Durante su exposición, el representante del Ministerio Público Fiscal consideró que no quedó acreditada la existencia de una intención homicida por parte del acusado, por lo que descartó la figura de tentativa de homicidio y encuadró el hecho como abuso de armas.
Pinno sostuvo que la principal evidencia de la agresión son los dos disparos efectuados y la lesión de carácter rasante que sufrió la víctima, Mansilla, en uno de sus pies. Según argumentó, esa circunstancia demuestra que Calderón no actuó con intención de matar.
No obstante, el fiscal remarcó los antecedentes penales y condenas previas del imputado como agravantes para solicitar la pena máxima prevista para el delito de abuso de armas, además de requerir que la misma sea de cumplimiento efectivo.
Por su parte, la defensora Adriana Varisco pidió la absolución de Calderón por el beneficio de la duda. La letrada argumentó que el arma presuntamente utilizada nunca fue encontrada, que ningún testigo pudo describirla con precisión y que tampoco existe certeza respecto de que la lesión presentada por la víctima haya sido causada por un arma de fuego.
De manera subsidiaria, la defensora solicitó que, en caso de recaer una condena, el Tribunal no aplique el máximo de la escala penal. En ese sentido, consideró que una pena excesiva afectaría las posibilidades de rehabilitación de su defendido y propuso una condena de un año y seis meses de prisión.
Tras escuchar los alegatos, el Tribunal de Juicio dispuso un cuarto intermedio hasta el próximo jueves, oportunidad en la que dará a conocer el veredicto y la sentencia correspondiente.