El equipo dirigido por Lionel Scaloni llega en un gran momento futbolístico y con la ilusión intacta de defender el título mundial obtenido en Qatar 2022. En su camino hacia las semifinales dejó atrás a Cabo Verde en octavos de final, luego superó a Egipto en un vibrante encuentro y, más recientemente, eliminó a Suiza por 3 a 1 en los cuartos de final.
Del otro lado estará una Inglaterra que también realizó una sólida campaña. Los dirigidos por Thomas Tuchel eliminaron sucesivamente a República Democrática del Congo, México y Noruega para instalarse entre los cuatro mejores del torneo. El entrenador inglés aseguró en la previa que su plantel está enfocado en el presente y no en el peso histórico que rodea este clásico del fútbol mundial.
Más allá de lo deportivo, Argentina e Inglaterra protagonizan una de las rivalidades más emblemáticas del fútbol internacional. Los cruces entre ambas selecciones quedaron marcados por partidos inolvidables, especialmente el de México 1986 con la histórica actuación de Diego Maradona. Sin embargo, el duelo de este miércoles abrirá un nuevo capítulo con una generación encabezada por Lionel Messi frente a figuras como Jude Bellingham y Harry Kane.
En cuanto a los equipos, Lionel Scaloni mantendría la base que viene de superar a Suiza, con Emiliano Martínez en el arco; una defensa liderada por Cristian Romero y Lisandro Martínez; un mediocampo con Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Leandro Paredes; mientras que Lionel Messi y Julián Álvarez comandarán el ataque. Inglaterra, por su parte, apostaría por la experiencia de Jordan Pickford, Declan Rice, Jude Bellingham y su goleador Harry Kane.
El ganador del encuentro disputará la final del Mundial frente a España, que ya aseguró su clasificación tras derrotar a Francia en la otra semifinal. El perdedor jugará el partido por el tercer puesto ante el seleccionado francés.
Con millones de argentinos pendientes de la televisión y una enorme expectativa en todo el país, la Scaloneta buscará escribir una nueva página dorada en su historia. Noventa minutos —o quizás más— separan al campeón del mundo de otra final mundialista.