La llegada del buque petrolero VS Promise al puerto de Ushuaia generó una nueva discusión en Tierra del Fuego en torno a la soberanía argentina, la cuestión Malvinas y las restricciones establecidas para embarcaciones vinculadas con intereses británicos.
Ante las críticas surgidas por la presencia del petrolero, el Gobierno nacional brindó su versión sobre el procedimiento y aseguró que el buque no incurrió en ninguna infracción. El vocero presidencial Adrián Ravier explicó que la embarcación había desarrollado previamente operaciones en el norte de la provincia y que su paso por Ushuaia tuvo como objetivo principal abastecerse.
Según indicó, el VS Promise cargó petróleo crudo en la cuenca del puerto de Cullen y luego se dirigió hacia la capital fueguina.
Ravier sostuvo que esta circunstancia resulta determinante para establecer el marco legal de la operación, ya que el buque no habría llegado a Tierra del Fuego desde una operación vinculada con la explotación de recursos en la cuenca Malvinas, sino desde una actividad desarrollada dentro del territorio provincial.
“El barco no solo venía de trabajar en Argentina, sino que venía de la propia provincia de Tierra del Fuego”, señaló el funcionario.
Además, el vocero presidencial hizo referencia a la jurisdicción sobre la monoboya ubicada en el norte de Tierra del Fuego y afirmó que las autoridades provinciales habían autorizado el ingreso de la embarcación para desarrollar sus operaciones.
“A su vez, la monoboya es jurisdicción provincial, por lo que fue el propio Gobierno fueguino quien avaló el ingreso del buque en primer lugar”, sostuvo.
El punto que generó mayor controversia es la bandera de la embarcación. El VS Promise navega bajo bandera de la Isla de Man, territorio dependiente de la Corona británica, situación que despertó cuestionamientos políticos en una provincia donde la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas forma parte de su identidad institucional.
En este contexto, también se puso bajo análisis la aplicación de la legislación provincial que establece restricciones para determinadas embarcaciones relacionadas con intereses británicos.
Sin embargo, Ravier sostuvo que la normativa no fue vulnerada y explicó que, desde la interpretación del Ejecutivo nacional, las restricciones alcanzan específicamente a buques relacionados con tareas de exploración o explotación de recursos naturales en la cuenca Malvinas.
Por ese motivo, el funcionario consideró que tampoco corresponde aplicar la denominada Ley Gaucho Rivero al caso del VS Promise.
“Su artículo 2 alcanza aquellos relacionados con la exploración o explotación de recursos naturales en la cuenca de Malvinas”, explicó.
El Gobierno nacional también buscó llevar tranquilidad respecto de la cuestión de fondo y negó que el ingreso del buque pueda ser considerado una amenaza o una cesión de soberanía.
“El accionar del buque no viola ninguna ley”, afirmó Ravier.
Según la explicación brindada durante la conferencia de prensa, las distintas etapas de la operación contaron con las autorizaciones correspondientes. La provincia habría habilitado el ingreso en la zona norte y, posteriormente, autoridades nacionales permitieron el aprovisionamiento de la embarcación en el puerto de Ushuaia.
“Por este motivo, las autoridades fueguinas permitieron el ingreso del buque y las autoridades nacionales permitieron el aprovisionamiento en puerto”, concluyó el vocero presidencial.
La presencia del VS Promise dejó así instalada una discusión que trasciende la actividad portuaria y petrolera. El episodio volvió a poner sobre la mesa el alcance de las normas fueguinas, el control sobre las embarcaciones vinculadas con intereses británicos y la necesidad de compatibilizar las actividades económicas con las políticas de defensa de la soberanía argentina en el Atlántico Sur.
Mientras Nación sostiene que la operación fue legal y autorizada, la controversia continúa generando repercusiones en Tierra del Fuego por tratarse de un buque que utiliza una bandera vinculada a la Corona británica y que ingresó al principal puerto de la provincia en medio de una histórica disputa de soberanía.