23/06/2026 - Edición Nº495

Nacionales

TIERRA DEL FUEGO

El ingeniero pesquero Ariel Giamportone cuestionó la falta de precisiones en los proyectos acuícolas que impulsa la Provincia

22/06/2026 18:48 | El ingeniero pesquero e investigador de la UTN, Ariel Giamportone analizó recientes anuncios vinculados al desarrollo acuícola en Tierra del Fuego. Planteó dudas sobre las escalas de producción proyectadas, el impacto real en el empleo y el rol que está asumiendo el Estado antes de que existan proyectos formalmente presentados.



Las recientes iniciativas impulsadas por el Gobierno provincial para promover el desarrollo de la acuicultura despertaron interrogantes dentro del ámbito académico y técnico. Uno de ellos fue planteado por el ingeniero pesquero Ariel Giamportone, docente e investigador de la Facultad Regional Tierra del Fuego de la Universidad Tecnológica Nacional (FRTDF-UTN), quien analizó en conjunto tres anuncios difundidos durante los últimos días y advirtió sobre aspectos que, a su entender, aún no han sido explicados.

El especialista tomó como punto de partida el convenio firmado entre la Provincia y el SENASA para fortalecer herramientas sanitarias y de trazabilidad, la presentación de nuevos proyectos acuícolas en Tolhuin y la reciente carta de intención suscripta entre el Gobierno fueguino y la firma Wanchese Cooke.

Según señaló, cada una de las iniciativas puede ser entendida de manera individual, pero al observarlas en conjunto aparece una secuencia que merece un análisis más profundo.

Uno de los puntos que destacó fue la participación de Wanchese Argentina S.R.L., empresa vinculada al grupo canadiense Cooke, considerada una de las mayores compañías pesqueras privadas del mundo y uno de los principales productores globales de salmón atlántico.

Giamportone observó que en ninguna de las publicaciones oficiales se menciona expresamente la palabra "salmón", pese a que la compañía tiene una fuerte presencia internacional en esa actividad y manifestó interés en analizar oportunidades de inversión en la provincia pocos meses después de la aprobación de la Ley 1601, que habilitó nuevos escenarios para el desarrollo acuícola fueguino.

El docente también cuestionó la ausencia de datos concretos sobre las escalas productivas previstas. "Hablan de empleo, desarrollo y red de proveedores, pero no aparecen las toneladas proyectadas", indicó.

En ese sentido, sostuvo que cualquier análisis sobre generación de puestos de trabajo debería estar acompañado por metas de producción específicas. Para dimensionar la discusión, recordó que la producción acuícola fueguina durante 2024 alcanzó apenas 22,5 toneladas.

Otro aspecto señalado por el investigador está relacionado con la secuencia de inversiones públicas y privadas. Al respecto, observó que primero se firmó el convenio con SENASA, luego se comprometieron recursos del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP) para proyectos acuícolas y recién después comenzaron a conocerse cartas de intención e intereses empresariales.

"El Estado construye la infraestructura primero y el privado evalúa después", resumió.

Sin embargo, el eje principal de su análisis estuvo vinculado a la comparación entre la acuicultura proyectada y la realidad histórica de la pesca fueguina.

Giamportone recordó que durante las últimas cuatro décadas la actividad pesquera provincial se apoyó en recursos como langostino, merluza negra, centolla y polaca, bajo un esquema predominantemente exportador y con escasa generación de empleo industrial en tierra.

En ese contexto, consideró llamativo que se presenten expectativas muy elevadas respecto de la acuicultura sin que exista una discusión previa sobre cómo fortalecer las cadenas productivas ya existentes.

"¿Por qué la acuicultura haría en cinco años lo que la pesca no hizo en cuarenta?", planteó el especialista.

También se preguntó por qué una empresa como Cooke, cuyo modelo internacional está orientado principalmente a la exportación de materias primas, modificaría ese esquema en Tierra del Fuego y generaría un impacto diferente al observado en otras regiones donde opera.

Como alternativa, propuso avanzar en medidas destinadas a fortalecer la actividad pesquera ya consolidada, entre ellas mayores niveles de procesamiento en plantas provinciales, revisión de normativas vinculadas al procesamiento a bordo y estímulos para la elaboración de productos con mayor valor agregado.

Aclaró además que sus observaciones no representan una oposición al desarrollo acuícola. Por el contrario, destacó especialmente la experiencia de la mitilicultura en el Canal Beagle, actividad que definió como técnicamente adecuada para las condiciones de la provincia.

No obstante, insistió en que el debate debe incorporar información concreta sobre los proyectos que se pretenden impulsar.

"Lo único que pediría, como técnico, es que el discurso oficial diga las cuatro cosas que faltan: cuántas toneladas, de qué especie, con qué tecnología y con qué fondos. Mientras eso no esté, 'polo' es un adjetivo", concluyó.