La controversia se produjo luego de que Grossi planteara públicamente la necesidad de “sobrevolar” el conflicto por las Islas Malvinas, en una clara señal de distensión hacia el Reino Unido. Para amplios sectores políticos y sociales de Tierra del Fuego, las expresiones del diplomático representan un peligroso retroceso en la histórica defensa de la soberanía argentina sobre el Atlántico Sur.
Desde Río Grande, ciudad reconocida como la Capital Nacional de la Vigilia por la Gloriosa Gesta de Malvinas, la reacción no tardó en llegar. Perez utilizó sus redes sociales para cuestionar con dureza el respaldo de la Casa Rosada a la candidatura internacional del actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica.
“Desmalvinicemos la cosa”, expresó el jefe comunal fueguino al analizar el posicionamiento diplomático del candidato apoyado por el oficialismo nacional. Según sostuvo, detrás de esa postura existe una estrategia política destinada a relegar el reclamo soberano argentino para evitar tensiones con Londres y mostrar una imagen de alineamiento internacional funcional a intereses extranjeros.
El intendente fue más allá y aseguró que Grossi “tiene cero interés en dar la pelea diplomática por nuestras Islas Malvinas”, cuestionando además el enfoque del diplomático respecto de uno de los principales reclamos históricos y constitucionales de la Argentina.
“Se esfuerza por quedar bien con el Reino Unido”, disparó Perez, dejando en claro el malestar que existe en Tierra del Fuego frente a cualquier señal de flexibilización sobre la cuestión Malvinas.
La postura del mandatario riograndense encontró respaldo en distintos sectores vinculados a la causa soberana, que consideran que las declaraciones del funcionario internacional implican un mensaje preocupante en momentos donde la Argentina atraviesa fuertes discusiones sobre política exterior y alineamientos internacionales.
En Tierra del Fuego, donde la causa Malvinas forma parte de la identidad política, social y cultural de la provincia, el tema adquiere una sensibilidad especial. La defensa de la soberanía sobre las islas constituye no solo un reclamo histórico, sino también un mandato establecido en la Constitución Nacional y un eje permanente de la política fueguina.
Por eso, desde distintos espacios se advirtió que cualquier intento de relativizar el reclamo argentino representa un acto de “entreguismo diplomático” y una señal de debilidad frente al colonialismo británico en el Atlántico Sur.
Perez remarcó que desde Río Grande “rechazamos que el Gobierno nacional apoye a este candidato de bajo vuelo y contrario a los intereses del país”, reafirmando la histórica posición de la ciudad en defensa de Malvinas y cuestionando la falta de firmeza de la Cancillería argentina.
El episodio volvió a abrir el debate sobre el rumbo de la política exterior argentina y el rol que ocupa la causa Malvinas dentro de la agenda diplomática nacional. Mientras el Gobierno apuesta a respaldar la candidatura internacional de Grossi, en Tierra del Fuego crece la preocupación por lo que consideran una pérdida de centralidad del reclamo soberano.
La discusión también expone las diferencias entre los sectores que promueven una política exterior de mayor acercamiento a las potencias occidentales y aquellos que sostienen que la defensa irrestricta de Malvinas debe mantenerse como una prioridad permanente del Estado argentino.
En medio de ese escenario, las declaraciones de Perez resonaron con fuerza en el sur del país, donde la memoria de los caídos en la guerra y el reclamo de soberanía siguen siendo banderas irrenunciables. Para muchos fueguinos, la causa Malvinas no admite “sobrevuelos” ni relativizaciones diplomáticas: exige compromiso político, firmeza institucional y una defensa constante frente a cualquier intento de desdibujar el reclamo histórico argentino.