El escenario elegido para coronar su racha ganadora fue la sede Yatay del colegio ORT, ubicada en un barrio de Almagro que amaneció "dada vuelta" por un despliegue de seguridad inédito que incluyó hasta la clausura de la estación de subte Río de Janeiro. Acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el jefe de Estado se presentó ante estudiantes de cuarto y quinto año con una condición innegociable: mantener a los adultos lo más lejos posible y bloquear el acceso a las cámaras.
Durante los 40 minutos que tuvo la palabra, el líder de La Libertad Avanza dejó la agenda tecnológica archivada y se dedicó a repasar los ejes de su último libro. Con citas al rebe de Lubavitch como hilo conductor, el mandatario aseguró que su verdadera misión desde la Casa Rosada es "traer el paraíso a la Tierra" y aplicar medidas que consideró "justas bajo la óptica del creador".
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Lejos de suavizar el tono por estar frente a menores de edad, Milei fue a fondo contra la dirigencia opositora. Cuestionó con dureza a quienes alertan sobre la crisis de los deudores e instaló que hay un "nuevo mercado repugnante de la morosidad". Fiel a su estilo, comparó esas advertencias con las críticas que recibió en campaña sobre una supuesta libre venta de órganos o armas en las escuelas, y remarcó que su espacio no piensa jugar sucio ante esas acusaciones.
Ya sobre el cierre de su discurso, el Presidente fue directo: "O eligen el bien o eligen el mal", sentenció sin grises frente a los jóvenes. Advirtió que prosperarán o se hundirán en base a esa decisión, dejando en claro que para su hoja de ruta no existe lugar para los moderados.
La actividad, gestionada en conjunto con las autoridades de la DAIA por los 90 años de la institución, generó ruidos internos. Si bien las familias recibieron un correo electrónico con 24 horas de anticipación para avisar que la asistencia era voluntaria, el formato a puertas cerradas generó desconfianza entre algunos padres y un sugestivo silencio preventivo por parte del equipo docente para evitar conflictos o represalias.
Sin embargo, el clima denso que sobrevolaba los temas abordados se evaporó apenas Milei dio por terminada su exposición. El protocolo voló por los aires y decenas de jóvenes rodearon al jefe de Estado en un ambiente relajado para conseguir una foto. Con esa avalancha de selfies, el Presidente coronó una mañana que le sirvió para reafirmar sus lazos con la comunidad judía ortodoxa y mantener vivo el aire triunfal que le regaló el Congreso.