El CEO de Mirgor aseguró que la empresa mantendrá su dotación laboral, pero advirtió que la situación de los trabajadores involucrados en el conflicto dependerá del resultado de las negociaciones con el gremio.
En medio de la etapa final de la conciliación obligatoria entre Mirgor y la UOM Río Grande, el CEO de la compañía, José Luis Alonso, realizó fuertes cuestionamientos a la conducción sindical y defendió las medidas adoptadas por la empresa durante el conflicto.
En una entrevista con TVP Noticias, Alonso aseguró que Mirgor mantendrá la cantidad total de puestos de trabajo, aunque diferenció esa decisión de la situación de los 300 trabajadores que quedaron involucrados directamente en la disputa.
“Mirgor no va a bajar un solo puesto de trabajo después de este conflicto”, sostuvo. Sin embargo, cuando fue consultado sobre si los 300 trabajadores podrán presentarse normalmente a trabajar una vez finalizada la conciliación obligatoria, respondió: “Depende de la UOM”.
Según explicó, la continuidad dependerá de lo que suceda durante los próximos días de negociación. “Mirgor va a continuar con la máxima intención de dialogar y buscando alternativas para dar continuidad laboral”, afirmó.
Alonso también justificó los telegramas de despido que habían sido enviados inicialmente y posteriormente retrotraídos en el marco de la conciliación. El CEO sostuvo que la decisión estuvo relacionada con distintas medidas de fuerza que, según su versión, se produjeron mientras se encontraba vigente la instancia de conciliación obligatoria.
“Hubo una violación clara y repetida de la conciliación obligatoria”, afirmó, al tiempo que aseguró que uno de los episodios fue constatado mediante escribano y comunicado a las autoridades laborales.
Otro de los ejes de la disputa está relacionado con una propuesta de 12 puntos presentada por Mirgor para modificar aspectos de la organización interna y mejorar la productividad. Alonso sostuvo que dos de esos puntos impactan directamente sobre los trabajadores: el ausentismo y las medidas de fuerza.
Respecto del ausentismo, aseguró que la empresa llegó a registrar jornadas con entre 180 y 200 trabajadores ausentes. Si bien aclaró que se respetan las situaciones médicas justificadas, cuestionó la reiteración de certificados y planteó la necesidad de reducir el índice de ausentismo hasta un máximo del 3%.
También cuestionó la cantidad de jornadas de paro registradas durante el año. Según sus declaraciones, Mirgor sufrió más de 25 días de interrupciones de actividades, además de asambleas y paros parciales.
“No hay empresa en el mundo que pueda ser eficiente y competitiva teniendo tantísimas pérdidas de productividad y de producción”, sostuvo.
El CEO negó además que la propuesta empresarial contemple una reducción salarial. “Nunca Mirgor solicitó reducir los salarios de los trabajadores que hoy están en la planta”, aseguró.
En cuanto al premio anual, Alonso afirmó que la empresa intentó iniciar la negociación desde noviembre del año pasado, pero que no logró avanzar con las comisiones internas. Según explicó, el beneficio puede representar entre uno y dos salarios anuales y está condicionado al cumplimiento de objetivos vinculados con la producción y los clientes.
Las declaraciones más críticas estuvieron dirigidas contra la UOM Río Grande. Alonso sostuvo que el gremio utiliza el conflicto como principal herramienta de negociación y cuestionó la falta de diálogo.
“La UOM de Río Grande no tiene capacidad de dialogar porque lo único que entiende como herramienta de negociación es la extorsión y el conflicto”, expresó.
Luego, el CEO elevó aún más el tono de sus críticas al afirmar: “La amenaza número uno para la continuidad laboral es el propio gremio”.
Alonso también aseguró que una amplia mayoría de los trabajadores quiere continuar trabajando, aunque sostuvo que algunos empleados tendrían temor de expresar públicamente su posición frente a las medidas de fuerza.
Estas afirmaciones corresponden a la posición expresada por el CEO de Mirgor durante la entrevista y no fueron acompañadas en ese momento por pruebas, por lo que quedan sujetas a la respuesta que pueda brindar la conducción de la UOM Río Grande.
El conflicto ingresa así en una instancia decisiva, con la conciliación obligatoria próxima a finalizar y con la negociación entre la empresa y el sindicato todavía abierta. Mientras Mirgor sostiene que busca preservar el empleo y mejorar la productividad, la continuidad de los 300 trabajadores involucrados permanece como uno de los principales puntos de discusión.