por Redacción Del Pueblo
La creciente crisis económica comienza a reflejarse con mayor fuerza en las organizaciones que brindan asistencia social. En Río Grande, Cáritas pasó de acompañar entre 100 y 120 familias por mes a asistir actualmente a unas 400, un incremento que preocupa a quienes sostienen diariamente la tarea solidaria.
Así lo manifestó el padre Iván Bressan, responsable de las parroquias Sagrada Familia y Virgen del Carmen, quien remarcó que, si bien la reciente Colecta Anual de Cáritas fue un éxito a nivel nacional, la demanda de ayuda continúa creciendo de manera sostenida.
"La comunidad es muy generosa. No solamente durante la colecta, sino todo el año. Gracias a Dios nunca nos ha faltado para poder dar una ayudita. Tal vez no sea toda la solución, pero sí un apoyo para muchas familias", expresó.
Bressan destacó además que quienes más colaboran suelen ser las personas de menores recursos.
"La gente humilde es muy generosa. De lo poquito que tiene comparte y tiene esa conciencia del hermano."
El sacerdote sostuvo que esa solidaridad nace de reconocer que todos atraviesan distintas vulnerabilidades.
"No es que alguien superior ayuda a alguien inferior. Todos somos necesitados de alguna manera y desde esa vulnerabilidad nos damos una mano."
Uno de los datos más impactantes que dejó la entrevista fue el fuerte crecimiento de la asistencia alimentaria.
"El año pasado atendíamos entre 100 y 120 familias por mes. Este último mes llegamos a asistir con alimentos a 400 familias", afirmó.
Según explicó, el aumento fue progresivo durante todo el año.
"Empezamos atendiendo alrededor de 150 familias, después fueron 300 y ahora llegamos a 400."
La ayuda se organiza mes a mes para que cada familia solicite asistencia únicamente cuando realmente la necesita, permitiendo redistribuir los recursos disponibles entre quienes atraviesan mayores dificultades.
El padre Bressan aseguró que buena parte de quienes hoy recurren a Cáritas provienen del sector industrial.
"Mucha gente que conocemos trabajaba en fábricas y quedó sin trabajo. Algunos tienen casi 50 años y están atravesando un dolor muy grande porque les cuesta muchísimo volver a conseguir empleo."
Sin embargo, aclaró que la problemática ya alcanza incluso a personas que continúan trabajando.
"También llegan familias que tienen un sueldo, pero no les alcanza para pagar los servicios y comprar los alimentos."
Consultado sobre la situación económica del país, el sacerdote aclaró que la Iglesia no responde a ninguna fuerza política, aunque sostuvo que cualquier proceso de recuperación debe contemplar a los sectores más vulnerables.
"Si hay que ordenar las cosas, que sea sin olvidarse de los de abajo. No podemos pensar que dentro de veinte años vamos a estar mejor si en el camino sacrificamos la dignidad de los pobres."
En ese sentido pidió que las políticas públicas contemplen especialmente a quienes atraviesan situaciones de desempleo, discapacidad o extrema vulnerabilidad.
Además de entregar módulos alimentarios, Cáritas desarrolla múltiples acciones de contención.
En la Casita de Cáritas, ubicada junto al supermercado La Anónima sobre calle 25 de Mayo, personas en situación de calle pueden desayunar, bañarse, lavar su ropa y almorzar dos veces por semana.
Actualmente concurren entre 10 y 23 personas por jornada, entre quienes se encuentran personas con problemas de salud mental, adicciones y también trabajadores que perdieron su empleo y quedaron sin un lugar donde vivir.
El sacerdote explicó que ofrecer un espacio para higienizarse también resulta fundamental para que muchos puedan salir nuevamente a buscar trabajo.
Gran parte del trabajo diario es posible gracias a decenas de voluntarios que clasifican ropa, preparan módulos alimentarios, reciben donaciones y acompañan a las personas que llegan en busca de ayuda.
Participan jóvenes, adultos, integrantes de grupos scouts y vecinos de distintos barrios, quienes donan tiempo y esfuerzo más allá de su propia situación económica.
"La solidaridad aparece de todos lados. Hay personas que no están bien económicamente y, sin embargo, dedican parte de su tiempo para ayudar a otros."
Finalmente, Bressan explicó cómo se distribuye el dinero recaudado durante la Colecta Anual de Cáritas. Un tercio permanece en cada parroquia para atender las necesidades locales, otro tercio se destina a Cáritas Diocesana —que en este caso comprende Santa Cruz y Tierra del Fuego— y el restante se envía a Cáritas Argentina para sostener programas de asistencia en todo el país.
Para el sacerdote, la respuesta solidaria de la comunidad sigue siendo un motivo de esperanza, aunque reconoció que el crecimiento de la demanda refleja el complejo escenario social que atraviesa Río Grande y la necesidad de fortalecer las redes de contención para quienes más lo necesitan.