por reda
En diálogo con FM del Pueblo, Córdoba explicó que cada mensaje de este tipo es tomado con total seriedad. “No podemos hacer la vista gorda. Ante una amenaza se activan todos los procedimientos estipulados por la normativa”, afirmó, dejando en claro que la seguridad es una prioridad.
No obstante, la funcionaria planteó que el fenómeno excede lo estrictamente policial o judicial. “Nos preguntamos qué les está pasando a las adolescencias que empiezan a expresarse de esta manera. No es algo aislado, es una situación que se repite a nivel nacional y en un contexto de crisis que también los atraviesa”, indicó.
En ese sentido, remarcó que las escuelas cuentan con estructuras de contención y equipos preparados para intervenir, pero subrayó la necesidad de ir más allá de la sanción. “Si solo nos quedamos en castigar, trabajamos sobre el síntoma y no sobre el problema. Necesitamos entender qué hay detrás de estas conductas”, sostuvo.
Córdoba comparó la situación actual con antiguas amenazas de bomba que solían darse en escuelas, pero advirtió que hoy el escenario es más delicado. “Antes podía interpretarse como una broma, hoy hay una línea muy fina porque existe la posibilidad real de que se concrete. Por eso no podemos minimizar nada”, señaló.
Desde el Ministerio se impulsa un plan de trabajo centrado en la participación estudiantil y la escucha activa. A través de programas y encuentros con centros de estudiantes, buscan generar espacios donde los jóvenes puedan expresarse por vías más constructivas.
“Los propios estudiantes reconocen que estas acciones están mal, pero también se preguntan qué le pasa a quien hace esas amenazas. Esa mirada es clave, porque habla de una necesidad de comprensión que los adultos tenemos que acompañar”, destacó.
Respecto a situaciones de bullying, la funcionaria indicó que existen protocolos claros para actuar ante casos de acoso escolar y que el enfoque contempla a todas las partes involucradas. “Tanto el que sufre como el que ejerce la agresión necesitan atención. No podemos pensar que alguien que agrede está en condiciones óptimas”, explicó.
Asimismo, hizo hincapié en el rol de las familias. “Es fundamental el acompañamiento de los adultos, tanto dentro como fuera de la escuela. El trabajo es conjunto y requiere diálogo permanente”, expresó.
Finalmente, Córdoba defendió la perspectiva actual del sistema educativo, basada en derechos, y marcó distancia con modelos anteriores más punitivos. “Antes se expulsaba al estudiante. Hoy sabemos que eso no resuelve nada. Tenemos que hacernos cargo como adultos y acompañar a nuestros jóvenes”, concluyó.
El desafío, reconocen desde Educación, no solo pasa por garantizar la seguridad en las escuelas, sino también por comprender y abordar las problemáticas que atraviesan a las adolescencias en la actualidad.