por Redacción Del Pueblo
La subsecretaria de Hábitat y Ordenamiento Territorial, Florencia Ortiz, explicó que desde el Municipio se viene desarrollando un trabajo con distintos actores de la comunidad para elaborar un diagnóstico y, posteriormente, establecer lineamientos que permitan tomar decisiones sobre el desarrollo futuro de Río Grande.
En diálogo con Rulo Quiroga, Ortiz remarcó que planificar implica “anticiparse a las cosas que puedan suceder” y sostuvo que esta mirada resulta fundamental cuando se trata de pensar el crecimiento de una ciudad.
“En materia de una ciudad y de un territorio, planificar es sumamente importante”, señaló la funcionaria, quien destacó que la gestión municipal viene trabajando desde hace tiempo en una planificación que permita ordenar el territorio y acompañar las distintas transformaciones que atraviesa Río Grande.
Ortiz recordó que Río Grande tuvo un fuerte crecimiento poblacional durante las últimas décadas, en buena medida vinculado a la actividad productiva y al impacto que tuvo la Ley de Promoción Industrial.
La expansión de la ciudad generó nuevas demandas habitacionales, infraestructura, servicios y espacios para distintas actividades. Por ese motivo, desde el área de Hábitat consideran necesario mirar hacia adelante y establecer criterios que permitan acompañar el crecimiento sin perder de vista las características propias del territorio.
“Conocemos fácilmente cuáles son los puntos fuertes que tiene nuestra ciudad y también cómo nos encontramos atravesados por las cuestiones productivas en torno a nuestra Ley de Promoción Industrial”, explicó Ortiz.
La funcionaria planteó que la planificación debe contemplar los diferentes escenarios que pueden presentarse en los próximos años y evitar que la expansión urbana termine generando situaciones difíciles de resolver posteriormente.
En ese sentido, la experiencia de décadas anteriores también forma parte del análisis. El crecimiento de Río Grande, especialmente durante períodos de fuerte llegada de población, estuvo acompañado por la aparición de asentamientos y sectores que posteriormente requirieron infraestructura, regularización y respuestas por parte del Estado.
La intención actual es avanzar hacia un esquema que permita anticiparse a esas situaciones.
Como parte del proceso, la Subsecretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial ya realizó cuatro encuentros con representantes de distintos sectores de la comunidad.
Ortiz detalló que participaron la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, colegios profesionales y vecinos de diferentes sectores de la ciudad, quienes aportaron sus propias miradas sobre las necesidades actuales y las expectativas respecto del futuro del territorio.
La funcionaria destacó la importancia de incorporar esas voces porque el ordenamiento territorial no puede pensarse exclusivamente desde el Estado municipal.
“Es una conversación con toda la comunidad y los actores”, sostuvo.
El objetivo es reunir diferentes perspectivas para elaborar un diagnóstico que permita identificar cuáles son las fortalezas, las necesidades y las oportunidades que tiene Río Grande.
A partir de ese diagnóstico se buscará avanzar en instrumentos concretos que permitan establecer criterios de desarrollo y orientar las decisiones futuras.
Uno de los principales puntos planteados por Ortiz fue la necesidad de comprender la verdadera dimensión del territorio municipal.
Río Grande cuenta con un ejido de aproximadamente 93.000 hectáreas, mientras que la superficie donde se concentra la ciudad ronda las 4.500 hectáreas.
La diferencia permite dimensionar que gran parte del territorio municipal se encuentra por fuera de la denominada mancha urbana.
“Es mucho más grande que el conjunto de viviendas y que los diferentes sectores económicos”, explicó Ortiz.
Por eso, el proceso de planificación contempla distintas categorías territoriales: la zona urbana, la zona suburbana y la zona rural.
La zona suburbana adquiere particular importancia porque funciona como una transición entre los espacios urbanos y rurales y puede convertirse en uno de los sectores donde se produzcan futuras transformaciones.
La intención es que esas transformaciones puedan desarrollarse bajo criterios previamente definidos y no de manera desordenada.
El proceso de planificación también incorpora diferentes dimensiones que exceden la cuestión habitacional.
Ortiz señaló que se están analizando proyectos estratégicos para la ciudad y que, además de la actividad productiva, se incorporan aspectos ambientales, patrimoniales y turísticos.
En este sentido, destacó la necesidad de pensar qué relación tiene Río Grande con sus recursos naturales y con los espacios que forman parte de su identidad.
Entre ellos mencionó el río Grande, el río Chico, la costa atlántica, las reservas y los bosques ubicados en el sector norte.
“Es intentar conjugar estas diferentes aristas o caras dentro de una cuestión propia del territorio que nos atraviesa a todos como habitantes”, explicó.
Esta mirada integral adquiere relevancia frente a los posibles proyectos productivos que puedan desarrollarse en distintos sectores del ejido municipal.
Durante la entrevista también surgió como ejemplo la discusión en torno a actividades productivas que podrían proyectarse hacia el norte de Río Grande, como los proyectos vinculados al criadero de salmónidos.
En ese escenario, Ortiz consideró que cualquier iniciativa futura debe ser contemplada dentro de una visión general del territorio, evaluando sus impactos y su compatibilidad con otros usos.
La funcionaria aclaró que el proceso no tendrá resultados inmediatos ni se resolverá a partir de una única reunión.
“Yo creo que no se resuelve en un encuentro porque forma parte de una conversación con toda la comunidad y los actores”, afirmó.
Desde el área esperan poder contar durante los próximos meses con un diagnóstico formal y con un proyecto que establezca cuáles serán los lineamientos que se pretenden impulsar desde el Estado municipal.
Ortiz explicó que existe un trabajo previo desarrollado durante los últimos años y que ahora se atraviesa una etapa de diálogo y participación con diferentes sectores.
La Subsecretaría de Hábitat fue creada aproximadamente hace tres años y, desde entonces, se viene trabajando en distintas herramientas vinculadas a la planificación de la ciudad.
La funcionaria señaló que el desafío es transformar ese trabajo en “instrumentos palpables” para la comunidad, que permitan establecer reglas y criterios para el desarrollo territorial.
Durante la entrevista, Rulo Quiroga recordó cómo era Río Grande a comienzos de la década de 1980 y las dificultades que existían en materia de planificación.
La llegada de nuevos habitantes y el crecimiento de la ciudad generaron asentamientos en diferentes sectores, muchas veces sin infraestructura ni servicios suficientes.
Con el paso del tiempo, esas situaciones se transformaron en problemas que el Estado debió abordar mediante obras, regularización y provisión de servicios.
Ortiz coincidió en que la ciudad se fue conformando a partir de diferentes formas de producción de vivienda y sostuvo que ahora existe la oportunidad de avanzar hacia una etapa diferente.
“Me parece que ahora es momento de planificar la ciudad”, afirmó.
El objetivo, explicó, es que el crecimiento futuro pueda traducirse en ordenamiento y proyección, generando herramientas que permitan tomar decisiones de manera anticipada.
Además del aspecto técnico, la planificación busca preservar aquellos espacios y elementos que forman parte de la identidad de Río Grande.
Ortiz destacó que la ciudad posee distintos lugares simbólicos y espacios públicos que son utilizados tanto por los vecinos como por quienes visitan Río Grande.
Entre ellos mencionó el sector de los monumentos de Malvinas, la Plaza de los 100 Años y otros espacios verdes distribuidos en los diferentes barrios.
También resaltó la celebración del tradicional arbolito a fin de año como uno de los acontecimientos que forman parte de la identidad local.
Para la funcionaria, estos elementos también deben formar parte de la mirada territorial, ya que una ciudad no se construye únicamente a partir de viviendas, calles y sectores productivos, sino también desde los espacios que generan pertenencia.
El proceso que lleva adelante el Municipio plantea así un desafío de gran dimensión: pensar Río Grande más allá de los límites visibles de la ciudad.
Con 93.000 hectáreas de ejido municipal y una superficie urbana de aproximadamente 4.500 hectáreas, la planificación deberá contemplar diferentes realidades y posibles escenarios de desarrollo.
El crecimiento productivo, la generación de nuevas viviendas, la protección ambiental, el patrimonio, el turismo y la infraestructura deberán convivir dentro de una misma estrategia territorial.
Ortiz sostuvo que el objetivo es que todos los sectores puedan compartir una misma visión sobre el futuro de Río Grande.
En ese sentido, la funcionaria destacó que el ordenamiento territorial constituye una parte más de la planificación general de la gestión municipal, en línea con las políticas desarrolladas en áreas como obras públicas y salud.
La expectativa es que el trabajo realizado con los diferentes actores permita avanzar hacia un documento y herramientas concretas durante los próximos meses.
De esta manera, Río Grande busca pasar de una lógica de respuesta frente a los problemas que genera el crecimiento a una planificación capaz de anticiparse a ellos, definiendo qué ciudad se quiere construir y cómo deberá organizarse un territorio que es mucho más amplio que la zona urbana que actualmente concentra a la mayor parte de la población.
El desafío, en definitiva, será encontrar un equilibrio entre crecimiento y ordenamiento, producción y ambiente, expansión urbana y preservación del territorio, construyendo una mirada de largo plazo que permita que Río Grande continúe creciendo sin perder de vista su identidad y sus características naturales.