El secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Río Grande, Daniel Rivarola, realizó un duro análisis sobre la situación que atraviesa la CGT de Tierra del Fuego y sostuvo que la central obrera necesita iniciar un proceso de reorganización para recuperar la unidad del movimiento sindical y fortalecer la representación de los trabajadores en un contexto marcado por la crisis económica.
Durante una entrevista con FM La Isla, el dirigente mercantil señaló que la CGT provincial atraviesa una etapa de fuerte fragmentación interna, producto de las diferencias existentes entre las distintas organizaciones sindicales que la integran, situación que, a su entender, impide construir una estrategia común frente a los problemas que afectan al mundo del trabajo.
En ese sentido, Rivarola fue contundente al referirse al presente de la central obrera.
"La CGT de Tierra del Fuego, así como está, no sirve", afirmó, dejando en claro que el problema no radica únicamente en la conducción, sino en la falta de consensos y de un funcionamiento que permita representar al conjunto de los trabajadores fueguinos.
El dirigente explicó que el mandato de las actuales autoridades provinciales habría vencido a fines del mes de junio y comentó que, según información que recibió de manera informal, la conducción nacional de la CGT habría dispuesto una prórroga hasta tanto pueda concretarse el proceso de normalización institucional.
No obstante, remarcó que más allá de las cuestiones administrativas, el desafío principal pasa por reconstruir la unidad entre los distintos sectores sindicales.
"Lo importante es que todos los gremios podamos sentarnos en una misma mesa, discutir las diferencias y encontrar coincidencias para defender los intereses de los trabajadores", sostuvo.
Rivarola manifestó que el Centro de Empleados de Comercio está dispuesto a participar activamente de ese proceso de reorganización y aseguró que la unidad sindical es una condición indispensable para enfrentar un escenario económico cada vez más complejo, con pérdida del poder adquisitivo, caída del consumo y creciente incertidumbre laboral.
El dirigente consideró que la fragmentación debilita la capacidad de negociación del movimiento obrero y limita las posibilidades de responder de manera coordinada ante las políticas que afectan el empleo y los salarios.
Asimismo, vinculó el debate sobre la reorganización de la CGT con la situación política nacional y planteó que resulta necesario construir consensos más amplios entre las organizaciones sindicales, los sectores sociales y el ámbito político para ofrecer una alternativa frente a la crisis que atraviesa el país.
En ese marco, señaló que el movimiento obrero debe recuperar protagonismo y asumir un rol activo en la defensa de los derechos laborales, promoviendo el diálogo y la unidad como herramientas fundamentales para afrontar los desafíos que enfrenta el conjunto de los trabajadores argentinos.
Finalmente, Rivarola insistió en que la CGT fueguina necesita dejar atrás las divisiones internas y avanzar hacia una conducción que represente a todos los sectores, entendiendo que la fortaleza del movimiento sindical dependerá de su capacidad para actuar de manera conjunta frente al complejo escenario económico y social que vive la provincia y el país.