por Redacción Del Pueblo
A casi cuatro meses del inicio de la intervención nacional sobre el Puerto de Ushuaia, trabajadores de la Dirección Provincial de Puertos volvieron a expresar públicamente su preocupación por el rumbo de la situación y denunciaron que el objetivo real de la medida es quedarse con el control económico y operativo del puerto fueguino.
En diálogo con FM Del Pueblo, Valeria Barría y Gastón Castillo, trabajadores desplazados tras la intervención de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), realizaron un duro relato sobre lo ocurrido desde el 21 de enero, cuando las autoridades nacionales desembarcaron en el puerto acompañadas por efectivos de Prefectura Naval y grupos antimotines.
“Para nosotros usurparon el puerto. Vinieron a quedarse con un recurso estratégico de la provincia”, afirmaron.
Según relataron, aquella madrugada las autoridades provinciales y los trabajadores que debían cumplir tareas nocturnas no pudieron ingresar al predio portuario. Sólo se permitió el acceso a un grupo reducido de empleados seleccionados por uno de los gremios vinculados a la intervención.
Desde entonces, alrededor de 82 trabajadores quedaron apartados de sus funciones habituales y muchos ni siquiera pudieron recuperar pertenencias personales que permanecen dentro de las instalaciones portuarias.
Uno de los principales puntos cuestionados por los trabajadores tiene que ver con los argumentos utilizados para justificar la intervención.
Recordaron que inicialmente se habló de graves problemas estructurales en sectores del muelle y de riesgos para la operatoria marítima, aunque sostuvieron que esos planteos quedaron desmentidos por los propios hechos posteriores.
“Decían que el puerto estaba prácticamente al borde del colapso y después siguieron operando barcos en los mismos sitios que supuestamente eran peligrosos”, señaló Gastón Castillo.
Además remarcaron que el puerto contaba con certificaciones de seguridad y operatividad emitidas por Prefectura Naval, incluso con vigencia hasta el año 2029.
“Ese certificado demuestra que el puerto seguía siendo operativo. Curiosamente nunca llegó oficialmente a la Dirección Provincial de Puertos y terminó en manos de la intervención”, denunciaron.
Los trabajadores también rechazaron otro de los argumentos utilizados por el Gobierno nacional respecto al supuesto uso de fondos portuarios para financiar a OSEF.
Explicaron que el puerto siempre mantuvo superávit económico y que los recursos se reinvertían en infraestructura y obras necesarias para sostener las temporadas futuras.
“El puerto siempre fue superavitario. Hoy los salarios todavía pueden pagarse porque quedaron recursos ahorrados, pero la intervención abrió cuentas en el Banco Nación y ahora los fondos salen de la provincia”, aseguraron.
Uno de los momentos más fuertes de la entrevista se produjo cuando los trabajadores reconocieron haber acompañado electoralmente al actual Gobierno nacional y manifestaron su desilusión con el accionar de la intervención.
“Nos comimos el verso de la honestidad”, expresó Castillo.
“Yo lo voté, Valeria también lo votó, y hoy vemos que atrás de esto hay otros intereses mucho más turbios”, agregó.
Los empleados portuarios señalaron además que detrás de la intervención existirían intereses económicos vinculados al manejo del puerto y mencionaron versiones periodísticas que relacionan a empresarios portuarios nacionales con el futuro control de la actividad en Ushuaia.
Si bien reconocieron que muchas de esas versiones todavía forman parte de rumores y especulaciones políticas, insistieron en que la intervención “no vino a resolver problemas técnicos”.
“Esto nace por el reclamo de un sindicalista, no por los usuarios ni por las empresas. Nunca hubo quejas sobre el funcionamiento del puerto”, remarcaron.
Durante la entrevista también advirtieron sobre el impacto internacional que ya comienza a generar el conflicto.
Según explicaron, medios especializados de la industria de cruceros y operadores turísticos internacionales comenzaron a consultar por la situación institucional del puerto fueguino e incluso existiría preocupación sobre futuras recaladas.
“Ya hay repercusiones internacionales. La próxima temporada no la garantizamos”, afirmaron.
En ese sentido, destacaron que la temporada pasada pudo desarrollarse gracias a la planificación realizada previamente por la Dirección Provincial de Puertos antes de la intervención.
“Después ellos salen a decir que fue un éxito, pero todo eso ya estaba organizado antes”, sostuvieron.
Los trabajadores insistieron en que el Puerto de Ushuaia no representa solamente el muelle donde operan los cruceros y barcos de carga, sino toda la jurisdicción marítima y portuaria del Canal Beagle.
“El puerto no es solamente la estructura donde amarran los barcos. Es toda la jurisdicción acuática y logística que tiene un enorme valor económico y estratégico para Tierra del Fuego”, explicaron.
Barría y Castillo pidieron además que la comunidad fueguina acompañe el reclamo de los trabajadores y comprenda la dimensión institucional del conflicto.
“Esto no es solamente un problema laboral. Están avanzando sobre un recurso estratégico de toda la provincia”, señalaron.
También cuestionaron algunas críticas surgidas en redes sociales y determinados sectores políticos respecto al pago de salarios a trabajadores que actualmente no desarrollan tareas dentro del puerto.
“No estamos afuera porque queremos. Nos dejaron del otro lado de la verja. Somos trabajadores capacitados, certificados y con más de 20 años de experiencia”, respondieron.
Según indicaron, muchos empleados actualmente realizan tareas reasignadas dentro de otras áreas de la Dirección Provincial de Puertos, mientras esperan una resolución judicial sobre la intervención.
Finalmente, los trabajadores reiteraron que continuarán con las medidas de reclamo y aseguraron que la discusión ya excede el ámbito gremial.
“Nosotros vamos a seguir defendiendo el puerto porque sentimos que pertenece a todos los fueguinos. No es solamente una pelea de trabajadores, es una pelea por la soberanía y por el futuro económico de la provincia”, concluyeron.