

Durante la entrevista con Rulo Quiroga, también abordó otra problemática que comienza a generar preocupación en las instituciones educativas: la utilización de inteligencia artificial para crear imágenes y videos de contenido sexual a partir de fotografías de estudiantes.

El especialista recordó que en escuelas de Río Grande ya se habían registrado situaciones en las que alumnos utilizaron herramientas de inteligencia artificial para sexualizar imágenes de compañeras, que luego circulaban en grupos de mensajería y, en algunos casos, eran comercializadas.

“Es un delito. Esas imágenes se utilizaban para colocarlas dentro de varios chats como bromas, pero también se vendían”, explicó.

En relación con las consecuencias legales, mencionó las posibles vulneraciones al derecho a la propia imagen, la identidad y el honor, además de las disposiciones vinculadas con la violencia digital y la Ley Olimpia.

Para Lazzaroni, estas conductas no pueden minimizarse bajo el argumento de que se trata de bromas entre adolescentes. Consideró necesario establecer mecanismos de responsabilidad y corrección, con intervenciones acordes a la edad y a la gravedad de los hechos.

 

Críticas al Estado y a las instituciones de protección

 

El especialista fue particularmente crítico con la respuesta institucional frente a estas situaciones y sostuvo que no existen políticas públicas suficientes para prevenir la violencia digital.

“Tenemos que sacarnos la venda de los ojos y entender que la violencia digital realmente está instalada. No hay política pública existente que esté trabajando para que esto desaparezca”, cuestionó.

También apuntó contra el funcionamiento de los organismos que intervienen en situaciones de vulneración de derechos de niños y adolescentes.

“Las instituciones que trabajan con menores, ¿funcionan? No, no funcionan. La gente que tiene que estar ayudando está desbordada y no tiene la preparación que tiene que tener”, manifestó.

En ese sentido, cuestionó que operadores con escasa formación específica deban intervenir en situaciones complejas que requieren profesionales capacitados, como trabajadores sociales y equipos especializados.

Asimismo, relató que en determinadas instituciones educativas se intentó intervenir para corregir situaciones de violencia digital, pero las respuestas posteriores terminaron retrocediendo para evitar conflictos con quienes habían generado el daño.

“Se hizo ir todo hacia atrás para no problematizar a los victimarios. No a las víctimas, a los victimarios”, denunció.

 

El rol de las familias y el uso excesivo de celulares

 

Otro de los ejes centrales de la entrevista estuvo relacionado con la responsabilidad de los adultos en el acompañamiento de niños y adolescentes frente a las nuevas tecnologías.

Lazzaroni consideró que, ante la ausencia de políticas preventivas suficientes, las familias deben asumir un papel central en el cuidado y la educación digital de sus hijos.

“Hoy en día el que tiene que tomar la posta, el que tiene que tomar el hierro caliente, es la familia y empezar a colocar los límites y el cuidado para con sus hijos”, afirmó.

Además, compartió un dato de una medición realizada durante el último cuatrimestre sobre el uso de dispositivos en estudiantes de primaria de Río Grande: según indicó, los alumnos mantienen sus teléfonos celulares encendidos durante aproximadamente 72 horas.

“Si la familia no pone el límite, de ahí en adelante está todo mal”, advirtió.

Para el especialista, la exposición prolongada a las pantallas puede generar consecuencias en el desarrollo cognitivo y psicológico, además de afectar el desempeño escolar y provocar una mayor demanda sobre los sistemas de salud y educación.

En esa línea, defendió la necesidad de recuperar hábitos de lectura en papel y limitar el ingreso de teléfonos celulares a las escuelas, tomando como referencia experiencias internacionales que, según señaló, muestran resultados negativos asociados al uso de dispositivos durante la jornada educativa.

“No podemos solamente correr atrás del incendio”

Finalmente, Lazzaroni reclamó que la prevención social del delito sea incorporada como una prioridad en las políticas públicas y sostuvo que las respuestas no pueden limitarse a intervenir cuando el daño ya está producido.

“Si no tomamos el eje de la prevención social de los delitos, vamos a seguir corriendo atrás de las zanahorias siempre”, expresó.

Y agregó: “Hay un 50% de la energía que se coloca para apagar el incendio y otro 50% que se ocupa de prevenir el incendio. Yo no puedo únicamente correr atrás del incendio”.

El especialista concluyó con un llamado directo a las familias y a las instituciones para involucrarse en la protección de los menores. Advirtió que los adultos deben capacitarse, conocer las herramientas que utilizan sus hijos y establecer límites claros.

“Si los padres no se ocupan, los hijos son más rápidos que los padres. Si no hay forma de equilibrar la balanza”, concluyó.