16/06/2026 - Edición Nº488

Municipios

RÍO GRANDE

Gastón Díaz cuestionó el rumbo económico nacional y reclamó un plan federal para Tierra del Fuego

12:21 | El secretario de Gobierno del Municipio de Río Grande, doctor Gastón Díaz, visitó los estudios de FM del Pueblo, donde mantuvo una extensa entrevista en la que analizó la situación política y económica nacional, cuestionó el rumbo del Gobierno y advirtió sobre el impacto de las políticas actuales en la industria, el empleo y el desarrollo productivo de Tierra del Fuego. En ese marco, planteó la necesidad de abrir el debate sobre un proyecto de país que contemple a la provincia como un actor estratégico, con mayor industrialización, generación de valor agregado y un rol central en la soberanía y el desarrollo regional de cara al futuro.


por Redacción Del Pueblo


El secretario de Gobierno del Municipio de Río Grande, Gastón Díaz, brindó una extensa entrevista en una emisora local donde analizó la situación política y económica del país y expresó fuertes críticas hacia el rumbo del Gobierno nacional encabezado por el presidente Javier Milei, al que acusó de no contemplar el desarrollo industrial de Tierra del Fuego dentro de su estrategia económica.

Durante la conversación, Díaz sostuvo que la provincia fueguina es frecuentemente tratada como una “variable de ajuste” dentro de las políticas de equilibrio fiscal impulsadas a nivel nacional, y advirtió que esta visión desconoce el aporte estratégico de la región en términos productivos, geopolíticos y de soberanía.

El funcionario remarcó que Tierra del Fuego no puede ser reducida a una planilla de costos, sino que debe ser entendida como un territorio clave para la Argentina por su ubicación geográfica, su rol en la proyección hacia la Antártida y su potencial en la defensa de los recursos del Atlántico Sur. En ese sentido, planteó que el país pierde capacidades estratégicas si no integra plenamente a la provincia en su esquema de desarrollo.

A lo largo de la entrevista, el secretario de Gobierno insistió en la necesidad de discutir el rol de la provincia dentro de un proyecto nacional de cara al año 2027, y señaló que hasta el momento no existe una definición clara sobre cuál sería el lugar de Tierra del Fuego en las políticas del Gobierno nacional.

Díaz también cuestionó las políticas de apertura de importaciones y la reducción de aranceles, al considerar que estas medidas generan un fuerte impacto negativo en la industria local, especialmente en el sector electrónico, uno de los pilares del empleo en la provincia. Según su visión, este tipo de decisiones debilitan la producción nacional y favorecen la importación de bienes sin valor agregado local.

En ese marco, advirtió que existe una tendencia global en la que los países centrales ya no ejercen dominio mediante la ocupación territorial, sino a través de mecanismos económicos, normativos y comerciales que condicionan el desarrollo de las naciones periféricas. Según planteó, este fenómeno impacta directamente en economías regionales como la fueguina.

El funcionario también vinculó estas dinámicas con la disputa por los recursos naturales del Atlántico Sur, señalando que las grandes potencias buscan influir en las reglas de explotación y comercialización de esos recursos estratégicos, lo que —según su análisis— requiere una mayor presencia del Estado argentino en la planificación del desarrollo.

En otro tramo de la entrevista, Díaz profundizó su defensa del modelo de industrialización con valor agregado, y sostuvo que la Argentina no puede limitarse a la exportación de materias primas sin procesamiento local. En ese sentido, mencionó sectores clave de la economía fueguina como la energía, la pesca, la madera, el turismo y la industria electrónica.

El secretario ejemplificó la necesidad de agregar valor señalando que los recursos naturales de la provincia deben transformarse localmente antes de ser exportados, lo que permitiría generar empleo y fortalecer la matriz productiva. También afirmó que los países que dependen exclusivamente de la exportación de materias primas suelen registrar menores niveles salariales y menor desarrollo económico.

Díaz comparó esta situación con estrategias adoptadas por otros países como Estados Unidos, China y Rusia, que —según su análisis— impulsan políticas activas de protección y desarrollo de sus industrias estratégicas mediante subsidios, regulaciones y planificación estatal.

En ese contexto, cuestionó la eliminación de aranceles y la apertura de importaciones, al considerar que estas decisiones se adoptan con el objetivo de contener la inflación, pero generan efectos negativos sobre la industria y el empleo. Según sostuvo, esta combinación de políticas “achata el dólar” y reduce la competitividad de la producción local.

El funcionario también hizo referencia al funcionamiento de la Ley de Promoción Industrial 19.640, señalando que su aplicación y ampliación depende del Gobierno nacional, y cuestionó la falta de incentivos para promover nuevos proyectos productivos en la provincia.

En ese punto, advirtió que la falta de industrialización tiene consecuencias directas sobre la población, ya que sin empleo no hay crecimiento demográfico ni consolidación de soberanía territorial. En ese sentido, sostuvo que la presencia poblacional en Tierra del Fuego está directamente vinculada al desarrollo de la industria.

Díaz también se refirió al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP), al que consideró una herramienta clave para el desarrollo industrial, aunque advirtió que su implementación no siempre respeta el equilibrio en la distribución de los recursos recaudados en la provincia.

Por otra parte, afirmó que el Gobierno nacional ha confundido el concepto de libertad con indiferencia frente a los problemas sociales y económicos, y sostuvo que el rol del Estado debe ser el de garantizar condiciones básicas de salud, seguridad, justicia y empleo, además de promover el desarrollo productivo.

En el plano político, destacó la necesidad de abrir el diálogo con distintos sectores para construir consensos amplios, aunque aclaró que su espacio político mantiene una identidad vinculada al justicialismo y a la defensa de la soberanía, la industria y el trabajo.

Asimismo, señaló que el principal desafío de su espacio es integrarse a un proyecto nacional que contemple a la Argentina en su totalidad, con especial énfasis en las economías regionales y en particular en Tierra del Fuego como territorio estratégico.

Finalmente, reiteró que las decisiones del Gobierno nacional tienen un impacto directo en las obras y el desarrollo local, mencionando como ejemplo la paralización de proyectos de infraestructura financiados con fondos nacionales, lo que —según afirmó— afecta la calidad de vida de los vecinos de Río Grande y de toda la provincia.

mas larga

GASTÓN DÍAZ CUESTIONÓ EL MODELO ECONÓMICO NACIONAL Y RECLAMÓ UN PROYECTO FEDERAL QUE INTEGRE A TIERRA DEL FUEGO EN EL DESARROLLO ESTRATÉGICO DEL PAÍS

Bajada: El secretario de Gobierno de Río Grande analizó el impacto de las políticas económicas nacionales en la industria fueguina, advirtió sobre la pérdida de empleo y soberanía productiva, y pidió un debate profundo sobre el rol de la provincia en el esquema nacional de cara a 2027.

El secretario de Gobierno del Municipio de Río Grande, Gastón Díaz, realizó un extenso análisis del contexto político y económico nacional durante una entrevista radial, en la que expresó fuertes críticas al rumbo del Gobierno encabezado por el presidente Javier Milei, al que acusó de no contemplar a Tierra del Fuego como parte central del desarrollo productivo del país.

A lo largo de la conversación, el funcionario planteó que la provincia es tratada bajo una lógica de ajuste fiscal y reducción del gasto, sin considerar su valor estratégico en términos geopolíticos, industriales y de soberanía. En ese sentido, sostuvo que el debate actual debe trascender lo coyuntural y enfocarse en la construcción de un proyecto nacional que defina el rol de la provincia hacia el año 2027.

Díaz remarcó que Tierra del Fuego no puede ser comprendida únicamente como una variable económica dentro de un esquema de recortes, sino como un territorio fundamental para la Argentina por su ubicación austral, su proyección hacia la Antártida y su rol en la defensa de los recursos del Atlántico Sur.

El funcionario advirtió que, sin una política activa de industrialización y desarrollo, la provincia corre el riesgo de perder capacidad productiva y, en consecuencia, población, lo que impactaría directamente en la consolidación de la soberanía territorial. En ese sentido, sostuvo que la presencia de habitantes en Tierra del Fuego está directamente vinculada a la existencia de empleo e industria.

Durante la entrevista, también cuestionó las políticas de apertura de importaciones y la reducción de aranceles aplicadas por el Gobierno nacional, al considerar que estas medidas afectan de manera directa a la industria fueguina, particularmente al sector electrónico, que constituye uno de los principales motores de empleo en la provincia.

Según su visión, este tipo de decisiones favorecen la importación de bienes terminados sin valor agregado local, lo que debilita la matriz productiva nacional y genera pérdida de puestos de trabajo en las economías regionales.

En otro tramo de su exposición, Díaz profundizó sobre lo que definió como una transformación del orden global, donde las grandes potencias ya no ejercen dominación a través de la ocupación territorial, sino mediante mecanismos económicos, regulatorios, ambientales y financieros que condicionan el desarrollo de los países periféricos.

En ese marco, vinculó estas dinámicas con la disputa geopolítica por el Atlántico Sur y los recursos naturales estratégicos, señalando que la región se encuentra bajo creciente interés internacional. Según planteó, estas tensiones requieren una política nacional más activa y soberana en la planificación del desarrollo.

El secretario de Gobierno también hizo foco en la necesidad de avanzar hacia un modelo de industrialización con valor agregado, sosteniendo que la exportación de materias primas sin procesamiento local limita las posibilidades de crecimiento económico y de generación de empleo.

En ese sentido, enumeró los principales sectores productivos de Tierra del Fuego, como la energía, la pesca, la industria electrónica, la madera, el turismo y la ganadería, y planteó que todos ellos deben integrarse en una estrategia de desarrollo que priorice la transformación local de los recursos.

Díaz ejemplificó esta idea señalando que el petróleo y el gas deberían procesarse en la provincia, y que la madera debería convertirse en productos terminados en lugar de exportarse en bruto, lo que permitiría generar mayor valor agregado y empleo local.

Asimismo, advirtió que los países que basan su economía exclusivamente en la exportación de materias primas suelen registrar menores niveles salariales y menor desarrollo industrial, mientras que aquellos que impulsan la industrialización sostenida logran mejores condiciones de competitividad internacional.

En comparación, mencionó modelos de desarrollo aplicados en países como Estados Unidos, China y Rusia, donde —según su análisis— el Estado cumple un rol activo en la protección, promoción y financiamiento de sectores estratégicos, especialmente en tecnología, energía e industria pesada.

En ese contexto, criticó las políticas de apertura económica y eliminación de aranceles, al sostener que estas decisiones se toman con el objetivo de controlar la inflación, pero generan un impacto negativo sobre la producción local, el empleo y la competitividad industrial.

También señaló que la combinación de estas medidas con una política cambiaria restrictiva puede afectar el funcionamiento de las economías regionales, especialmente aquellas con alta dependencia de la industria, como es el caso de Tierra del Fuego.

En relación con el marco institucional, Díaz hizo referencia a la Ley de Promoción Industrial 19.640, destacando su importancia histórica para el desarrollo de la provincia, pero cuestionando la falta de decisiones concretas del Gobierno nacional para ampliar o fortalecer su aplicación en el contexto actual.

En ese sentido, sostuvo que la falta de nuevas inversiones industriales tiene consecuencias directas sobre el empleo y la población, ya que sin desarrollo productivo no hay crecimiento demográfico ni consolidación territorial.

El funcionario también vinculó esta situación con la necesidad de sostener la soberanía en el extremo sur del país, afirmando que la ocupación efectiva del territorio depende de la existencia de actividad económica, infraestructura y presencia poblacional estable.

Por otra parte, se refirió al funcionamiento del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP), al que consideró una herramienta relevante para diversificar la economía provincial, aunque planteó observaciones sobre su implementación y distribución de recursos.

En el plano político, destacó la importancia de abrir el debate entre distintos espacios para construir consensos amplios en torno al futuro de la provincia, aunque reafirmó la identidad de su espacio político ligado al justicialismo y a la defensa de la soberanía, el trabajo y la producción.

Asimismo, señaló que el desafío principal es lograr la integración de Tierra del Fuego en un proyecto nacional que contemple las particularidades regionales y promueva el desarrollo equilibrado de todas las provincias.

Finalmente, el funcionario sostuvo que las decisiones del Gobierno nacional tienen impacto directo en la obra pública y en la infraestructura local, mencionando la paralización de proyectos financiados con recursos nacionales, lo que —según afirmó— repercute en la calidad de vida de los vecinos de Río Grande y en el desarrollo general de la provincia.