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En el marco del paro nacional, el dirigente sindical fue contundente al coincidir con los cuestionamientos hacia la conducción de la CGT. “Yo creo que sí”, respondió al ser consultado sobre si la central fue complaciente, y remarcó que faltó decisión para enfrentar el escenario económico y social que atraviesa el país.
Cardozo planteó que el sindicalismo en su conjunto no logró articular una respuesta sólida a nivel nacional. En ese sentido, indicó que se intentó avanzar en la conformación de una intersindical para fortalecer el plan de lucha, aunque reconoció que no se alcanzó el volumen necesario para generar impacto.
Asimismo, el referente de ATE Río Grande hizo una autocrítica hacia el propio movimiento obrero. Señaló que existe una pérdida de credibilidad tanto en los dirigentes como en las organizaciones sindicales, lo que debilita la representación de los trabajadores en un contexto de crisis.
“También hay una descreibilidad de ambas partes”, expresó, al tiempo que consideró que muchos trabajadores depositan más confianza en la dirigencia política que en sus representantes gremiales.
En ese marco, insistió en la necesidad de construir una estrategia común a nivel nacional que permita canalizar el malestar social y enfrentar las consecuencias de las políticas económicas actuales, marcadas —según indicó— por despidos, caída del empleo y deterioro del poder adquisitivo.
Finalmente, Cardozo sostuvo que el desafío del sindicalismo es recuperar protagonismo y credibilidad, con mayor unidad entre los gremios y una postura más firme frente a las decisiones que impactan directamente en los trabajadores.