16/04/2026 - Edición Nº427

Provinciales

Tierra del Fuego

Lucila Apolinaire: “Las ciudades siguen siendo una usina de perros que terminan en el campo”

11:40 | La problemática de los perros asilvestrados en Tierra del Fuego alcanzó un nivel crítico y genera creciente preocupación en el sector rural. Así lo expresó la presidenta de la Asociación Rural de la provincia, Lucila Apolinaire, quien en diálogo con FM del Pueblo aseguró que la situación “ya está totalmente descontrolada” y requiere medidas urgentes.


por Redacción Del Pueblo


Según explicó, se trata de un problema que lleva años gestándose, pero que en la actualidad alcanzó niveles alarmantes. En sus inicios, los principales afectados fueron los productores ovinos, quienes comenzaron a sufrir ataques recurrentes sobre sus animales. Esa situación derivó en que muchas estancias abandonaran la producción de ovejas y migraran hacia la ganadería bovina. Sin embargo, el problema no solo persistió, sino que se profundizó con el tiempo.

Hoy, los ataques de perros asilvestrados ya no se limitan al ganado ovino. También se registran casos sobre bovinos, caballos, llamas e incluso fauna silvestre como los guanacos. En distintos establecimientos rurales se han documentado mordeduras y mortandad de animales, lo que refleja la magnitud del fenómeno. Apolinar señaló que la población de estos perros creció de manera sostenida y descontrolada, al punto de que ya no es posible estimar con precisión la cantidad existente. No obstante, indicó que mediante cámaras trampa se han registrado jaurías de entre 12 y más de 20 animales actuando en conjunto.

Uno de los aspectos centrales del problema, según explicó, tiene su origen en las ciudades. La falta de control sobre las mascotas y la tenencia irresponsable generan un flujo constante de perros que terminan asilvestrándose. Animales que inicialmente deambulan por los barrios comienzan a alejarse progresivamente hasta instalarse en zonas rurales, donde se reproducen sin contacto con el ser humano. “Las ciudades siguen siendo una usina de perros que terminan en el campo”, afirmó.

La dirigente rural graficó el nivel de descontrol con una situación cotidiana: en un trayecto de apenas 10 o 12 minutos dentro de la ciudad, es posible contar más de 30 perros sueltos en la vía pública. Ese escenario, lejos de ser aislado, se repite y alimenta constantemente el crecimiento de la población asilvestrada.

A esto se suma un factor clave: los perros que ya viven en el campo han perdido completamente las características del animal doméstico. Se reproducen generación tras generación en estado silvestre, sin interacción humana, lo que los vuelve más agresivos y adaptados a la caza en grupo.

El impacto de esta problemática ya no es únicamente productivo o ambiental, sino que también plantea un riesgo concreto para la seguridad de las personas. Apolinar advirtió que recientemente se han registrado denuncias por mordeduras a humanos y que existen antecedentes en la región que evidencian el peligro. En ese sentido, remarcó que la situación podría agravarse si no se toman medidas a tiempo.

Frente a este escenario, desde el sector rural reclaman una respuesta coordinada y efectiva. Actualmente existe una comisión de seguimiento de la ley de manejo de poblaciones caninas, en la que participan distintos organismos estatales, la comunidad científica y representantes del sector productivo. Sin embargo, aún no se han implementado acciones concretas que logren contener el problema.

Apolinar sostuvo que es imprescindible una decisión política firme para avanzar en soluciones. También advirtió que no existe una única herramienta capaz de resolver la situación, sino que se requiere la aplicación simultánea de distintas estrategias, como el control poblacional, sistemas de captura, cercos y otras metodologías que ya se utilizan en países como Australia o Estados Unidos. Las condiciones geográficas de la provincia, con extensas áreas boscosas y terrenos complejos, dificultan la implementación de estas medidas, pero no las hacen imposibles.

El avance de los perros asilvestrados también tiene consecuencias directas sobre el ambiente. Afecta la biodiversidad, altera el equilibrio de los ecosistemas y repercute en actividades como el turismo, al generar condiciones de inseguridad en zonas rurales y de uso recreativo.

En paralelo, la dirigente se refirió al crecimiento de la población de guanacos y al debate sobre su posible aprovechamiento. Aclaró que en Tierra del Fuego se trata de una especie protegida cuya caza está prohibida, por lo que cualquier iniciativa en ese sentido requeriría modificaciones legales y la elaboración de un plan de manejo específico. Si bien descartó cualquier intención de eliminar la especie, consideró que podría evaluarse un esquema de control similar al de otras provincias, teniendo en cuenta su impacto sobre los recursos naturales.

Finalmente, Apolinaire abordó las posibilidades de ampliar la producción local en las estancias, en línea con algunas iniciativas impulsadas en zonas periurbanas. Si bien reconoció el potencial de estas propuestas, advirtió que existen limitaciones estructurales importantes en el ámbito rural, como la falta de electrificación, el acceso restringido al gas, las grandes distancias y la escasez de mano de obra capacitada. Estas condiciones dificultan la implementación de proyectos productivos a gran escala.

La problemática de los perros asilvestrados expone una situación compleja que atraviesa múltiples dimensiones y que, según coinciden desde el sector rural, ya no admite dilaciones. “Esto no lo generamos nosotros, pero lo estamos padeciendo”, sostuvo Apolinar, al tiempo que insistió en la necesidad de una intervención urgente y coordinada para frenar un fenómeno que continúa en expansión.