29/04/2026 - Edición Nº440

Provinciales

Tierra del Fuego

Leo Perez Bustos: “La industria fueguina atraviesa un momento dramático”

28/04/2026 12:08 | En diálogo con FM del Pueblo, el titular de la consultora Neo Delfos, Leonardo Pérez Bustos, advirtió sobre un escenario “crítico y dramático” en Tierra del Fuego, con caída del empleo industrial, riesgo de nuevas suspensiones y un modelo económico que —según señaló— “desmantela el aparato productivo” y profundiza la crisis en la provincia.


por reda


El panorama económico y laboral en Tierra del Fuego se vuelve cada vez más preocupante. Con datos concretos y un diagnóstico contundente, el titular de la consultora Neo Delfos, Leonardo Pérez Bustos, expuso un escenario que va mucho más allá de una simple recesión: habló directamente de un proceso de “destrucción del entramado productivo”, con consecuencias visibles en el empleo, el consumo y la vida cotidiana de los fueguinos.

En diálogo con FM del Pueblo, el especialista planteó que la situación actual no puede leerse como un ciclo económico más. “No estamos ante una caída pasajera. Estamos frente a un proceso de desmantelamiento del aparato productivo, tanto en Tierra del Fuego como a nivel nacional”, afirmó, marcando el tono de una entrevista cargada de preocupación.

Los números que respaldan este diagnóstico son contundentes. A nivel país, en los últimos dos años se perdieron cerca de 100.000 empleos industriales, mientras que el empleo registrado total cayó en alrededor de 300.000 puestos. A esto se suma el cierre de más de 21.000 pymes, lo que evidencia una retracción profunda del sector productivo. “Es el equivalente a perder alrededor de 160 empleos por día. No son cifras menores, son indicadores de una crisis estructural”, remarcó.

En Tierra del Fuego, la situación refleja con claridad ese deterioro. Durante el peor momento de la pandemia, el sector industrial llegó a registrar 7.552 puestos de trabajo. Hoy, según los últimos datos oficiales, ese número cayó a 6.616. Es decir, hay 936 empleos menos que en uno de los momentos más críticos de la historia reciente. “Esto muestra claramente que no solo no hubo recuperación, sino que estamos peor que en pandemia”, subrayó.

Pero el diagnóstico no se queda en el presente. Las proyecciones a corto plazo generan aún más inquietud. Pérez Bustos advirtió que en los próximos meses podrían perderse entre 900 y 1.200 puestos de trabajo adicionales en la industria electrónica, el corazón productivo de la provincia y particularmente de Río Grande, donde se concentra cerca del 80% de esta actividad.

“Estamos atravesando un momento dramático. Y lo más preocupante es que todavía no vimos el piso. Hay margen para que la situación siga empeorando si no cambian las condiciones macroeconómicas”, alertó.

Uno de los ejes centrales de su análisis apunta directamente al modelo económico nacional. Según explicó, las políticas actuales favorecen a sectores concentrados como la intermediación financiera, la minería y los hidrocarburos, actividades que —si bien generan ingresos— no tienen la capacidad de absorber mano de obra de manera masiva.

“La industria genera empleo de calidad y en volumen. En cambio, los sectores extractivos generan puestos muy específicos y en menor cantidad. No hay forma de que compensen la destrucción del empleo industrial”, explicó.

En esa línea, cuestionó con dureza la apertura de importaciones y la eliminación de aranceles para productos fabricados en Tierra del Fuego. “Se está exponiendo a la industria local a una competencia desigual. Es un proceso de desprotección que la coloca en una situación de extrema vulnerabilidad”, sostuvo.

El impacto de estas medidas ya se percibe en la vida cotidiana. El especialista señaló que la caída del empleo formal tiene un efecto directo sobre el consumo, lo que a su vez repercute en el comercio y los servicios. “El cierre de locales comerciales en toda la provincia es una señal clara de lo que está pasando. Hay menos plata circulando, menos consumo y menos actividad”, indicó.

En relación a los discursos oficiales que hablan de una recuperación del consumo, Pérez Bustos fue tajante: “Se están confundiendo los indicadores. Si hay un aumento, es en términos nominales, producto del incremento de tarifas como luz, gas o agua. Pero en términos reales, hay una fuerte retracción del consumo en supermercados y mayoristas”.

Además, mencionó otros indicadores preocupantes, como la caída en la venta de combustibles, que también refleja una menor actividad económica general.

Otro de los puntos que destacó fue el impacto de las nuevas modalidades de consumo, como las importaciones directas a través de plataformas digitales internacionales, que afectan especialmente a sectores como el textil. “No solo se abre la importación tradicional, sino que ahora también se permite competir directamente con productos del exterior sin intermediación local. Eso golpea de lleno a la producción nacional”, explicó.

En términos políticos y sociales, el titular de Neo Delfos también aportó datos sobre la percepción de la ciudadanía. Según sus mediciones, en Tierra del Fuego se observa un deterioro sostenido en la imagen del gobierno nacional. “En los últimos meses se consolidó una tendencia negativa. La percepción dejó de ser volátil y empezó a estabilizarse en valores críticos”, señaló.

Incluso, remarcó que comienza a instalarse una idea cada vez más fuerte en la sociedad: la responsabilidad directa del gobierno nacional en la situación económica. “Hay un debate que se está dando en lo cotidiano, en las familias, en los lugares de trabajo. Y ese debate empieza a señalar claramente a la gestión nacional como responsable de lo que está pasando”, afirmó.

Sin embargo, también aclaró que la ciudadanía distingue entre niveles de gestión. “Los fueguinos tienen una mirada bastante clara sobre los actores locales, sobre lo que hacen bien y lo que hacen mal. Hay una evaluación diferenciada”, agregó.

Finalmente, Pérez Bustos dejó una advertencia que resume el espíritu de todo su análisis: “Si no hay un cambio en el modelo económico, si no se vuelve a proteger a los sectores que generan empleo, este proceso de destrucción va a continuar. Y las consecuencias van a ser cada vez más profundas”.

La radiografía que surge de este informe no deja lugar a dudas: Tierra del Fuego enfrenta una crisis de gran magnitud, con una industria en retroceso, empleo en caída y un horizonte incierto. En este contexto, el debate sobre el rumbo económico y las políticas productivas se vuelve no solo necesario, sino urgente.