El Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por FIEL mostró que la actividad manufacturera sufrió una contracción del 2% en mayo respecto al mismo mes de 2025, cortando una racha de dos meses consecutivos de crecimiento. En términos desestacionalizados, la producción también registró una baja del 0,6% frente a abril, reflejando una pérdida de dinamismo en la recuperación observada durante los últimos meses.
De esta manera, el sector acumula una caída del 0,6% en los primeros cinco meses de 2026 en comparación con igual período del año anterior.
El informe señala que la principal incidencia negativa provino de la industria automotriz, que volvió a ubicarse como el sector de peor desempeño dentro del entramado manufacturero argentino.
La producción de automóviles acumuló once meses consecutivos de caída, acompañada por una reducción de las exportaciones, menores ventas internas y elevados niveles de stock en concesionarias y terminales. Entre enero y mayo, el sector registró una retracción acumulada del 19,6%, la más profunda entre todas las ramas industriales.
Otro de los sectores afectados fue el de químicos y plásticos, que interrumpió una serie de tres meses de crecimiento. Según FIEL, la caída estuvo vinculada principalmente a la paralización de la única planta productora de negro de humo del país y a la persistente crisis que atraviesa la industria del neumático, agravada por el cierre de una de las empresas más importantes del sector.
En contraste, la refinación de petróleo volvió a posicionarse como el principal motor de crecimiento industrial. El sector acumula doce meses consecutivos de expansión y registró un incremento del 9,7% durante los primeros cinco meses del año.
Además, el volumen de petróleo procesado alcanzó los niveles más altos para este período desde 2008, convirtiéndose en el principal factor que amortigua la caída general de la actividad manufacturera.
Junto a la refinación, también mostraron resultados positivos las industrias metálicas básicas, con un crecimiento acumulado del 5%, y el sector de alimentos y bebidas, que avanzó un 2,7%.
El análisis por tipo de bienes producidos revela que las mayores dificultades se concentran en los segmentos vinculados a la inversión y al consumo de mayor valor.
Los bienes de capital registraron una caída acumulada del 5,9%, mientras que los bienes de consumo durable descendieron 8,7% en comparación con los primeros cinco meses de 2025.
Por el contrario, los bienes de consumo no durable crecieron 1,9% y los bienes de uso intermedio avanzaron 1,3%.
Si bien FIEL mantiene septiembre de 2025 como el punto de partida de una fase de recuperación industrial, el informe advierte que el proceso continúa siendo débil y heterogéneo.
Desde entonces, la actividad acumuló una expansión anualizada del 5,2%, aunque se trata del ritmo de crecimiento más bajo registrado entre los distintos ciclos de recuperación industrial observados desde 1980.
El dato más preocupante surge del análisis sectorial: pese a algunas mejoras puntuales, cerca del 40% de las actividades manufactureras continúan registrando caídas interanuales, lo que refleja que una parte importante del entramado productivo argentino todavía no logra sumarse al proceso de recuperación.
La evolución de los próximos meses será clave para determinar si la industria consigue retomar el crecimiento o si la desaceleración observada en mayo marca el inicio de una nueva etapa de estancamiento para el sector.