El siniestro ocurrió el 1 de julio de 2022, cuando un Learjet 35A, matrícula LV-BPA, operado por la empresa Flying América S.A., emprendía el vuelo de regreso hacia el aeropuerto de San Fernando, en la provincia de Buenos Aires, luego de haber trasladado a un paciente pediátrico a Río Grande. Apenas iniciada la maniobra de despegue, la aeronave perdió estabilidad, se inclinó hacia la izquierda y terminó impactando contra el terreno, donde se incendió por completo.
Como consecuencia del accidente fallecieron el comandante Claudio Canelo, el copiloto Héctor Vittore, el médico Diego Ciolfi y la enfermera Denise Torres García, quienes integraban la tripulación sanitaria. El paciente y su familia ya habían descendido de la aeronave antes del vuelo de regreso, por lo que no se encontraban a bordo al momento del siniestro.
La investigación del accidente quedó a cargo de la entonces Junta de Seguridad en el Transporte (JST), organismo que llevó adelante las pericias técnicas para determinar las causas del hecho. Los informes difundidos describieron la secuencia del despegue y el posterior impacto, mientras que el proceso de investigación continuó con el análisis de los distintos factores que pudieron haber influido en el accidente.
A cuatro años de la tragedia, el recuerdo de los cuatro profesionales que perdieron la vida en cumplimiento de su labor continúa presente. El accidente marcó uno de los episodios aeronáuticos más dolorosos registrados en Tierra del Fuego y permanece en la memoria de la comunidad de Río Grande, que aquel día fue testigo de una tragedia que enluta a la aviación sanitaria argentina.