La información fue confirmada por el secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Daniel Rivarola, quien señaló que además podría producirse una sexta salida a través de un acuerdo entre la empresa y un trabajador.
Desde la compañía, según explicó el dirigente sindical, justificaron las decisiones en la caída de las ventas y en la necesidad de llevar adelante una reestructuración de su planta de personal. Para el gremio, el escenario refleja las dificultades que atraviesa el comercio local como consecuencia de la retracción del consumo.
Rivarola indicó que, tras las conversaciones mantenidas con representantes de La Anónima, la empresa se comprometió a no avanzar con nuevos despidos durante los próximos 30 días. Sin embargo, desde el sindicato advierten que el compromiso tiene un plazo limitado y que la incertidumbre continuará mientras no se produzca una recuperación sostenida de la actividad.
Los diez despidos registrados en apenas una semana generan preocupación entre los trabajadores, particularmente por el impacto que tiene cada puesto de trabajo perdido en un contexto económico marcado por la reducción del consumo y las dificultades que atraviesan numerosos hogares.
La situación en Río Grande se produce mientras La Anónima atraviesa un proceso de expansión a nivel nacional. La compañía adquirió 12 de los 14 hipermercados que pertenecían al Grupo Libertad, incorporando establecimientos en distintas ciudades del país.
La operación le permitió ampliar su presencia en localidades como Córdoba, Tucumán, Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero.
El contraste entre la expansión de la cadena y la reducción de puestos laborales en el sur del país comenzó a generar inquietud entre los representantes de los trabajadores, que reclaman conocer cuáles serán los planes de la empresa para sus establecimientos de Tierra del Fuego.
A nivel nacional, la cadena también enfrenta un escenario de menor consumo. La caída de las ventas en supermercados y el aumento de la morosidad de los consumidores forman parte de las dificultades que atraviesa el sector.
En este contexto, la empresa sostiene que las desvinculaciones responden a una reorganización y al comportamiento de las ventas, mientras que desde el sindicato buscan evitar que la situación derive en una nueva ola de despidos.
Por ahora, el compromiso de La Anónima de mantener sin nuevas desvinculaciones durante 30 días abre una instancia de diálogo. El Centro de Empleados de Comercio continuará siguiendo la situación y buscará que ese plazo permita encontrar alternativas para preservar los puestos de trabajo.
Mientras tanto, los diez despidos concretados en una sola semana vuelven a instalar la preocupación por el empleo en Río Grande y por el impacto que la caída del consumo continúa generando sobre la actividad comercial de la ciudad.