por Redacción Del Pueblo
La producción de alimentos en Tierra del Fuego continúa sumando iniciativas innovadoras. En Río Grande, la empresa Estepa Hongos avanza con la producción de gírgolas frescas en una planta especialmente diseñada para el cultivo de hongos gourmet, con tecnología de automatización y control ambiental que permite mantener la producción durante todo el año.
En diálogo con FM del Pueblo, Marcelo Giraudo, empresario de Estepa Hongos, explicó que, si bien recientemente comenzaron a verse gírgolas en algunos supermercados de la ciudad, esos productos todavía llegan desde el norte del país. No obstante, confirmó que la empresa ya inició conversaciones con una cadena comercial para incorporar próximamente su producción local a las góndolas.
"Estamos presentando formalmente nuestro producto para que conozcan el establecimiento y las condiciones en las que producimos. Esperamos poder llegar muy pronto a los supermercados", señaló.
Giraudo destacó que una de las principales ventajas de producir en Río Grande es ofrecer un producto mucho más fresco que el que llega desde otras provincias.
Explicó que las gírgolas provenientes del norte deben soportar al menos cuatro días de transporte antes de llegar a Tierra del Fuego, mientras que la producción local puede comercializarse prácticamente recién cosechada, conservando mejor su textura, tamaño y calidad.
"Las nuestras son más grandes, más carnosas y llegan al consumidor con una frescura que marca una diferencia importante", afirmó.
Además, remarcó que se trata de un producto completamente orgánico y con trazabilidad en todas las etapas de producción.
Actualmente Estepa Hongos comercializa sus productos mediante redes sociales y abastece tanto a consumidores particulares como al sector gastronómico.
Las ventas se realizan por cuarto de kilo, por kilo o en mayores cantidades, dependiendo de cada cliente.
La planta tiene una capacidad instalada para producir entre 350 y 400 kilos mensuales, aunque Giraudo aseguró que la infraestructura fue diseñada para ampliar considerablemente ese volumen.
"Estamos produciendo de acuerdo con la demanda. A medida que aparecen nuevos clientes incrementamos la producción para mantener un abastecimiento constante", explicó.
El empresario detalló que la producción de hongos requiere un proceso altamente controlado.
Cada etapa —desde la preparación del sustrato hasta la fructificación— necesita diferentes condiciones de temperatura, humedad y ventilación, por lo que toda la planta funciona mediante sistemas automatizados de domótica que regulan permanentemente el ambiente.
"El hongo es un organismo muy delicado. Nosotros simulamos las condiciones naturales de crecimiento dentro de un ambiente completamente controlado para obtener una producción uniforme y de alta calidad", indicó.
Además de las gírgolas, Estepa Hongos ya trabaja para incorporar la producción de melena de león, un hongo gourmet cada vez más conocido por sus propiedades nutricionales y funcionales.
El proyecto también contempla avanzar en la elaboración de hongos deshidratados, polvos para uso gastronómico y mezclas con sal marina fueguina, buscando agregar valor a la producción local.
"Ya tenemos desarrollada la tecnología para producir hongos deshidratados y distintos derivados. La idea es ir incorporando esos productos en la medida que el emprendimiento siga creciendo", adelantó.
Giraudo contó que el proyecto comenzó a gestarse en 2022, cuando participaron de capacitaciones impulsadas por el INTA y la Secretaría de Desarrollo Productivo.
Posteriormente decidieron transformar ese conocimiento en una nueva unidad de negocios de la empresa familiar, dedicada originalmente a la ingeniería industrial.
La construcción de la planta comenzó en 2024 y las primeras cosechas comerciales se obtuvieron en marzo de este año.
Actualmente el emprendimiento es gestionado por Giraudo, su hijo y un colaborador, aunque el empresario aseguró que el crecimiento de las ventas permitirá incorporar nuevos trabajadores.
"Estamos terminando de perfeccionar todo el proceso productivo. Cuando aumente el volumen de comercialización, habrá posibilidades de generar más empleo", sostuvo.
Entre los objetivos de mediano plazo aparece la posibilidad de comercializar la producción fuera de Tierra del Fuego.
Giraudo señaló que Chile representa uno de los mercados más cercanos e interesantes, aunque también existen oportunidades en Santa Cruz y otras provincias.
Sin embargo, explicó que para exportar un producto tan perecedero será fundamental agilizar los procesos logísticos y administrativos.
"El hongo fresco tiene una vida útil de entre siete y diez días. Por eso es clave contar con trámites rápidos para que el producto llegue en las mejores condiciones. Tenemos la capacidad para crecer; ahora el desafío es abrir nuevos mercados", concluyó.