por reda
En medio de un clima político tenso en Tierra del Fuego, el senador mandato cumplido Pablo Blanco realizó un análisis crítico sobre los principales temas que atraviesan la agenda legislativa provincial, con especial foco en la reforma constitucional, el equilibrio de poderes y la situación económica.
Consultado sobre la posibilidad de que la Legislatura avance con la derogación de la ley que habilita la reforma constitucional —a pesar de que el gobernador ya firmó el decreto de convocatoria a elecciones— Blanco sostuvo que la medida resulta “extemporánea”. Según explicó, el decreto del Ejecutivo se encuentra plenamente respaldado por una ley vigente, por lo que el proceso reformista ya está en marcha.
“Uno puede estar de acuerdo o no con la ley, pero mientras esté vigente, el decreto es válido y el proceso está en funcionamiento”, afirmó. En ese sentido, advirtió que cualquier intento de derogación no sólo llegaría tarde, sino que además podría quedar sin efecto ante un eventual veto del gobernador, lo que prolongaría aún más la incertidumbre institucional.
Blanco también cuestionó el comportamiento de algunos legisladores que hoy impulsan la derogación, recordando que fueron ellos mismos quienes aprobaron la ley “sin debate previo y sobre tablas”. Para el exsenador, esto refleja una fuerte contradicción política y deja en evidencia que “se están jugando otras cosas” por fuera del interés institucional.
El dirigente radical fue más allá y planteó su preocupación por lo que considera un avance del Poder Legislativo sobre el Ejecutivo. “Se está transitando un camino peligroso”, advirtió, al tiempo que llamó a “bajar los niveles de confrontación” y recuperar la cordura en el funcionamiento institucional.
A su entender, las disputas actuales responden más a internas políticas y rupturas entre sectores que hasta hace poco eran aliados, que a un verdadero debate de fondo sobre políticas públicas. “Se están utilizando las instituciones para dirimir conflictos personales o partidarios, y eso es sumamente grave”, remarcó.
En este contexto, Blanco alertó que la provincia podría estar entrando en una etapa de retroceso institucional acelerado, en un momento donde —según indicó— la situación económica y social requiere todo lo contrario: estabilidad, previsibilidad y acuerdos básicos.
Otro de los temas centrales abordados fue el proyecto vinculado al sistema de “goteo” en la distribución de recursos. Si bien reconoció que puede ser una herramienta útil si se aplica de manera ordenada, advirtió que una implementación generalizada podría generar serias complicaciones en el funcionamiento del Estado.
Blanco puso especial énfasis en el impacto que tendría sobre la Caja de Jubilaciones. Explicó que, en ese caso, el sistema podría provocar un retraso de hasta 30 días en el pago de haberes, debido a la falta de un “colchón financiero” que permita sostener el esquema actual.
“Si no tenés al menos un mes de respaldo, la aplicación del goteo implicaría atrasar los pagos, y eso es inviable”, señaló. Además, advirtió que una situación de ese tipo podría derivar en conflictos judiciales e incluso en pedidos de juicio político, como ocurrió en etapas críticas de la historia provincial.
En otro tramo de la entrevista, el exsenador cuestionó duramente las prioridades de la dirigencia política, al señalar que mientras la provincia enfrenta dificultades económicas —como la pérdida de empleo en sectores clave como la industria electrónica y textil—, gran parte de la dirigencia está enfocada en disputas de poder.
“No se está tomando dimensión de la gravedad de la situación. Se están priorizando intereses personales o partidarios por encima del funcionamiento de la provincia”, sostuvo.
Para Blanco, esta desconexión entre la agenda política y la realidad social profundiza la crisis y debilita la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
Finalmente, el dirigente también opinó sobre la reciente presentación del jefe de Gabinete Manuel Adorni en el Congreso de la Nación. Fue especialmente crítico con el formato de la exposición y con el contenido de sus respuestas.
“Tuvimos un excelente lector de un discurso escrito”, ironizó, al cuestionar que las respuestas fueran preparadas durante cuartos intermedios y leídas posteriormente, en lugar de ser contestadas en el momento, como —según indicó— era habitual.
Además, lo acusó de “mentir” en varios puntos y criticó la puesta en escena institucional: “El jefe de Gabinete debe ser el escudo del presidente, pero acá parecía al revés, con todo el gabinete sosteniéndolo a él”.
También hizo referencia a la polémica por la presentación de declaraciones juradas y sostuvo que, más allá de los plazos administrativos, la situación ya generó un daño en la credibilidad pública.
Blanco cerró con una advertencia contundente: “Se está poniendo en riesgo la gobernabilidad y la institucionalidad de la provincia en un momento muy delicado”. Y llamó a todos los sectores políticos a actuar con responsabilidad para evitar una crisis mayor.