por Redacción Del Pueblo
La articulación entre el Municipio de Río Grande y la Universidad Nacional de La Plata sumó un nuevo capítulo con la renovación de un convenio que ya lleva más de dos años de trabajo sostenido. Lejos de tratarse de un acuerdo meramente formal, el doctor Agustín Pérez destacó que se trata de una relación activa, con resultados concretos y proyección a futuro.
“Renovamos el compromiso mutuo. Lo importante es que no quede en una firma, sino que se traduzca en acciones reales. Y eso viene pasando desde hace tiempo”, explicó en diálogo con FM del Pueblo.
Según detalló, el vínculo con la universidad se basa en una lógica de cooperación sin fines de lucro, donde el conocimiento académico se pone al servicio de la comunidad. Esto permite que vecinos y profesionales de Río Grande accedan a instancias de formación de calidad sin costos, fortaleciendo así el sistema sanitario local.
Durante su visita a La Plata, Pérez recorrió distintas áreas de la universidad y destacó el perfil integral de la institución, que combina formación académica con desarrollo científico y tecnológico.
“No es solo una casa de estudios. Tienen proyectos de altísimo nivel: producción de medicamentos, desarrollo de tecnología, investigación en energías como el litio, incluso proyectos aeroespaciales. Eso demuestra que la universidad pública puede ser un motor de desarrollo real”, señaló.
En ese sentido, remarcó que este tipo de articulaciones abren nuevas posibilidades para Río Grande, no solo en materia educativa, sino también en innovación y crecimiento productivo.
Uno de los ejes más destacados de este trabajo conjunto es la formación comunitaria. En ese marco, Pérez anunció el inicio de una nueva capacitación gratuita y virtual denominada “Salud en Infancias y Adolescencias: desafíos contemporáneos”, que superó los 2.000 inscriptos en toda la provincia.
La propuesta está destinada a toda la comunidad y cuenta con participación de profesionales locales, especialistas de la Universidad Nacional de La Plata, asociaciones de psiquiatría y organismos judiciales.
Entre los temas que se abordarán se encuentran:
“Lo importante es que el conocimiento llegue a la comunidad. Si no logramos impacto real en la gente, todo lo demás pierde sentido”, remarcó Pérez.
Además, destacó la modalidad virtual como una herramienta clave para garantizar el acceso, permitiendo la participación de personas de Ushuaia, Tolhuin e incluso estudiantes residentes en la Antártida.
Consultado sobre el estado actual de la salud mental, el profesional fue contundente: la situación ya era preocupante antes de la pandemia, aunque esta actuó como un factor que visibilizó y profundizó las problemáticas existentes.
“No empezó con la pandemia. Veníamos arrastrando un deterioro importante desde hace años. Lo que hizo la pandemia fue exponerlo”, explicó.
En ese marco, advirtió que los determinantes sociales —como la pobreza, la desigualdad, la violencia y la falta de oportunidades— tienen un impacto directo en la salud mental de la población.
“En los lugares donde hay más desigualdad, más violencia o más sufrimiento, los indicadores de salud mental son siempre peores”, sostuvo.
Pérez también se refirió a la situación local, señalando un aumento significativo en los pedidos de asistencia social en los últimos años. Según indicó, la pérdida de empleo en la ciudad ha generado un escenario complejo que repercute directamente en el bienestar psicológico de la población.
“No podemos separar la salud mental de lo que pasa en la sociedad. Si hay pérdida de trabajo, incertidumbre y dificultades económicas, eso impacta directamente”, afirmó.
Si bien aclaró que por las condiciones climáticas es difícil observar situaciones de calle como en grandes centros urbanos, advirtió que existen problemáticas sociales profundas que requieren atención urgente.
Otro de los puntos abordados fue el clima social y político, donde Pérez expresó su preocupación por la naturalización de discursos violentos.
“Si la violencia se instala como forma de comunicación, eso se reproduce en todos los ámbitos. Pasa en una familia y también pasa a nivel social”, reflexionó.
En ese sentido, evitó posicionamientos partidarios, pero insistió en la necesidad de construir desde el respeto, el diálogo y la convivencia democrática.
“No importa la bandera política. Lo que está claro es que el camino no es el odio ni la violencia”, afirmó.
Finalmente, el médico remarcó que todos los actores con los que compartió espacios recientemente —desde organizaciones sociales hasta referentes comunitarios— coinciden en un punto central: la salida a la crisis es colectiva.
“Lo escuchamos en todos lados: nadie se salva solo. La única forma de salir adelante es trabajando en conjunto, fortaleciendo la comunidad”, concluyó.
Con una agenda que combina formación, articulación institucional y abordaje comunitario, Río Grande busca consolidar una estrategia de salud que no solo atienda las urgencias, sino que también apueste a la prevención, la inclusión y el desarrollo a largo plazo.