por Redacción Del Pueblo
Además, cuestionó la falta de políticas nacionales, pidió mayor inversión en el área y subrayó que la salud mental “no se resuelve con respuestas rápidas, sino con abordajes integrales y acompañamiento”.
El funcionario confirmó que Tierra del Fuego se encuentra en línea con los indicadores nacionales, donde en los últimos cinco años las consultas en salud mental aumentaron un 135%. “Este crecimiento refleja, por un lado, una mayor capacidad de respuesta del sistema, pero también una demanda poblacional cada vez más alta en relación a los padecimientos mentales”, explicó.
El análisis se da en el marco de un informe reciente que señala que uno de cada cinco argentinos utiliza medicación para afrontar el malestar emocional. Para De Piero, si bien el dato resulta significativo, debe leerse en contexto: “Lo importante es compararlo con otros indicadores y entender cómo responde la población ante estos problemas. Hay una tendencia a buscar soluciones rápidas, muchas veces en la medicación, por sus efectos inmediatos”.
En ese sentido, advirtió sobre el crecimiento de prácticas riesgosas como la automedicación. “Es un consumo silencioso, que ocurre dentro de los hogares. Muchas personas comienzan a tomar medicación sin prescripción, sostienen ese consumo en el tiempo y generan circuitos informales para conseguirla. Esto no solo no resuelve el problema de fondo, sino que puede generar dependencia y otras complicaciones”, señaló.
El funcionario hizo especial hincapié en el uso de psicofármacos sin control médico, particularmente aquellos que generan dependencia. “Hay medicaciones que no pueden iniciarse ni suspenderse sin supervisión profesional. Interrumpirlas o utilizarlas de manera inadecuada puede tener consecuencias importantes tanto a nivel físico como en la vida cotidiana”, explicó.
De Piero también se refirió al insomnio como uno de los síntomas más frecuentes asociados a los problemas de salud mental. “Hay dificultades del sueño que aparecen como síntoma, vinculadas al estrés, la ansiedad o preocupaciones cotidianas. Pero también hay casos donde el descanso queda relegado por las exigencias diarias. El sueño no puede ser una variable de ajuste”, afirmó.
En esa línea, remarcó la importancia de los hábitos saludables como parte del cuidado integral: descanso adecuado, buena alimentación, actividad física y vínculos sociales. “Nuestra vida no puede estar determinada únicamente por la productividad. El descanso es fundamental, al igual que poder compartir con otros”, sostuvo.
Sobre el uso de medicación para dormir, fue claro: “Muchas veces se busca ‘apagar’ el síntoma, pero eso no resuelve la causa. Dormir puede aliviar momentáneamente, pero si no se aborda lo que genera ese malestar, el problema persiste. Es como matar al mensajero sin escuchar el mensaje”.
Otro aspecto que destacó es el aislamiento en la búsqueda de soluciones. “Vivimos en una época donde se intenta resolver todo de manera individual, incluso recurriendo a herramientas como la inteligencia artificial en lugar de hablar con otro. Pero la salud mental va en la dirección contraria: implica poder contar con otros, compartir lo que nos pasa, ya sea con un familiar o con un profesional”, remarcó.
En cuanto a las causas del incremento de los problemas de salud mental, el funcionario coincidió con los estudios que señalan factores como el estrés, el insomnio, los hábitos de vida y, especialmente, los determinantes sociales. “La incertidumbre laboral, la desocupación y la pobreza tienen un impacto directo en la salud mental de las personas”, afirmó.
Respecto a la situación del sistema de salud, Altiero fue contundente: “Estamos lejos de que sea suficiente. Hay un aumento sostenido de consultas e internaciones, y los equipos trabajan al límite para dar respuesta”. En ese marco, cuestionó la falta de coordinación a nivel nacional y la ausencia de convocatorias al Consejo Federal de Salud Mental, lo que llevó a las provincias a generar sus propios espacios de articulación.
Además, expresó preocupación por posibles modificaciones a la Ley de Salud Mental. “Las dificultades actuales no se resuelven con cambios normativos, sino con mayor inversión. Lo que se necesita es más presupuesto, más dispositivos de atención y mejores herramientas para abordar las nuevas problemáticas”, afirmó.
También alertó sobre el recorte de programas nacionales, como el plan Remediar, y el impacto que esto tiene en las provincias. “Se están retirando recursos en un contexto donde la demanda crece. Eso obliga a las provincias a hacerse cargo con menos herramientas, lo que complejiza aún más la situación”, indicó.
Finalmente, el secretario de Salud Mental insistió en la importancia de la consulta temprana y del abordaje integral. “La medicación puede ser parte de un tratamiento, pero no lo es todo. La clave está en acompañar a la persona, entender lo que le pasa y trabajar sobre las causas. Y, sobre todo, no transitar estos procesos en soledad”, concluyó.