"Las mujeres que trabajaron, las mujeres que estuvieron en su casa cuidando sus hijos, lavando, planchando, cocinando, cuidando enfermos, llevando el hogar... obviamente que es un trabajo", afirmó, al tiempo que remarcó que muchas pudieron acceder a una jubilación gracias a políticas como las moratorias. "Han tenido derechos gracias a los cuca, como dicen, igual que las empleadas domésticas", sostuvo.
En ese sentido, apuntó contra ciertos discursos que buscan instalar responsabilidades equivocadas sobre la situación económica actual. "Nos están rifando, nos están regalando, nos están poniendo la soga al cuello y ellos siguen viajando en avión privado", cuestionó, y agregó que "no les importa absolutamente nada lo que están haciendo".
Sánchez también vinculó estas posturas con una falta de sensibilidad social. "Es increíble... que se rían de una jubilada. Eso es violencia también", expresó, visiblemente molesta por la situación. Además, subrayó que muchas mujeres hoy apenas logran cubrir necesidades básicas: "Hoy tienen la posibilidad de comprar un kilo de pan o un remedio".
Por otro lado, se refirió a la situación actual del sector y confirmó avances en la última negociación paritaria. "Se logró aumento: 1,8 en abril, 1,6 en mayo, 1,5 en junio y 1,4 en julio", detalló, junto a mejoras en adicionales y zona desfavorable. También destacó un punto clave del acuerdo: "Se aclaró que se pueden acordar valores mayores a los mínimos", lo que permite mejores condiciones en la negociación individual.
Finalmente, insistió en la importancia de registrar correctamente a las trabajadoras y dejar en claro todos los ítems salariales. "Si no están detallados en el recibo, eso no se pagó", advirtió, señalando posibles perjuicios para el empleador en caso de conflicto.
Las declaraciones de Sánchez ponen en foco no solo la situación del sector, sino también un debate más amplio sobre el valor del trabajo, los derechos adquiridos y el reconocimiento de tareas históricamente invisibilizadas.