Desde el SUTEF señalaron que la medida se enmarca en un contexto de creciente preocupación por el impacto de las políticas económicas nacionales en la provincia, especialmente sobre el empleo industrial. En ese sentido, advirtieron sobre lo que consideran un “proceso de ajuste” que afecta tanto al sector productivo como a los servicios públicos esenciales.
“La defensa del trabajo también implica sostener la salud pública, la educación y los derechos de los sectores más vulnerables”, expresaron desde el gremio docente, al tiempo que remarcaron la necesidad de fortalecer la organización colectiva frente a lo que describen como un escenario de “vaciamiento y ataque sistemático a lo público”.
La jornada de protesta también apunta a visibilizar el rechazo a medidas que, según los organizadores, ponen en riesgo la estabilidad de las familias trabajadoras y la permanencia de la población en la provincia. En ese marco, destacaron la importancia de la industria nacional como eje del desarrollo económico y social de Tierra del Fuego.
El cacerolazo se suma a una serie de manifestaciones que se vienen desarrollando en Río Grande en defensa del empleo y la producción local, en un clima de tensión creciente entre los sectores sindicales y el Gobierno nacional.
Desde ambas organizaciones convocantes reiteraron el llamado a participar “con fuerza y en unidad”, subrayando que la movilización en las calles es una herramienta central para la defensa de los derechos laborales y la soberanía.
