La situación de la empresa Aires del Sur dio un giro decisivo este miércoles en Río Grande, luego de que el juez a cargo del Juzgado Civil y Comercial N°1, Horacio Boccardo, resolviera la quiebra de la firma, en una medida que ya genera repercusiones tanto en el ámbito judicial como en el sector industrial y sindical.
La resolución, dictada en horas del mediodía, incluye además la recaratulación de la causa, la designación del contador Roberto Pugnaloni como síndico y la inhibición general de bienes de la empresa, lo que implica la imposibilidad de disponer de su patrimonio mientras avance el proceso.
La planta de Aires del Sur, ubicada sobre la calle Thomas Bridges al 2500, se encontraba en el centro de una compleja disputa que combinaba tensiones económicas, laborales y legales. En ese marco, la decisión judicial aparece como un punto de quiebre que, al menos por ahora, frena las expectativas de continuidad productiva.
Un fallo en medio de la controversia
Uno de los aspectos más llamativos del fallo radica en su propia fundamentación. Según se desprende del texto judicial, el magistrado reconoce que el pedido de quiebra presentado por la empresa no cumpliría con la totalidad de los requisitos formales exigidos por la normativa vigente.
Pese a esta observación, el juez avanzó igualmente con la declaración de quiebra, lo que abre interrogantes sobre los criterios aplicados y podría derivar en futuras presentaciones o apelaciones por parte de los sectores involucrados.
Este punto ya es eje de cuestionamientos, especialmente desde el ámbito sindical, donde se venía denunciando que el proceso tenía características irregulares.
Reclamos sindicales y negociaciones truncadas
Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el conjunto de trabajadores, el pedido de quiebra había sido señalado como potencialmente fraudulento. En paralelo, se desarrollaban gestiones con un grupo empresarial interesado en reactivar al menos una de las líneas de producción de la planta.
Ese escenario abría una ventana de expectativa para sostener parte de los puestos laborales, en una ciudad donde el entramado industrial tiene un peso central en la economía local.
Sin embargo, la decisión judicial modifica de manera sustancial ese panorama. Con la quiebra decretada, las posibilidades de continuidad productiva quedan, por ahora, en suspenso y sujetas a lo que determine el proceso concursal bajo la supervisión de la sindicatura.
Impacto en el entramado industrial
El caso de Aires del Sur vuelve a poner en evidencia la fragilidad del sector industrial en Río Grande, atravesado en los últimos años por dificultades económicas, caída de actividad y conflictos laborales.
La incertidumbre que se abre tras la quiebra no solo afecta a los trabajadores directos de la firma, sino que también impacta en proveedores, servicios asociados y en la dinámica económica de la ciudad.
En este contexto, el rol del síndico designado será clave para evaluar la situación patrimonial de la empresa, determinar pasivos y eventualmente analizar alternativas dentro del proceso, que podrían incluir desde la liquidación de activos hasta posibles esquemas de continuidad bajo otras figuras.
Un escenario abierto
La resolución judicial marca el inicio de una nueva etapa, pero no necesariamente el cierre definitivo del conflicto. Los cuestionamientos sobre la legalidad del proceso, sumados a la presión sindical y al interés previo de sectores empresarios, podrían mantener el caso en el centro de la agenda en los próximos días.
Mientras tanto, el foco inmediato se traslada a los trabajadores, quienes enfrentan un escenario de alta incertidumbre respecto a la continuidad de sus fuentes laborales.
La quiebra de Aires del Sur no solo representa la caída de una empresa, sino también un nuevo capítulo en la compleja realidad productiva de Río Grande.