25/07/2026 - Edición Nº527

Provinciales

Tierra del Fuego

Argentina y Chile impulsan una investigación inédita sobre el cáncer en la Patagonia Austral

24/07/2026 10:07 | En diálogo con FM del Pueblo, el investigador del CONICET David Bruque explicó que junto al CADIC y la Universidad de Magallanes impulsan un proyecto científico para estudiar si existen factores genéticos propios de la población de la Patagonia Austral que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de colon. Además, destacó la importancia de fortalecer la investigación regional, desarrollar tecnología de diagnóstico en el sur y advirtió sobre el impacto que la falta de financiamiento tiene en el sistema científico argentino.



En diálogo con FM del Pueblo, el doctor David Bruque, investigador del CONICET, explicó los alcances de un ambicioso proyecto de cooperación científica entre Argentina y Chile que buscará estudiar las características genéticas de la población de la Patagonia Austral para comprender por qué determinados tipos de cáncer presentan una incidencia superior a la esperada en esta región.

La iniciativa vincula al Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET) con la Universidad de Magallanes, de Punta Arenas, y representa uno de los primeros trabajos de cooperación científica regional enfocados específicamente en la salud de los habitantes del extremo sur del continente.

 

Una sospecha que nació hace varios años

Bruque explicó que el proyecto tiene su origen en investigaciones realizadas hace algunos años cuando todavía funcionaba el Instituto Nacional del Cáncer y el programa nacional Poblar, iniciativas que permitieron comenzar a estudiar el genoma de la población argentina.

"En esos estudios empezamos a observar algo que nos llamó la atención. Comenzamos a hipotetizar que en la Patagonia existe una incidencia elevada de cáncer de mama y de cáncer de colon, y sospechamos que puede existir una explicación genética vinculada con las características propias de la población de esta región", señaló.

El investigador explicó que el objetivo ahora es comprobar científicamente esa hipótesis mediante estudios genéticos de gran escala.

"No podemos afirmar todavía que exista una causa genética, pero sí tenemos suficientes indicios como para iniciar una investigación seria que permita encontrar respuestas."

 

La Patagonia tiene un perfil genético diferente

Bruque indicó que la Patagonia Austral posee una composición poblacional distinta al resto del país.

A lo largo de los siglos confluyeron pueblos originarios, inmigrantes europeos y numerosas corrientes migratorias provenientes de Chile, especialmente desde la isla de Chiloé, lo que dio lugar a una mezcla genética muy particular.

"Somos una población muy diversa. Tenemos componentes genéticos de pueblos originarios, europeos y migraciones relativamente recientes. Esa mezcla hace que nuestros genes sean diferentes respecto de otras regiones del país."

Precisamente uno de los grupos poblacionales que despertó mayor interés en la investigación son los descendientes de habitantes de la isla de Chiloé.

"Durante los estudios del genoma argentino pusimos mucho interés en esa población porque existe una presencia muy importante de descendientes chilotes tanto en Río Grande como en Ushuaia y en distintos puntos de la Patagonia Austral."

 

El foco estará puesto en el cáncer de mama y el cáncer de colon

El investigador explicó que los cánceres de mama no son todos iguales.

Existen tumores esporádicos, que aparecen sin antecedentes particulares; los hereditarios, donde ya se conocen mutaciones genéticas específicas; y los llamados cánceres familiares, cuya base genética todavía no ha sido completamente identificada.

"Sabemos que hay familias donde aparecen muchos casos, pero todavía desconocemos exactamente qué variantes genéticas están involucradas. Para descubrirlo debemos estudiar el genoma completo de esas poblaciones."

Según indicó, conocer esas variantes permitiría identificar personas con mayor predisposición antes de que desarrollen la enfermedad.

 

Diagnósticos pensados para la Patagonia

Además de la investigación genética, el convenio contempla el desarrollo conjunto de nuevas herramientas diagnósticas.

Bruque explicó que el primer paso será trabajar junto al CADIC en la elaboración de kits que permitan abaratar costos y facilitar los estudios médicos en la región.

"Queremos desarrollar tecnología propia. No solamente investigar, sino también producir herramientas diagnósticas adaptadas a nuestras necesidades."

Posteriormente comenzará la etapa de investigación poblacional.

Para ello deberán cumplirse todos los protocolos bioéticos exigidos tanto en Argentina como en Chile, incluyendo la aprobación por parte de comités de ética y la firma de consentimientos informados de quienes acepten participar.

 

Menos viajes y más ciencia en el sur

Uno de los aspectos que destacó el investigador es la necesidad de descentralizar el sistema científico argentino.

Durante décadas, gran parte de los estudios complejos debían enviarse a Buenos Aires para su procesamiento.

Sin embargo, en los últimos años comenzaron a fortalecerse algunos centros de investigación en la Patagonia.

"Hoy muchos estudios ya pueden realizarse en hospitales patagónicos. Hay pacientes que antes debían viajar miles de kilómetros o enviar muestras a Buenos Aires y ahora pueden resolver parte de esos análisis mucho más cerca de sus hogares."

Para Bruque, ese camino debe profundizarse.

"La idea es construir grupos científicos fuertes en la Patagonia Austral para que cada vez más investigaciones y diagnósticos puedan realizarse aquí."

 

La prevención como objetivo principal

Más allá de descubrir nuevos conocimientos, el proyecto busca generar herramientas concretas para prevenir enfermedades.

Si la investigación confirma que determinados grupos presentan un mayor riesgo genético, será posible modificar las estrategias de seguimiento médico.

"Si sabemos que una persona tiene mayor riesgo podremos recomendar controles más frecuentes, mamografías periódicas, colonoscopías preventivas y un seguimiento más cercano. Muchas veces estos cánceres pueden detectarse a tiempo y evitar consecuencias mucho más graves."

 

¿Influye el clima de la Patagonia?

Consultado sobre si factores como las bajas temperaturas, la escasa exposición solar durante parte del año, la radiación ultravioleta o incluso el agujero de ozono podrían estar relacionados con estas enfermedades, Bruque fue prudente.

"Son hipótesis que muchas veces se plantean, pero todavía no existen evidencias suficientes para afirmarlo."

Explicó que justamente uno de los objetivos de la investigación científica es poner a prueba esas sospechas mediante estudios metodológicamente sólidos.

"Puede ser la vitamina D, puede ser algún factor ambiental o puede no ser ninguno de ellos. Hasta que no hagamos las investigaciones no vamos a tener respuestas."

 

Una ciencia sin financiamiento

Durante la entrevista, Bruque también se refirió al complejo presente que atraviesa el sistema científico nacional.

Recordó que el Instituto Nacional del Cáncer fue cerrado y que desde hace aproximadamente tres años prácticamente no existen nuevas convocatorias de financiamiento para proyectos de investigación.

"Cuando hablamos de salud, educación o ciencia no hablamos de gastos; hablamos de inversiones."

El investigador sostuvo que la falta de recursos está generando un fuerte deterioro del sistema científico.

"Los salarios del CONICET han perdido muchísimo poder adquisitivo y hoy estamos viendo una nueva fuga de cerebros. Muchos investigadores jóvenes, con enorme formación y experiencia, están decidiendo irse del país porque encuentran mejores oportunidades en el exterior."

También expresó su preocupación por la reducción de becas doctorales y posdoctorales.

"Los jóvenes que deberían convertirse en la próxima generación de científicos están abandonando la investigación porque no encuentran posibilidades para desarrollarse."

 

La cooperación internacional como alternativa

Frente a este escenario, Bruque explicó que la alianza con la Universidad de Magallanes constituye una estrategia para sostener líneas de investigación que de otro modo serían muy difíciles de financiar.

"Compartimos problemas sanitarios, compartimos población y compartimos desafíos. Tiene sentido trabajar juntos."

No obstante, advirtió que muchas veces los países latinoamericanos deben buscar financiamiento en Europa o Estados Unidos, lo que suele implicar que buena parte del conocimiento generado termine beneficiando a empresas extranjeras.

 

"Necesitamos soberanía científica"

Para el investigador, el desafío de fondo es construir capacidad científica propia.

"Cuando los estudios genéticos se hacen desde otros países, muchas veces la información de nuestras poblaciones termina utilizándose para desarrollar medicamentos o tecnologías que luego regresan convertidos en productos de alto costo."

Por eso consideró fundamental fortalecer la investigación regional.

"La soberanía científica significa que el conocimiento generado sobre nuestra población pueda servir primero para mejorar la salud de quienes viven aquí y también para que el desarrollo tecnológico tenga un impacto directo en nuestros propios sistemas sanitarios."

Bruque recordó que llegó a la Patagonia durante la pandemia, cuando trabajaba en el Instituto Malbrán, y decidió radicarse definitivamente en El Calafate para contribuir al desarrollo científico del sur argentino.

"Elegí quedarme porque creo que la Patagonia necesita construir sus propios centros de investigación y generar conocimiento desde el territorio. Ese es el camino para responder a los problemas de salud que son propios de nuestra región."