15/06/2026 - Edición Nº487

Nacionales

Murió Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo e histórica referente de la lucha por los derechos humanos

08:41 | Murió Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo línea fundadora e histórica referente en la lucha por los derechos humanos. Estaba internada en el Hospital Italiano desde hacía varios días y la noticia que confirmó la muerte de la activista de 95 años se conoció este domingo por la tarde.



La cuenta oficial de Madres de Plaza de Mayo informó sobre el fallecimiento: “Las palabras no alcanzan, se nos quedan cortas, se nos hace un nudo en la garganta. Tan inmensa que no hay manera de contarlo. Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona y que no existe fuerza más grande que la del amor”.

“Gracias por tu compromiso, por tu militancia, por tu ternura y por cada palabra que siempre será un refugio y un abrazo. Gracias también por esa capacidad tan tuya de hacer más livianos los momentos difíciles sin perder nunca la profundidad de tus convicciones. Nos enseñaste que la lucha también puede abrazarse con alegría”, continuó el escrito.

Y sumó: “Tuviste además la enorme sabiduría y capacidad de caminar junto a los más jóvenes, acompañando y escuchando siempre. Con una generosidad inmensa abriste caminos, supiste construir puentes, sembrar compromiso y hacernos parte de una causa colectiva mucho más grande que uno mismo. Prometemos cuidar tu memoria y la de Alejandro, llevando tu legado a cada rincón. Y cada vez que alcemos la voz por los 30.000, también te haremos presente”.

En tanto, añadieron: “Nos queda la responsabilidad de seguir contando la historia para que nunca vuelva a repetirse; de seguir gritando bien fuerte que ‘Nunca Más’; de defender la memoria, la verdad y la justicia como vos nos enseñaste. Te recordaremos en cada “Presentes, ahora y siempre’, en cada pañuelo, en cada ronda, en cada abrazo y en cada caricia. Gracias, Taty. Tu ejemplo, tu lucha y tu amor se quedan entre nosotros. Hasta siempre. Presente, ahora y siempre 🤍“.

Almeida tenía 95 años y era reconocida como una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina. Docente de profesión, su nombre completo era Lidia Stella Mercedes Miy Uranga y su trayectoria en la defensa de los derechos humanos se extendió por casi cinco décadas encabezando a las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

Nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano. Su padre, Carlos Vidal Miy, fue oficial de Caballería; su madre, Alicia Uranga, era ama de casa. Su tío materno, Raúl Uranga, fue gobernador de Entre Ríos durante la presidencia de Arturo Frondizi. Tuvo tres hermanas y un hermano varón: las primeras contrajeron matrimonio con oficiales de la Fuerza Aérea, mientras que el segundo llegó al grado de coronel del Ejército.

Su infancia transcurrió entre las provincias de Mendoza y Buenos Aires. Estudió magisterio en la Escuela Normal Superior N° 7 del barrio de Almagro y ejerció la docencia durante algunos años. En 1953 contrajo matrimonio con Jorge Almeida, compañero del magisterio, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Alejandro y Fabiana.

Su ingreso al movimiento de derechos humanos estuvo directamente ligado al secuestro de su hijo Alejandro Martín Almeida. Tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y cursaba el primer año de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando, en junio de 1975, desapareció a manos de la organización paraestatal conocida como la Triple A.

Desde siempre, su madre afirmó haber desconocido el grado de su compromiso político hasta que, buscando entre sus pertenencias, encontró una agenda con detalles de su militancia en el ERP-22 de Agosto, fracción del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

En esa misma agenda halló 24 poemas que Alejandro había escrito sin que ella lo supiera. En 2008, Taty los reunió y publicó bajo el título Alejandro, por siempre amor. Dos años después se editó un CD en el que esos textos son recitados por figuras como Alfredo Alcón, Arturo Bonin, Joan Manuel Serrat, Raúl Rizzo e Ismael Serrano.

A partir de 1979 se incorporó a Madres de Plaza de Mayo. Cuando en 1986 se produjo la división interna del movimiento, pasó a integrar la fracción escindida, la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, desde donde continuó dando entrevistas, conferencias y participando en actos vinculados a la memoria, la verdad y la justicia. Con la muerte de Nora Cortiñas en 2024, finalmente asumió la presidencia de esa rama y su rol trascendió lo partidario.

Nunca pudo recuperar los restos de Alejandro ni supo con certeza qué ocurrió con él tras el secuestro. Hasta el final de su vida, Almeida siguió viviendo en el departamento de Palermo desde el que vio partir a su hijo por última vez. En 2015, un retrato suyo fue incorporado a la exposición permanente del Museo de la Casa Rosada.

La ex presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, compartió una publicación en sus redes sociales y despidió a Almeida: “Luchadora incansable que honraste la vida. Hasta siempre querida Taty”.

 

 

Otra abuela que falleció

Abuelas de Plaza de Mayo informó ayer que murió una de sus referentes en la provincia de Mendoza, Angelina Caterino de Castro, abuela de Claudia Domínguez Castro, cuya restitución de identidad en 2015 marcó un caso significativo en la lucha por los derechos humanos tras el retorno de la democracia.

La entidad despidió a Angelina “con enorme tristeza” y subrayó su papel activo como miembro de la Comisión Directiva y abuela de la nieta mendocina.

Angelina Caterino de Castro, Abuela de Plaza de Mayo, sonríe junto a su nieta recuperada Claudia Domínguez Castro, simbolizando la lucha y la alegría del reencuentro de las familias.

La historia de Claudia Domínguez Castro quedó ligada a la desaparición de sus padres, Gladys Castro y Walter Domínguez, secuestrados en Mendoza el 9 de diciembre de 1977. Claudia nació en cautiverio poco después del secuestro de sus padres y su identidad fue restituida casi 38 años más tarde gracias a la intervención del Banco Nacional de Datos Genéticos. Abuelas de Plaza de Mayo remarcó que la restitución permitió reconstruir un lazo familiar interrumpido por la represión.

El proceso de restitución comenzó formalmente en 1994, cuando una denuncia anónima alertó sobre el caso de una joven nacida en marzo de 1978 e incorporada al hogar de un matrimonio. Tras varios años y la intervención de diferentes organismos, Claudia fue contactada en 2015, accedió a realizarse un análisis de ADN y, el 27 de agosto de ese año, se confirmó su verdadera identidad. A partir de ese momento, se integró activamente en la Red Nacional por el Derecho a la Identidad.

Tras la restitución, Abuelas de Plaza de Mayo destacó el vínculo que Angelina Caterino de Castro logró construir con su nieta. En su mensaje de despedida, la organización describió a Angelina como una figura cálida, proveniente de una familia trabajadora de viñedos en Mendoza e hija de inmigrantes italianos. Abuelas concluyó el comunicado expresando su acompañamiento a Claudia y a toda su familia en este momento.