15/06/2026 - Edición Nº487

Nacionales

PREOCUPACIÓN POR EL FUTURO DEL EMPLEO

Santiago Sain alertó sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo: “Argentina debe empezar a discutir reglas para proteger a los trabajadores”

10:42 | En diálogo con FM del Pueblo, el abogado laboralista Santiago Sain analizó el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral, advirtió que miles de puestos de trabajo podrían verse afectados por la automatización y cuestionó la falta de una legislación específica en Argentina para proteger a los trabajadores frente al avance de las nuevas tecnologías.


por Redacción Del Pueblo


La irrupción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana y en los ámbitos productivos ya comenzó a modificar profundamente la organización del trabajo en todo el mundo. Lo que hasta hace pocos años parecía una tecnología reservada para laboratorios, empresas tecnológicas o centros de investigación, hoy forma parte de actividades cotidianas y de numerosas tareas laborales. En este contexto, el abogado especialista en Derecho del Trabajo, docente universitario y columnista jurídico Santiago Sain, analizó el fenómeno y advirtió sobre la necesidad urgente de debatir reglas que permitan proteger a los trabajadores frente a una transformación que avanza a gran velocidad.

En diálogo con FM del Pueblo, Sain explicó que la inteligencia artificial dejó de ser una promesa tecnológica para convertirse en una realidad concreta que ya está impactando en empresas, organismos públicos y actividades profesionales.

“La inteligencia artificial ya no es algo que está golpeando la puerta del mundo laboral. La inteligencia artificial ya se sentó en muchas oficinas”, afirmó.

Según detalló, la expansión de la denominada inteligencia artificial generativa está permitiendo realizar en segundos tareas que antes requerían horas de trabajo humano. Elaboración de informes, redacción de documentos, traducción de textos, análisis de información, producción de imágenes, diseño de presentaciones e incluso programación informática son algunas de las funciones que actualmente pueden ejecutarse mediante sistemas automatizados.

“La velocidad con la que estas herramientas realizan determinadas tareas es realmente asombrosa. Lo que antes demandaba una o varias horas de trabajo ahora puede resolverse en cuestión de segundos”, señaló.

Sin embargo, aclaró que detrás de este avance tecnológico aparece una pregunta que preocupa cada vez más a trabajadores, sindicatos, especialistas y gobiernos: qué ocurrirá con los puestos laborales que hoy dependen de tareas susceptibles de automatización.

“Cuando una herramienta tecnológica puede realizar gran parte del trabajo que antes hacía una persona, inevitablemente surge el debate sobre el empleo, los salarios y las condiciones laborales”, indicó.

 

El informe de la OIT que encendió las alarmas

Durante la entrevista, Sain hizo referencia a un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo que analizó aproximadamente 30.000 tareas laborales en distintos países para evaluar el nivel de exposición frente al avance de la inteligencia artificial.

Los resultados muestran un escenario que obliga a prestar atención. Según el informe, uno de cada cuatro empleos en el mundo podría verse afectado por la incorporación de estas tecnologías.

“El dato es contundente. La OIT estima que cerca del 25% de los empleos podrían experimentar algún tipo de impacto derivado de la inteligencia artificial. Eso no significa necesariamente que desaparezcan todos esos puestos, pero sí que muchas de sus funciones podrían ser reemplazadas o modificadas profundamente”, explicó.

El especialista remarcó que el fenómeno no afecta de igual manera a todas las actividades económicas. Los países con mayor desarrollo tecnológico, infraestructura digital avanzada y altos niveles de automatización son los que presentan mayores niveles de exposición.

En ese sentido, mencionó a Estados Unidos, Canadá, Alemania y otras economías desarrolladas donde una parte importante de la población ocupada ya trabaja en sectores atravesados por la inteligencia artificial.

 

Las tareas más vulnerables

Sain explicó que la automatización avanza principalmente sobre aquellas tareas que poseen un alto grado de repetición y previsibilidad.

“La inteligencia artificial funciona especialmente bien cuando encuentra procesos estructurados, tareas rutinarias y procedimientos que pueden sistematizarse. Allí es donde aparece el mayor riesgo de sustitución laboral”, sostuvo.

Entre las actividades más expuestas mencionó:

  • Carga y procesamiento de datos.
  • Digitalización y clasificación documental.
  • Elaboración de informes básicos.
  • Tareas administrativas.
  • Atención automatizada al público.
  • Gestión de agendas y correos electrónicos.
  • Procesos de control y seguimiento de productividad.
  • Generación de contenidos simples.

Para el abogado, muchas de estas funciones ya están siendo reemplazadas en diferentes sectores productivos.

“Hay empresas que hoy utilizan sistemas capaces de redactar correos, organizar información, generar reportes o responder consultas sin necesidad de intervención humana permanente. Eso ya está ocurriendo”, señaló.

 

El caso de los medios de comunicación

Uno de los sectores donde el impacto comienza a observarse con mayor claridad es el de los medios de comunicación.

Durante la entrevista se planteó la preocupación existente en redacciones periodísticas donde algunas funciones vinculadas a la corrección, organización de contenidos, redacción de textos y elaboración de informes están siendo asumidas progresivamente por herramientas de inteligencia artificial.

Sobre este punto, Sain reconoció que se trata de una de las áreas donde la automatización puede avanzar con mayor rapidez.

“Las tareas más mecánicas y repetitivas son precisamente las que presentan mayores niveles de exposición. La inteligencia artificial puede producir textos, ordenar información y realizar determinados procesos con enorme rapidez”, explicó.

No obstante, aclaró que todavía existen aspectos del trabajo periodístico vinculados al criterio profesional, la investigación, la interpretación de los hechos y el análisis crítico que continúan dependiendo del factor humano.

 

Las actividades que la IA todavía no puede reemplazar

Aunque el debate suele concentrarse en los empleos que podrían desaparecer, Sain también destacó que existen numerosas actividades donde la intervención humana sigue siendo esencial.

“La enseñanza, la mediación de conflictos, la conducción de equipos, la evaluación psicológica, el trabajo territorial o las tareas que requieren empatía, sensibilidad y juicio humano tienen niveles de exposición mucho menores”, explicó.

Según indicó, la propia OIT ubica a estas ocupaciones dentro de los segmentos menos vulnerables a la automatización.

“Todavía estamos muy lejos de que una máquina pueda reemplazar completamente determinadas capacidades humanas vinculadas a la creatividad profunda, la experiencia personal, la empatía o la resolución compleja de conflictos”, afirmó.

 

La falta de regulación en Argentina

Uno de los aspectos que más preocupan al especialista es la ausencia de una legislación específica que contemple el impacto de la inteligencia artificial en las relaciones laborales.

“Argentina está discutiendo muy poco sobre las reglas que deberían acompañar esta transformación. No tenemos una normativa que regule adecuadamente la automatización de tareas ni que garantice derechos frente a estos cambios”, sostuvo.

Sain señaló que actualmente no existe un derecho específico a la reconversión laboral ni mecanismos que obliguen a las empresas a capacitar a los trabajadores cuando incorporan tecnologías capaces de modificar puestos de trabajo.

Asimismo, alertó sobre la utilización de algoritmos para evaluar desempeños, controlar productividad o tomar decisiones laborales sin mecanismos claros de supervisión.

“Si un algoritmo decide cómo se distribuyen las tareas o cómo se evalúa a un trabajador, debemos preguntarnos quién controla ese algoritmo, quién garantiza que no discrimine y cómo puede defenderse una persona frente a una decisión automatizada”, advirtió.

 

Lo que ocurre en Europa

Mientras Argentina aún no incorpora estas discusiones a su agenda pública, varios países europeos ya comenzaron a desarrollar marcos regulatorios específicos.

Sain destacó especialmente los avances impulsados por la Unión Europea, que aprobó regulaciones destinadas a clasificar los riesgos asociados a la inteligencia artificial y establecer controles más estrictos cuando están en juego derechos fundamentales.

También mencionó la experiencia de Francia, donde los trabajadores cuentan con mayores niveles de participación e información cuando una empresa incorpora tecnologías capaces de alterar la organización laboral.

“En Europa la discusión ya no es si la inteligencia artificial va a avanzar. Esa discusión está saldada. Lo que se debate es cómo garantizar derechos durante ese proceso”, explicó.

 

El desafío de la Cuarta Revolución Industrial

Para el abogado laboralista, el fenómeno debe analizarse dentro de un proceso histórico más amplio que algunos especialistas denominan Cuarta Revolución Industrial.

En ese marco, recordó que la sustitución tecnológica de tareas no es un fenómeno nuevo. Citó como ejemplo la incorporación de los cajeros automáticos en el sistema bancario, que redujo considerablemente determinadas funciones que antes realizaban trabajadores de manera presencial.

“La historia demuestra que la tecnología siempre transforma el trabajo. La diferencia es que hoy los cambios se producen a una velocidad sin precedentes”, sostuvo.

Por ello, insistió en que el desafío no consiste en frenar el avance tecnológico sino en construir mecanismos que permitan distribuir sus beneficios de manera más equitativa.

“Todos coincidimos en que la inteligencia artificial puede mejorar procesos y aumentar la productividad. Lo que debemos discutir es cómo hacemos para que esos beneficios también lleguen a los trabajadores y no queden concentrados exclusivamente en las empresas”, concluyó.